Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:CINE

El camino de Roma

Ningún escritor tan amigo del escándalo dentro de la reciente literatura italiana como Curzio Suckert, alias Malaparte. A medias entre la narrativa, la política y el periodismo, su afán de protagonismo he servido de modelo para una serie de discípulos dentro y fuera de Italia. Dedicados a llamar la atención de una incipiente burguesía sin memoria histórica ni grandes exigencias culturales, su obra pasó, del fascismo a la democracia con la facilidad de aquellos que sólo creen en sus propios beneficios, en su grafomanía como seguro pasaporte al umbral de la fama.Años más tarde, en nuestros días, ninguna directora o director de cine ha hecho gala de una necesidad parecida como Liliana Cavani. Es raro que uno y otra hayan tardado tanto en encontrarse, aunque sea más allá de la muerte, de la que tanto gustan los dos servirse para sus discursos maniqueos. Ambos se llevan bien. A la realizadora sólo le falta meter los dedos en los ojos de los espectadores para llegar al límite de su capacidad de asombro. Todo lo demás está en su filme, justificado como siempre con la necesidad de mostrar la guerra en su crudeza, pero ofrecido como mercancía de segunda o tercera mano. Casi todo es impúdico y falso en esta historia, desde su pretendido punto de vista humanitario hasta ese Mastroianni ridículo, desde las escenas de amor puro hasta las prostitutas huyendo de la lava del Vesubio. En esta ensalada napolitana para italianos de paladar anglosajón no falta un sólo tópico. Es una historia que llega tarde y mal, tal como anduvo en Cannes, fuera de lugar, no sólo en su oportunidad, sino en sus propias imágenes. La verdad es que desde sus primeros fotogramas, resulta difícil olvidar el recuerdo de Paisa, pero todo lo que en el filme de Rosellini era dolor, verdad y hasta belleza plástica, la Cavani lo convierte en una aventura de guerra con olor a spaghetti, como los westerns de hace años, sus héroes fingidos y su abundancia de vísceras al aire, cuando no de sangre derramada.

La piel

Dirección: Liliana Cavani. Guión y diálogos: Robert Katz y Liliana Cavani. Adaptación de «La piel»,de Curzio Malaparte. Fotografía: Armando Nannuzi. Música: Lalo Schiffrin. Intérpretes: Marcello Mastroianni, Burt Lancaster, Claudia Cardinale, Ken Marshall, Alexandra King. Drama.En los cines Narváez y Roxy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de diciembre de 1981

Más información

  • 'LA PIEL"