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'La conquista de Albania', de Alfonso Ungría, es un filme sobre el amor y la amistad en el siglo XIV

La conquista de Albania, filme de Alfonso Ungría y que narra la historia de un grupo de vascos que partió hacia la conquista del mencionado país en el siglo XIV, es en realidad una película sobre el amor y la amistad, según su director. Con pocos preámbulos publicitarios, la cinta se estrena simultáneamente en Barcelona y Madrid (mañana). La producción, de unos 100 millones de pesetas, para un filme que se quiere de aventuras y para todos los públicos, fue subvencionada en un 25% por el departamento de Cultura del Gobierno Vasco.

Aunque sea la primera vez que realiza un film sin que la idea inicial ni tampoco la realización del guión hayan contado con su participación, Alfonso Ungría se siente satisfecho de la experiencia. La experiencia de un rodaje de 8 meses de duración con un costo aproximado de 100 millones de pesetas. "Y a pesar de que pueda parecer poco oportunista hablar hoy del siglo XlV", afirma, "siento que, en realidad, la historia de fondo es actual". "No hay que dejarse engañar por las vestimentas y los castillos" señala Alfonso Ungría, "lo que cuenta son los sentimientos y eso fue igual en el siglo XIV y en el XIX, y lo será siempre".El guión fue escrito por Arantxa Urretavizcaya y Angel Amigo, a su vez productor del filme. Partieron de la información hallada en los archivos históricos pero, en palabras de Ungría, "la peripecia humana es totalmente ficticia". Porque el hecho real, la conquista de Albania no es más que el envoltorio en el que acontece un proceso de madurez de uno de los personajes protagonistas del filme, el que encarna José María Muñoz. En la ficción, un muchacho de unos vientitantos años que ha mitificado a su compañero (Xabier Elorriaga) que pasa de los 40. "Aparece la decepción en el momento en que se enfrentan con los problemas cotidianos. Cotidianeidad", apostilla el director, "aunque poco tiene que ver con la nuestra". La fascinación que sintió el Joven por su amigo aventurero y conquistador flaquea cuando "se da cuenta de que éste se comporta como un hombre y no tanto como un dios".

"La historia está narrada de la forma más lineal, en el concepto más antiguo de la palabra", de modo que sea un filme de aventuras comprensible para todos los públicos. Quien mira y descubre ese proceso de decepción y madurez antes señalado, quien explica la historia, es un niño, lo cual permite a su realizador adoptar este carácter afable para un "filme del más amplio espectro público"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de enero de 1984