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El general Mejía promete respetar el calendario electoral en Guatemala

El presidente guatemalteco, general Óscar Mejía, ha prometido ante representantes de ocho partidos políticos de derecha mantener el calendario electoral anunciado por el derrocado Ríos Montt: el 1 de julio del próximo año habrá elecciones para una asamblea constituyente que tomará posesión el 15 de septiembre, aniversario de la independencia.

El general Mejía se asegura así un mandato mínimo de dos años (salvo otra aventura golpista de algún militar más ambicioso), ya que la entrega del poder sólo se hará efectiva una vez que se elabore la nueva Constitución y se convoquen elecciones generales. Se desvanece la esperanza de que el golpe del 8 de agosto pudiera servir para una más rápida normalización política del país.

La acusación tantas veces formulada contra Ríos Montt de que quería perpetuarse en el poder puede aplicarse ya con idénticos argumentos a su sucesor. La posibilidad de una negociación con la guerrilla para pacificar el país ha sido también rápidamente rechazada por el nuevo presidente. "Quien negocia, pierde", ha dicho por toda explicación.

No cabe esperar mejoras en el respeto de los derechos humanos desde el momento en que los militares ascendentes tras el golpe han sido señalados en repetidas ocasiones como culpables de las matanzas ocurridas en las poblaciones campesinas del interior.

Nada parece que vaya a cambiar en el interior del país tras el relevo militar en la presidencia, salvo el alejamiento de la maquinaria estatal de los seguidores de la iglesia del Verbo, una endeble razón política que Pue invocada en la proclama golpista. Tampoco hay modificaciones en la reivindicación sobre Belice, que en los mapas guatemaltecos sigue figurando como territorio nacional ocupado.

a implicación de EE UU

Cada vez hay más datos que apuntan hacia un origen externo del golpe. La agencia UPI ha revelado la presencia de dos aviones militares estadounidenses en el aeropuerto internacional de Guatemala, a primeras, horas del día 8, cuando en el Palacio Nacional se estaba fraguando la destitución de Ríos Montt, detenido actualmente en la base militar Mariscal Zabala, pese a que en medios oficiales se dijo que permanecía en su casa.La mayoría de los observadores coincide en una inspiración norteamericana del golpe militar. Con él no buscaba Washington cambios en la política interna, sino una mayor sumisión a su estrategia en la región centroamericana. Este objetivo parece logrado, aunque las autoridades guatemaltecas se empeñen en negar la instalación de bases militares estadounidenses en su territorio.

Antes de cumplirse dos semanas de su llegada al poder, el Gobierno del general Mejía empieza a ser víctima de sus propias contradicciones internas. El ministro de Agricultura, Leopoldo Sandoval, que anunció un proyecto de reforma agraria como único medio para evitar la revolución, ha sido destituido de forma fulminante por la presión de los terratenientes. Pata sustituirlo fue nombrado Iván Nájera, militante del ultraderechista Movimiento de Liberación Nacional (MLN).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de agosto de 1983