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La reforma agraria en Andalucía prevé la intensificación de cultivos

ENVIADO ESPECIAL"La reforma agraria como programa histórico que abordaba la problemática de la agricultura es un problema obsoleto propio de otras etapas del desarrollo no sólo del conjunto de España sino también, en particular de Andalucía" declaró Carlos Tió Saralegui, director del gabinete técnico del Ministerio de Agricultura en su intervención en el seminario que sobre reforma agraria se está celebrando en Sevilla, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

El seminario parece que será el escenario en el que Miguel Manaute, consejero de Agricultura de la Junta de Andalucía, presente el proyecto de ley para la reforma agraria.

El presidente de la Junta de Andalucía anunció en los primeros días de la primavera pasada la intención de su gabinete de someter a aprobación un proyecto de ley de reforma agraria para Andalucía. Un grupo de trabajo elaboró desde entonces diversos documentos que han terminado en el proyecto de ley.

Aunque no se conoce con exactitud dicho proyecto, parece que las líneas maestras de la denominada reforma agraria no van tanto por la vía de la expropiación forzosa de las tierras que cumplieran las condiciones que se impongan en el texto, como por la aplicación de la Ley de Arrendamientos Forzosos. La Constitución española reconoce la posibilidad de que se proceda a expropiar bienes privados en función del bien común, pero establece como contrapartida inexcusable la existencia de una indemnización justa a aquellos que se vean privados de sus bienes.

El seminario sobre reforma agraria tiene claras connotaciones políticas con la actualidad andaluza, y ello explica la afluencia masiva de participantes al mismo. Todo indica que existe una falta de diálogo entre la Administración central y la Junta de Andalucía, debida a que el Gobierno central ha conocido el borrador de proyecto de ley una vez que éste ha estado completamente ultimado.

Tanto el director del gabinete técnico del Ministerio de Agricultura como el profesor Angel Serrano señalaron en sus intervenciones que la posible reforma agraria había sido olvidado convenientemente por los partidos de izquierda en la etapa del desarrollismo.

Sólo con la acentuación de la crisis económica, con la vuelta de los emigrantes y con el nuevo poblamiento de las localidades agrarias por parte de gente desempleada se volvía a poner sobre el tapete la posibilidad de llevar a efecto una reforma agraria que trastocase la estructura agraria en su conjunto y no sólo la de la propiedad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de septiembre de 1983

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