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Reportaje:1973-1983: 10 años de crisis en la empresa catalana

Una década bajo el síndrome del Titánic económico

La décima región industrial europea pretende ser bisagra entre el resto de España y la CEE

Barcelona
La Catalunya rica i plena no aguanta un análisis riguroso de lo sucedido en la empresa catalana en los últimos 10 años. Con un índice de paro del 17,8 %, con 85.000 millones de pasivo en las suspensiones de pagos en un solo año, con una crisis bancaria que ha hecho que 16 de los 21 bancos existentes hayan pasado a manos no catalanas, con una disminución desde 1973 en tres puntos de los depósitos captados por bancos y cajas catalanas, con la cuarta parte del producto interior bruto (PIB) constituido por economía sumergida y con la pérdida de liderazgo de algunos empresarios que hace unos años ocupaban páginas de los periódicos... Cataluña, la décima región industrial europea, ha vivido estos diez años bajo un cierto sindrome de Titánic. Sin embargo, los observadores económicos consideran que Cataluña, con un 90% de empresas con menos de 25 trabajadores, puede tomar el tren de la reconversión precisamente por la especificidad de su tejido industrial.

"La crisis mundial que estamos padeciendo es sobre todo una crisis industrial, que afecta especialmente a Cataluña, décima región industrial europea. Por esta razón, Cataluña más que nadie necesita el apoyo solidario del resto del Estado". Estas afirmaciones fueron hechas a este diario por Josep Maria Cullell, conseller de Economía de la Generalitat, quien considera que tras los duros golpes del incremento del precio del crudo en 1973 y 1979, -"cuando la terapéutica de Enrique Fuentes Quintana empezaba a dar efectos positivos"nos encontramos en el umbral de una tercera crisis provocada por el cambio tecnológico. "Sin embargo, esta tercera crisis puede suponer el inicio de la recuperación para los países que estén preparados para afrontarla. Los dos pilares fundamentales de la economía del futuro serán la alta tecnología y los bienes de consumo de grancalidad, según los expertos internacionales. Es en este campo donde la economía catalana, con empresas pequeñas y versátiles, podrá competir, pudiendo convertirse en la bisagra entre Europa y el resto de España".Sólo una de las grandes regiones europeas, la Lombardía, con un 55,2%, tiene un porcentaje de ocupación industrial superior al de Cataluña (51,6%). De ahí que el impacto de la crisis se haya dejado sentir con especial énfasis, registrándose una desaceleración de la renta per cápita y un índice de paro en los últimos años superior al de cualquier otra comunidad española. Según un trabajo todavía inédito del profesor Antoni Flos, que publicará en libro el grupo L'Avenq, "la industria catalana había entrado en los años setenta con una estructura bastante consolidada, más diversificada que la de los primeros años sesenta y más capitalizada. Hay que recordar que, a partir de 1968 se había iniciado una inflexión en el tipo de crecimiento industrial. El crecimiento extensivo anterior -con incrementos de ocupación paralelos a la inversión- daba paso a otro en el que se producían incrementos significativos de la productividad, fruto de la incorporación de innovaciones tecnológicas y de una mayor racionalización del proceso de producción".

La onda expansiva

A partir de 1973 se conjugan dos fenómenos: el incremento de costos (por el encarecimiento de las materias primas) y una mayor presión salarial (por el incremento del poder de los sindicatos todavía clandestinos). Se entra así en un periodo difícil, con una débil demanda, con inversiones expansionistas que no contemplaron este fenómeno y la competencia de países del tercer mundo con mano de obra muy barata.

El propio Antonio Flos expone: "En Cataluña el impacto de la crisis no fue, lógicamente, homogéneo en todos los sectores. La onda expansiva no se rompió definitivamente hasta 1975 por la manufactura y hasta 1977 por la construcción. A partir de aqui el descenso se generaliza, aunque hay diferencias sectoriales. De hecho, la crisis acelera la tendencia decreciente de los sectores más tradicionales -textil y madera-, frena la expansión de los más dinámicos -alimentación, químico, papel y artes gráficas-, o mantiene estabilizados otros sectores".

En efecto, si contemplamos la lista de las principales suspensiones de pagos, comprobamos que la casi totalidad se han producido en los últimos cuatro años, afectando a casi todos los sectores, incluidos los más dinámicos, -la papelera Torras Hostench tiene el liderazgo de las suspensiones de pagos con un pasivo de 17.362 millonescon la casi única excepción del sector alimentario, que es uno de los que ha resistido mejor, aunque hace diez años había cinco empresas entre las 25 primeras por volú menes de ventas -Nestlé, Unión Agraria Cooperativa de Reus Piensos Hens, Nut-Export y La Lactaria Española- y ahora figuran solo tres -Nestlé, Danone y Agropecuaria de Guissona-. En el presente año Cataluña ha alcanzado una cifra récord en suspensiones de pagos, esperándose que a final de año el total de la masa deudora alcance los 85.000 millones de pesetas. Esta cifra es la cuarta parte del total español.

