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El primer encierro fue muy rápido y limpio

Carrera muy rápida y limpia la realizada ayer por los seis toros de la ganadería de Pablo Romero de Sevilla en el primer encierro de los Sanfermines-83 en el que, por otra parte, no se registraron heridos de importancia. La masiva afluencia de corredores, hizo que en ocasiones fuese difícil distinguir donde se hallaban los toros.Las reses -que emplearon dos minutos y 57 segundos para recorrer los casi 900 metros que separan los corrales de la plaza- salieron desde el primer momento con fuerza, lo que motivó que algunos de los miles de mozos que tomaron parte en el encierro, se viesen sorprendidos por la velocidad que imprimían a la carrera. La manada enfiló la cuesta de Santo Domingo muy estirada y dos toros quedaron parcialmente descolgados y pisaron a un corredor. De todas formas la carrera continuó limpia y en uno de los tramos más peligrosos del recorrido, por lo resbaladizo del suelo a causa de las lluvias de los últimos días, se salvó limpiamente.

La manada recorrió muy estirada toda la calle Estafeta, aunque los toros no llegaron a lanzar derrotes ni a derecha ni a izquierda. Tres mansos llevaban perfectamente a las reses y las carreras delante de los astados fueron cortas y limpias. Al final de este tramo, se llegó a acumular un importante número de corredores, lo que hacía prácticamente imposible distinguir a los toros. Esto motivó que dos de los astados, en compañía de un manso, quedasen algo rezagados del resto. La entrada a la plaza se hizo sin dificultades y los toros, excepto uno, fueron directamente a los corralillos.

Únicamente un joven, Fermín González, hubo de ser trasladado al hospital de Navarra, donde se le apreció una contusión torácica que, según el parte médico, fue calificada de pronóstico leve.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de julio de 1983