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"En Galicia hay meigas y no brujas", dice García Sabell

"La Inquisición no realizó procesos de brujería en Galicia, porque en Galicia lo que hay son meigas y no brujas", manifestó Domingo García Sabell, presidente de la Real Academia Gallega y delegado del Gobierno en Galicia, durante la presentación del libro El Santo Oficio de la Inquisición de Galicia", del que es autor Jaime Contreras.García Sabell describió el entramado antropológico sobre el que actuó el tribunal que estableció el Santo Oficio en Santiago de Compostela. Señaló cómo el hombre gallego está profundamente unido a la naturaleza. Resaltó su desinterés por la historia y su tradicional escepticismo, que resumió en la frase "total para qué".

Al enumerar las causas por las que la Inquisición tuvo una actuación reducida en Galicia, respecto a otras zonas de España, aseguró el presidente de la Real Academia Gallega que el pueblo gallego posee una gran capacidad de aceptación, pero esa aceptación tiene como fin analizar profundamente las cuestiones que le son presentadas para terminar aceptándolas o fagocitándolas, "como ocurrió en el caso de la Inquisición". En su análisis del fracaso de la Inquisición en Galicia García Sabell advirtió que los habitantes de aquella tierra son reulos a las innovaciones.

Comentó que no han existido brujas en Galicia, y en cambio no es muy dificil encontrar meigas; definió a estas últimas como mujeres con gran capacidad psicológica para descubrir los problemas de sus vecinos, algunas de ellas con dotes de curanderas y expertas en dar los consejos adecuados a quienes se los demandaban.

Con anterioridad intervino el autor de El Santo Oficio de la Inquisición de Galicia, obra publicada por Akal en su colección Universitaria. Jaime Contreras relató que emprendió su investigación histórica sobre la actuación de la Inquisición en Galicia a lo largo de los siglos XVI y XVII atraído por la paradoja de que se estableciese un tribunal inquisitorial, respecto a otros lugares de España, con gran retraso en una zona que se consideraba infecta de herejía.

Contreras afirmó que Felipe II llevó la Inquisición a Galicia preocupado por preservar a la zona atlántica de su reino de los aires contaminantes "procedentes de mares infestados por herejías hugonotes y anglicanas". El establecimiento de un tribunal en Santiago fue considerado por Madrid como la alternativa política idónea para servir de frontera a ideologías y costumbres apreciadas como heterodoxas.

Peligro del privilegio

Respecto a la actuación de la Inquisición en Galicia, Contreras distinguió la existencia de dos períodos. Desde 1574 hasta 1610 existe una confrontación entre los representantes del Santo Oficio y los poderes locales, que veían en peligro sus privilegios seculares. A partir de 1610 los caciques locales comienzan a adueñarse de las estructuras inquisitoriales y se inicia un progresivo decaimiento en las actuaciones del tribunal.

El autor del libro resaltó la peculiaridad del enfrentamiento entre el campesino gallego, objeto de la mayor parte de los procesos, y los inquisidores. Jaime Contreras comentó también cómo los reos son personas que no tienen conciencia clara de la transgresión moral y social de las relaciones prematrimoniales y blasfeman "porque no poseen todavía noción precisa de la significación teológica de Cnsto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de mayo de 1982