Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Nacionalistas y comunistas rechazan la LOAPA por anticonstitucional

En la defensa de sus enmiendas a la totalidad del proyecto de la LOAPA, el comunista Jordi Solé Tura, Marcos Vizcaya (PNV), Juan Carlos Aguilar (PSA) y Miguel Roca, de la Minoría Catalana, rechazaron frontalmente la propia existencia y el contenido de la ley, que calificaron de anticonstitucional y atentatoria a los estatutos en vigor, y muy especialmente al vasco y al catalán.En una brillante intervención, al término de la cual fue felicitado por algunos diputados socialistas, Miguel Roca empezó por proponer a UCD y al PSOE que estudiaran su oferta de devolver al Gobierno "la parte del proyecto que no tiene naturaleza armonizadora; es decir, el título primero". "Solo con que sus señorías", dijo dirigiéndose a los escaños socialistas y comunistas, "se expresen aquí como en los pasillos, debe prosperar mi enmienda".

El representante de la Minoría Catalana se extendió en la improcedencia del carácter de ley orgánica de la LOAPA y en la modificación que a la Constitución supone, en su opinión, el proyecto de ley. "No puede ser orgánica de acuerdo con el artículo 81/1 de la Constitución. No está previsto su encaje en el texto constitucional" y para remachar esta afirmación Roca echó mano de los textos del experto Ramón Fernández. Al referirse a la frase pronunciada por el ministro Arias Salgado en el sentido de que la LOAPA ahorra una reforma de la Constitución, Roca dijo: "Está claro, no hace falta, ya que la Constitución la reforma la LOAPA".

Miguel Roca insistió en que los estatutos de autonomía ligan directamente con la Constitución sin necesidad de ninguna normativa intermedia, ordenadora del proceso autonómico "que es rigurosamente inconstitucional".

Por el PNV Marcos Vizcaya defendió la enmienda a la totalidad e hizo una oferta final "en aras de la paz política" para que se retire la LOAPA y se sustituya por una conferencia de partidos capaces de alcanzar un acuerdo nacional para la consolidación de la democracia y la estabilidad del Estado. En caso de no retirar la ley, solicitó que se deje para después de las vacaciones y que se reflexione sobre el tema.

Vizcaya acusó de irresponsabilidad a UCD y PSOE por traer al Parlamento una ley de la discordia que ha envenenado, según dijo, el proceso autonómico. Recordó que antes del 23-F, el PNV hizo una oferta de diálogo -para ordenar el proceso autonómico, que no fue escuchada. En cambio, acusó a la LOAPA de nacer en un marco político de involución y de retroceso autonómico, como consecuencia del 23-F.

El comunista Jordi Solé Tura consideró inoportuna la discusión de la LOAPA cuando están a punto de disolverse las Cortes, y calificó a la ley de "políticamente peligrosa y técnicamente deleznable, desde su encabezamiento", ya que no es mantenible que la LOAPA sea orgánica y de armonización en una misma pieza. Acusó a esta ley de reformar implícitamente el título octavo de la Constitución y censuró a Calvo Sotelo por la forma tan poco adecuada de favorecer un Estado fuerte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de junio de 1982