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El director general del Libro, Jean Gattegno, asegura que no ha cambiado la política cultural en Francia

El cambio de calificación del ministerio de Cultura francés, cuyo titular, Jack Lang, en la última crisis ministerial a denominarse ministro delegado, no ha afectado a la estructura de la administración de la cultura en el país vecino, según explicó ayer en Madrid el director general del Libro y de la Lectura de Francia, Jean Gattegno, tras la larga entrevista que mantuvo con el director general del Libro español, Jaime Salinas.

"A partir de la reciente reorganización de Gobierno ni se han producido cambios en los puestos de responsabilidad ni ha variado la línea de actuación del Ministerio de Cultura", comentó Gateggno quien mantuvo ayer los primeros contactos de colaboración con los responsables de la política del libro del Ministerio español de Cultura. A pesar de esta visión optimista del director general francés, el hecho de que el ministro de Cultura sólo pueda asistir a los Consejos de Ministros cuando existan temas referidos a su departamento supone, según los observadores, una 'devaluación' de este ministerio, que a partir de ahora seguramente dispondrá de menos recursos económicos para ejecutar su política.Después del primer intercambio de información de los responsables del libro de ambos países tanto Gattegno como Jaime Salinas se mostraron de acuerdo en que existen coincidencias y similitudes en las políticas del libro que siguen ambos países, aunque cada uno lo hace sobre situaciones específicamente diferentes. Jean Gattegno cree que en futuros mecanismos de colaboración se ha de procurar, por una parte, que la producción francesa de libros esté cada vez más presente en España y que los franceses conozcan cada vez más la literatura española.

A pesar de la fama que ha tenido Francia de país con una elevada educación y hábitos culturales el director general del Libro de este país cree que no puede presentar la situación francesa como modelo. "Mantenemos un cierto nivel de lectura -cada francés pide prestados al año en las bibliotecas públicas dos libros y medio- pero estamos todavía muy lejos de parecernos a Holanda o a Gran Bretaña, donde cada ciudadano pide prestados ocho libros al año.

Jean Gattegno explicó que para mejorar el índice de lectura existen en Francia medidas legales de apoyo a las pequeñas y grandes editoriales y una ley sobre el precio de los libros, pero dijo que los organismos oficiales no podían tener influencia en las repercusiones que tiene el mundo del libro en los modernos medios de comunicación, sobre todo en los audiovisuales. Puso como ejemplo dos programas dedicados a los libros en la televisión francesa -uno de ellos estrenado hace un mes- "La televisión debería incluir información cultural como hace con materias de política o deportes".

Otros temas que preocupan a la Administración francesa de la Cultura son los de la "necesaria colaboración de los ámbitos de cultura y educación, que debe comenzar por la colaboración entre el bibliotecario y el maestro y la creación de bibliotecas en las escuelas" y sobre todo la regulación de la propiedad intelectual en lo que se refiere a los medios audiovisuales.

Francia cuenta desde 1957 con una Ley de Propiedad Literaria y Artística "pero este texto no es hoy completamente satisfactorio porque desde entonces el mercado ha sido invadido por discos y vídeos".

Para ordenar los conflictos que han surgido de la utilización que han hecho estos nuevos medios -incluído el teatro, la televisión y el cine- de las obras literarias, se está preparando una ley sobre los medios audiovisuales que contemplará estos y otros aspectos de los llamados 'nuevos medios'. Paralelamente. se aprobará un estatuto del escritor que recogerá, sus reivindicaciones. "Los escritores quieren que se clarifiquen los aspectos creativos y sociales de su trabajo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de abril de 1983