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Golpeado, debilitado, pero no desmoralizado, el sindicalismo chileno sigue en la lucha

Golpeado y debilitado, pero no desmoralizado, ni menos destruido, el movimiento sindical chileno repone sus fuerzas para enfrentar la cuarta jornada de protesta nacional, el 11 de agosto próximo. Con 31 dirigentes despedidos y sometidos a proceso, la más poderosa organización laboral del país, la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC), ha sido también la principal perjudicada por la organización de las anteriores manifestaciones de protesta, que incluyeron una huelga con saldo inicial de 1.790 despedidos.

La cifra final de cesados, sin embargo, se redujo a 145, luego de negociaciones iniciadas por el propio Gobierno con la confederación. Los 31 dirigentes que llamaron a la huelga permanecen, sin embargo, fuera de la empresa estatal Codelco, por decisión de su máximo ejecutivo, el general del Ejército Manuel Torres.Los dirigentes han denunciado que ni siquiera se les permite acercarse a sus anteriores lugares de trabajo -las mayores minas de cobre del país- y que a los trabajadores a quienes se les aceptó su recontratación se les hizo firmar un papel en el que se comprometen a no participar en ninguna manifestación de protesta futura y a no seguir las indicaciones de sus dirigentes sindicales cuando éstas no se ajusten a la legalidad vigente.

La Confederación de Trabajadores del Cobre es la más importante de las organizaciones que componen el Comando Nacional de Trabajadores, entidad multisindical que fue constituida para organizar las protestas contra el Gobierno. Las otras son la Coordinadora Nacional Sindical (ilegal), que agrupa a los sindicatos más radicalizados; la Confederación de Empleados Particulares, más moderada; la Asociación de Empleados Fiscales, también de línea moderada, cuyo ex líder, Tucapel Jiménez, fuera brutalmente asesinado en febrero de 1982, y la Unión Democrática de Trabajadores (también ilegal), de tendencia predominantemente democristiana.

Los seguidores de Rodolfo Seguel han planteado internamente que la responsabilidad de llamar y organizar la cuarta protesta nacional deben asumirla ahora los partidos políticos y no los sindicatos, cuya fuerza parece debilitada tras las fuertes reacciones del Gobierno ante las tres protestas precedentes.

Posición de Seguel

Tal posición está siendo discutida este fin de semana, una vez que el presidente de la CTC se reincorporara, el jueves, a su puesto al frente de la organización, al cumplirse la segunda jornada desde que saliera en libertad provisional, después de 34 días de prisión, acusado por el Gobierno de atentar contra la seguridad del Estado. En una conferencia de prensa, Seguel adelantó algo de su pensamiento al anunciar que será el primero en responder positivamente al llamamiento a una cuarta protesta nacional, programada para el 11 de agosto. "Si no soy yo el primero en convocar, será el primero en decir que estoy presente", afirmó.En su primera cita con la Prensa también estaban presentes otros dirigentes despedidos de Codelco, y más tarde todos se reunieron con una delegación de cinco dirigentes sindicales de Europa y EE UU, encabeza por Enzo Frizzo, secretario para América Latina de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL), y por Williams Doherty, de la central obrera de Estados Unidos AFL-CIO.

Seguel reafirmó su decisión de seguir luchando al afirmar que ni el proceso pendiente ni su despido de la empresa estatal Codelco pueden determinar la pérdida de mis cargos como dirigente sindical y presidente de la CTC".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de julio de 1983

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