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El Gobierno instrumentará los fondos de pensiones complementarios a la Seguridad Social, en el año en curso

Los proyectos del Gobierno para el año en curso, que pueden afectar a las Bolsas, se limitan a tres aspectos concretos: instrumentación de los fondos de pensiones como complemento a la Seguridad Social; profundización del proyecto de ley de inversión colectiva, respetando en buena parte los criterios de la anterior Administración; y acentuación de las demandas de información y transparencia en las empresas cotizadas en Bolsa, intentando generalizar los sistemas de auditoría externa como garantes de la bondad de los datos que aportan las propias sociedades.

Respecto a este último punto, el ministro de Economía y Hacienda, Miguel Boyer, se ha pronunciado por la conveniencia de que sea ampliado el actual espectro de empresas que se dedican a la auditoría -hasta ahora las de mayor prestigio son multinacionales-, y proceder a una estandarización tanto del lenguaje empleado como del contenido de sus informes para acabar con el confusionismo actual.En cuanto a la evolución de las bolsas españolas en el último año y las perspectivas inmediatas, presentan un perfil bastante incierto ante los primeros meses de 1983. La ausencia de expectativas de beneficio crecientes entre los principales grupos productivos del país va a constituir su principal lastre, al que se sumarán las crecientes demandas de financiación del sector público y los nuevos activos financieros privados -letras de cambio y pagarés de empresas-. Estos nuevos activos, a los que hay que sumar los pagarés del Tesoro, representaron en 1983 un 40% de la contratación bursátil total.

Mientras que la contratación efectiva en títulos de renta variable experimentó, a lo largo de 1982, un tímido avance del 6%, en relación a las cifras del ejercicio precedente, la negociación de bonos bancarios reflejaba un incremento próximo al 60%. La razón de este brusco cambio en las preferencias de los inversores responde a razones de dos órdenes: por una parte, se han buscado los argumentos de seguridad, liquidez y rentabilidad para justificar las compras que se realizaron. Por su parte, el mercado de emisión de nuevos títulos de renta variable experimentó una actividad mortecina a lo largo de todo el año, que venía a reflejar la convicción de los responsables de las empresas de que este tipo de operaciones gozan actualmente de escaso atractivo entre los inversores.

Las eléctricas, una trayectoria triste

En cuanto a los precios de las acciones eléctricas, su trayectoria ha resultado bastante triste. Después de unos momentos casi estelares, en los que de alguna forma asumieron el protagonismo del mercado bursátil, y que vinieron a coincidir con los procesos de recorripra de estos títulos que realizaron algunas de las más importantes sociedades de cartera, tras los pagos de dividendo de estas sociedades, las eléctricas se vieron sumidas en el olvido de los compradores. Este proceso corría en paralelo con la generación de un apreciable caudal vendedor,que comenzaba a cernirse sobre ellas y cuya causa última la constituían los crecíentes rumores sobre las intenciones del PSOE de proceder a una nacionalización del sector eléctrico en nuestro país.Continuando con el hilo conductor del tiempo, se llegó al pasado verano con la esperanza que que los grandes grupos generasen plusvalías rápidas en los precios de los valores de su entorno, aprovechando las vacaciones de una buena parte de los habituales a las reuniones bursátiles. Por muchos esfuerzos que se realizaron para frenar los procesos vendedores con origen institucional, no se pudo conseguir que los inversores privados entrasen al trapo que se les presentaba. Ni rápidas plusvalías, ni proyectos de alta rentabilidad eran capaces de centrar más órdenes compradoras que las que eran capaces de generar los propios especialistas bursátiles.

Las elecciones

La catástrofe llegó con la convocatoria de elecciones anticipadas. Pocas ocasiones recordaban los más viejos del lugar en las que la inversión hubiese manifestado un índice más alto de contracción que durante el pasado mes de septiembre. Para superarla fue preciso articular una serie de compromisos para evitar que la situación se deteriorase hasta un punto de difícil retorno.Los últimos meses del año han resultado los más descorazonadores. Ha quedado claro que las compras de fin de año, generadas entre quienes buscan los efectos favorables de las desgravaciones por inversiones, siguen produciéndose. Ahí están esas cifras de negocio de la última quincena de diciembre. Pero no es menos cierto que quedó de manifiesto la voluntad vendedora de quienes más títulos de renta variable manejan: las sociedades de inversión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de enero de 1983

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