El pacto de los presidentes
Los presidentes han pactado denegar el máximo galardón de las dos orejas si el toro al que se haya realizado la faena no recibió, como mínimo, las tres varas. Suponemos que se referirán a varas "reglamentarias", y no a picotacitos, arañazos y otros simulacros.De cualquier forma esta medida puede ser a la autenticidad del toro casi lo que pudo ser la inhabilitación de ganaderos al afeitado. Sentado este criterio sobre concesión de trofeos, el torero ya sabe que los "grandes triunfbs" sólo son posibles con el toro. Pero, además, lleva implícita una actitud descalificadora para el toro que no sea íntegro, la cual concienciará a los públicos.
Por añadidura, el pacto entre presidentes -por este motivo merecedores de muchos parabienes- abre cauces- a la unificación de criterios, en el pálco, tan solicitada desde el tendido y desde el ruedo. Con frecuencia, la corrida se desarrolla según la personalísima interpretación del reglamento de quien preside. Otro pacto, y la "autoridad competente" habrá avanzado por el buen camino emprendido.


























































