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La feria de Arco-83 recoge el creciente interés por la fotografía como medio artístico

La fotografía ocupa, por derecho propio, un lugar importante como manifestación artística del arte actual, con sus obras expuestas en galerías y museos. La feria de arte contemporáneo Arco-83, que se celebra hasta el viernes en Madrid, recoge el interés de artistas y público por los aspectos estéticos y técnicos de la fotografía. En el recinto ferial hay casetas exclusivamente dedicadas al arte fotográfico, con obras y carpetas de los últimos trabajos de conocidos profesionales españoles y extranjeros.

Los dos espacios, puestos 212 y 215, en los que se pueden ver fotografias en Arco, continuamente llenos de público, demuestran una vez más el creciente interés en nuestro país por este medio de expresión artístico. Y eso nos produce una gran satisfacción, pues esta apasionante disciplina es absolutamente obligatoria a la hora e estudiar, o simplemente plantearse con un mínimo de seriedad, el arte contemporáneo.Es necesario agradecer a Fina Furriol, directora de la galería Eude, sus continuos esfuerzos por ofrecernos la posibilidd de conocer obra de esos grandes artistas, eternos ausentes de nuestros museos; en esta ocasión: Hausmann, Kineo Kuwabara y David Hockney. Ver obra de los autores que ahora mismo significan es fundamental, sobre todo si, como en esta ocasión, podemos contemplar sus fotografías, junto a las de algunos de nuestros mejores fotógrafos: Catalá-Roca, Gomís, Momeñe, Pomes, Marta Sentís, Cristina García Rodero, etcétera. Debe ser así, y esa es la

misión de esas grandes muestras que vemos en el extranjero.

A esos grandes nombres hay que añadir, en la muestra que voy a comentar a continuación, el de ese maestro de maestros: Man Ray; de él, hoy, únicamente me limitaré a escribir una vez más su nombre.

Hockney, un maestro total

De Kineo Kuwabara hay que decir que su manera de mirar personajes, arquitectura y decorados que cuentan como personajes, confiere a sus superficies, casi siempre vistas en gran ángulo, una peculiar y humanísima viveza, fuente de una estética que caracterizó a toda una generación de cineastas japoneses, cuyo maestro indiscutible fue Ozu. Es aconsejable que el visitante pida ver la carpeta que contiene las fotografías de Kuwabara; tal vez sea una ocasión única.David Hockney. Su vida y su obra hacen de él uno de los artistas más originalmente totales de este final de siglo: nuestra época. Porque Hockney es eso, un artista fin de siglo. Se identifica por esa asunción de la totalidad de los hallazgos estéticos de su siglo, que él, inteligentemente, lo cifró en las experiencias de un hombre: Pablo Picasso, artista que lo llenó y arrasó todo, vanguardias incluidas, en el XX.

Supo también, y lo convirtió en su verdad incuestionable, que el arte para él es vida y que debe engendrar vida, y que, para que una obra de arte tenga esas cualidades, su autor debe ejercerlo todo, como hay que aprenderlo todo, interdisciplinariamente. Así aprendió de Dalí a ser genial y la necesidad ¡nipenosa de que hay que escandalizar. Escandalizó. También como Dalí, y como Warhol, ha hecho y se ha servido de la fotografía, del cine, del vídeo, de la pintura. Y en su obra, como en la de ellos, es muy difícil deslindar vida y arte.

Estas fotografías que vemos en Eude-Redor, aunque tengan más de diez años, aproximadamente nos muestran esa vida suya, esa vocación de la imagen que es Hockney; nos muestran sus cuadros antes de convertirse en pintura; a sus amigos, sus colores, textura, ritmos, sus mágicas propuestas visuales.

Verdad y fuerza

Catalá-Roca reclama nuestra atención desde las mismas paredes que comentábamos. Lo hace lleno de verdad y fuerza expresiva Catalá mira con la seguridad del que sabe que lo que ve merece la pena. Cuida mucho el aspecto hu mano, e intenta controlar el ele mento casual inherente al reporta je; posiciona las figuras siempre con la intención de que sus fotografías nos digan más, y lo hagan con desenfado. Vean de él todo cuanto haya en el puesto, y presten también atención a su fotograrla en color, es parte de lo que experimenta actualmente, fotografía de sombras.En Eude-Redor podemós ver también obra de Jordi Guillaumet. Las cuatro fotos que cuelga y su carpeta, excelente. Los aparentemente inesperados encuentros de su cámara, sorprendentes y llenos de sensibilidad y sentido de contemporaneidad.

En cuanto a la muestra de la galería Fórum, de Tarragona, es gratificante ver con la meticulosidad y profesionalidad que aquí se trabaja. Desde la selección y criterio riguroso con que se selecciona a los artistas de esta galería, ejemplar, a la manera de presentar, potenciar y valorar su obra.

Es imposible detenerse en cada uno de los artistas de la galería, sobrepasan la veintena. Valga como homenaje a todos ellos decir una vez más que el fotógrafo español que más me interesa es Gabriel Cualladó, un fotógrafo puro.

Tampoco debo cerrar esta crónica sin mencionar a Julio Alvarez Yagüe. Y, ahora sí, para terminar: la calidad de las copias que se exhiben es perfecta. Las fotograrias y tiraje de copias de Manuel Laguillo, también en Fórum, más que perfectas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de febrero de 1983