La banca cambia de manos

Uno de los factores de agrava ción de la crisis en Cataluña, según todos los expertos consultados por este periódico, ha sido la crisis de la banca autáctona, donde la banca industrial ha tenido un gran protagonismo en el proceio económico de los años sesenta y setenta. De los 21 bancos con sede en Cataluña de hace diez años, 16 han sido absorbidos por algún grupo bancario español. Banesto controla la banca Garriga-Nogués y el Banco Catalán del Desarrollo. El grupo Hispano Americano, el Mercantil de Tarragona y Bankunion. El Bilbao, la Mas Sardá y el Banco de Huesca. El grupo Banco de Vizcaya -junto con otras entidades-, la Banca Catalana, el Banco Industrial de Cataluña, el Banco .Industrial del Mediterrá neo y el Banco de Barcelona. Santander, la Banca Jover. El Atláptico, el Banco Condal y el Banco Comercial de Cataluña (antes Riva i García), mientras el Exbank han pasado al Estado dentro de la expropiación de Rumasa. El Giro na ha pasado al grupo March, des pués de quedar descolgado del paquete de Catalana.

Los únicos bancos que resisten son el Sabadell, el Comercial Transantlántico, Europa, el Sindicato de Banqueros y el Banco de la Pequeña y Mediana Empresa. Por otra parte, se ha producido la quiebra del Banco de los Pirineos. Junto a esta pérdida de autonomía se registra un descenso de la cuota bancaria -0,50 menos- en esta década. También ha descendido significativamente el porcentaje de los depósitos de bancos y cajas captados en Cataluña con respecto al global español, pasando del 23,70% al 20,73% en diez años, si bien la cuota de las cajas ha aumentado.

Miquel Rubirola, ex economista de Banca Catalana y hoy asesor económico de la Generalitat, manifestó que "la crisis del sistema financiero ha agravado los problemas". Y añadió:" El no disponer de una banca industrial importante es un elemento que entorpece salidas hacia delante. La debacle del grupo Catalana ha sido un duro golpe para muchas pequeñas y medianas empresas que encontraban en ella una entidad generosa en el momento de conceder créditos. Algunas de estas empresas viven hoy momentos de angustia e incertidumbre, pues las empresas que controlaba la banca industrial del grupo Catalana siguen en el Fondo de Garantía de Depósitos". El conseller Cullell prepara un decreto para aprovechar en alguna medida el potencial de las entidades de ahorro, que canalizan el 10% de la masa bancaria española, aunque se mostró muy cauto sobre el tema: "Nuestra voluntad es tener una presencia más activa en el mercado financiero catalán y concretamente en las cajas".

A pesar del fuerte impacto de la crisis en una región industrial como Cataluña, el peso específico de la pequeña y mediana empresa parece atenuar las consecuencias de la misma. De las 140.000 empresas censadas en Cataluña, el 90% tienen menos de 25 trabajadores. Para Santiago Riera, responsable de Economía en la ejecutiva del PSC-PSOE, "las dos quintas partes de nuestro tejido industrial necesitan de una reconversión para poder hacerlo competitivo. Se ha demostrado que en el momento de la reindustrialización las pequeñas y medianas empresas se pueden adaptar mejor al marco de la economía -del futuro. La sociedad catalana puede que se haya -resentido más por ello, pero también es la que se encuentra con mas posibilidades de reciclarse". El titular de Economía y Finanzas de la Generalitat, Josep Maria Cullell, opina igual: "La industria catalana puede modemizarse más facilmente que la vasca, la otra gran región industrial del Estado, que tiene el handicap de Contar con grandes empresas en las que cualquier intervención resulta mucho más traumática".

Otro fenómeno de la industria catalana de los últimos años ha sido el de una importante penetración de capital extranjero. Según Josep Maria Bricall, ex conseller de la Generalitat, la cifra de negocio de las grandes empresas industriales bajo control extranjero es del 42%, mientras en las ramas industriales de especialización alcanza ya el 48%. Estas cifras, que para Bricall evidencian una situación crítica en la industria catalana con consideradas más benévolamente por el economista Miquel Rubirola, quien considera que el capital extranjero ha supuesto una mejora de la organización empresarial y ha permitido abrir nuevos mercados. "Con algunas excepciones, el comportamiento de las multinacionales ha sido correcto y su inversión beneficiosa".

Experiencia autogestionaria

Las experiencias participativas (le los trabajadores en empresas, y particularmente el nuevo fenómeno de las sociedades anónimas laborales, es observado con cierto escepticismo pero también con atención por los observadores económicos. Armand Vilaplana, impulsor de FEISALC (Federación de Sociedades Anónimas Laborales de Cataluña), explicó que estas experiencias nacieron hace cinco años y que su entidad agrupa a 75 empresas (se está en camino de las 90). La federación intenta ofrecer una estructura, informativa, apoyo empresarial, realización de estudios... para :relanzar empresas que tienen perspectivas de viábilidad a pesar de que, por la crisis, hayan pasado a manos de los trabajadores. Incluso no descarta que "algunos pequeños empresarios con dificultades cedan una parte del negocio a los trabajadores y se conviertan en sociedades anónimas laborales, pudiendo acogerse a las ayudas establecidas por la Administración".

