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Catastróficas inundaciones en el País Valenciano y Murcia

La riada, agravada por la rotura de la presa de Tous, provoca grandes pérdidas en la agricultura, viviendas y redes viarias

Unas 15.000 personas se esperaba ayer tarde que fueran llegando a Valencia para ser alojadas en domicilios particulares y centros hospitalarios, tras abandonar sus casas y propiedades entre las turbulentas aguas del río Júcar. La cara más lamentable del desastre, además de las víctimas, la constituyen las incalculables pérdidas de infraestructura viaria, agrícola y de viviendas, acaecidas en unas comarcas que albergan más de 100.000 personas, y las innumerables familias que sólo disponen de lo puesto para poder hacer frente a su nueva vida futura.

La lluvia continuó cayendo con intensidad desigual en las comarcas de la ribera del río Júcar, donde se localiza la catástrofe, y en Valencia ciudad, mientras por innumerables poblaciones el agua y el fango circulaban sin control, buscando las cotas bajas. Las situaciones más dramáticas afectan a la zona de Alcira, con 38.000 habitantes, y Algemesí (25.500 habitantes), que se han transformado en un inmenso lago solo accesible por helicóptero o lanchas motoras. La avenida se ha acumulado en esta zona llana, retenida en parte por el trazado de la auopista del Mediterráneo, antes de su llegada al mar, donde se encuentra la desembocadura del río, y en Cullera (20.000 habitantes) y las enormes extensiones de arrozales de la provincia. El último pueblo desalojado ayer fue El Palmar, núcleo de pescadores situado junto al lago de la Albufera, ante el riesgo de que sus aguas, que habían aumentado metro y medio, inundaran la población. Las localidades más próximas al embalse de Tous que fueron las primeras en ser desalojadas, a excepción de Gabarda, no sufrieron ayer nuevos envites de la avenida de agua. En la zona afectada se encuentran características poblaciones valencianas como Carcaixent (22.200 habitantes) y Alberique (8.900).- Cruz Roja esperaba desde media tarde la llegada a Valencia de 15.000 personas sin hogar, a los centros de La Misericordia, a su asamblea local y a las naves cedidas por una empresa de autobuses, para la distribución posterior de los primeros auxilios, comida, mantas y ropa en los numerosos domicilios de la ciudad que se han ofrecido para albergarlas y centros hospitalarios para aquellos damnificados que requieran asistencia médica. Los primeros damnificados llegaron a las 16.00 horas y se calculaba que en las horas próximas fueran llegando por medio de convoyes de autobuses, y camiones del Ejército, más contingentes de la población evacuada. Primeros auxilios ya se facilitaron en Alcira, Anna y Antella durante la jornada.

Daños incalculables

El temor ante la rotura del embalse de Tous, que mantuvo en vilo a miles de personas, se despejó definitivamente ayer ya que si bien su estructura no se fracturó bruscamente, las grietas abiertas y el desmoronamiento del muro de contención permitían. que toda el agua que entraba al embalse saliera sin dificultad. El nivel había descendido en once metros a su paso por el salto de Millares, situado en la entrada de agua al embalse, a mediodía de ayer, en relación al nivel registrado la noche del miércoles. La comisaria de aguas de la Confederación Hidrográfica del Júcar mantenía que la retención de agua en Tous posibilitó que la primera avenida, cuando empezó la inundación, solo procediera de los afluentes por al derecha del Júcar, situados después del embalse. "La presa ha hecho un papel heróico, pues ha alargado el período de la avenida", manifestó un portavoz. En los pantanos de la cuenca situados antes del embalse (Contreras y, Alarcán) no se registra una recepción significativa de aguas, a excepción del pantano de Forata, en el río Magro" afluente por la izquierda del Júcar que al cerrar las compuertas ha doblado su capacidad.

La evaluación de daños materiales es incalculable. El Consell Valenciano, constituido en sesión permanente, está recabando la información de pérdidas para convocar un pleno y solicitar medidas urgentes al Gobierno. Por su parte, la consejería de Sanidad ha arbitrado medidas estrictas de asistencia social, higiene y sanidad. Sin embargo, como índice valorativo, puede señalarse que la campaña de recogida de cítricos, que emplea a 90.000 trabajadores, ha quedado paralizada y buen número de ellos, además de perder el empleo, también quedaron sin su pequeña propiedad agrícola y sin casa. Las negociaciones del convenio de este sector han quedado aplazadas hasta que se clarifique la situación. Afortunadamente, el arroz ya había sido recogida y se encontraba almacenado. Por otra parte, la factoría de automóviles Ford, de Almusafes, en los límites de la zona de la catástrofe, paralizó ayer su actividad laboral.

La campaña electoral ha quedado cancelada en Valencia, al menos durante las próximas 48 horas, según impresiones recogidas en las sedes de los partidos.

Dificultad en las comunicaciones

La situación de las comunicaciones en las provincias de Alicante, Valencia y Murcia era ayer catastrófica. Numerosas carreteras y vías férreas se encontraban cerradas al tráfico.

A primera hora de la mañana estaba cortada, entre los kilómetros 541 al 551, la autopista A-7, que enlaza Valencia con Alicante. Los problemas son notables también en otras carreteras: nacional 346, cortada entre los kilómetros 198 y 204; nacional 332, cortada entre Sollama y Javaleta; comarcal 3.320, cortada en el kilómetro 14,110 (entre Carcagente y Puebla Larga) y en el kilómetro 20 (Alcira); comarcal 3.322, cortada en el kilómetro 25 (entre Alcira y Guadazuar).

También permanecieron cerradas varias carreteras en la provincia de Alicante; entre ellas, la nacional 330 -en el kilómetro 403-, la nacional 340 (Alcoy) y varias comarcales. En Murcia era imposible circular entre numerosas poblaciones de la provincia, como Jumilla y Ontur, entre Jumilla y Hellín y entre Cieza y Abarán. En Albacete, los problemas más graves se registraban en la nacional 301 (Madrid-Cartagena).

El tráfico aéreo se desarrolló con normalidad en el aeropuerto valenciano de Manises. Todos los vuelos a Alicante permanecían suspendidos. También se produjeron numerosas suspensiones de servicio por parte de RENFE en la zona afectada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de octubre de 1982

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