Una de estas empresas es la colonia Rosal, a 6 kilómetros de Berga, en Barcelona. Fundada en 1858 por la familia Rosal, esta industria textil llegó a tener 1.300 trabajadores. Como en otras colonias fabriles, junto con el puesto de trabajo el operario obtenía una vivienda, escuela y hasta un templo religioso en el núcleo industrial, dentro de una concepción paternalistra de la empresa. A partir de 1977, los problemas se encadenaron. Primero fue un expediente de regulación de jornada y luego el cierre definitivo.

Un grupo de trabajadores creyó en la viabilidad y llegó a un pacto con los dueños, pasando a tener el 51% del capital, sin renunciar al pasivo. Se constituyó la SAL, pidieron 250 millones de crédito al Fondo Nacional de Protección del Empleo y, aunque esto tardó en llegar, 500 trabajadores apostaron por la empresa. Los primeros meses fueron muy duros: a medida que llegaban las ayudas se iban comprando telares de segunda mano, suprimiendo procesos y especializándose en fabricar sábanas. Ahora, este año las ventas se elevarán a 1.100 millones y se exporta el 70% de la producción. Han aumentado algo los salarios y se han empezado a cobrar parcialmente pagas extraordinarias, algo que muchos ya no sabían qué era. Fruitós Busquets, representante de los trabajadores en el consejo de administración, señala que si consiguen alargar a 8 años los pagos a la Seguridad Social y Hacienda, "el plan de reconversión textil puede asegurarnos el futuro, pues podremos adquirir nueva tecnología que incrementará la producción". Estos 10 años de crisis han servido también para que haya quien vuelva a creer en la experiencia autogestionaria.

Otro fenómeno que ha hecho su aparición en esta década es la economía sumergida, que constituye ahora el 25% del Producto Interior Bruto catalán, según estimaciones, recogidas en medios sindicales y empresariales.

Economía sumergida

A pesar de la dificultad en realizar estudios fiables al respecto, el economista Emili Ferrer ha llevado a cabo un estudio en la población de Sabadell, donde el porcentaje de personas ocupadas y afiliadas a la Seguridad. Social es del 46,58%. El paro subsidiado afecta al 10,85%, mientras el paro sin subsidio supone el 17,90% de la población activa. Pero en el padrón de habitantes hay, además, un 24,64% de ciudadanos que declararon disponer de un empleo, pese a que no figuran como población ocupada ni como parados. De estas cifras resulta un área potencial de economía subterránea del 41,52%.

El anecdotario sobre la economía sumergida es inacabable. Si la mayor importación de guantes en los EE UU procede de Nápoles, cuando allí no está censada ni una sola fábrica encargada de su fabricación, las puntillas de El Vendrell, Tarragona, se exportan a vanos paises europeos, cuando tampoco en esta localidad catalana existen oficialmente empresas dedicadas a este menester. Según Emili Ferrer, el tema de la economía negra es muy delicado, pues una acción represiva indiscrimiríada comportaría un disparo de la tensión social. No obstante, el crecimiento del negocio subterráneo puede acabar siendo un torpedo en la línea de flotación del Estado democrático, al distorsionar la competencia y los ingresos de la Adnministración. En cualquier caso, parece haber coincidencia entre expertos de distintas tendencias en que "sería importante que se llevaran a cabo reformas sustanciales en aspectos de la política fiscal, de la política de la Seguridad Social, de la política crediticia, etcétera, para que esta economía sumergida emergiera en sus manifestaciones positivas".

El papel de la Generalitat

El papel de la Generalitat en la salida de la crisis es una cuestión objeto de controversia. Cullell opina que la institución debe participar en las decisiones sobre política económica que toma el Gobierno de Madrid; que es, imprescindible la creación de un marco financiero -de ahí la pretensión de crear un Intituto Catalán del Crédito-; que resulta necesario propiciar una política para espeícializar a la empresa catalana para la fabricación de productos de alta calidad, y que hay que apoyar la entrada de España en la CEE,

Para socialistas y comunistas, la Generalitat se está limitando a "tapar agujeros" en lugar de contemplar el tejido económico como un todo. Asimismo, la izquierda catalana considera imprescindible ir a un reequilibrio comarcal, a la potenciación del sector terciario y a impulsar las competencias del Estatuto en materia de industrialización. "Se trata", indicó un parlamentario socialista, "de acabar con el triunfalismo de decir que somos la décima potencia industrial europea y empezar a confesar que hemos pasado a ser la región europea número 63 en renta per cápita. Y se trata de poner en marcha, desde la institución, instrumentos para conocer el diagnóstico económico, para poder programar una política basada en elementos objetivos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de diciembre de 1983