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Alfredo Kraus, José Carreras y Mariella Devia, máximas figuras de la temporada de ópera de Oviedo

Los aficionados asturianos prefieren el canto de melodrama

La reposición de Tosca, de Puccini, inaugura hoy, martes, en el teatro Campoamor, la 341 temporada oficial de ópera de Oviedo, en la que actuarán, como principales divos Alfredo Kraus, José Carreras y, del lado femenino, Mariella Devia, que el año pasado tuvo un éxito enorme en Oviedo. Los entendidos esperan que Kraus y Carreras equilibren los gustos entre el canto químicamente puro, belcantístico, y el canto dramático, de empuje.

El público ovetense acude a la ópera a oír cantar. Todo.lo demás es secundario para él, incluido el « exhibicionismo », el «desfile de modelos». Ultimamente ya no se exige la etiqueta, aunque se recomienda «por motivos de tradición» para ciertas localidades. De todas formas, todavía hay gente que se sitúa junto a la entrada del Campoamor para contemplar la vestimenta, la femenina básicamente de quienes acuden a la ópera, procedentes de la capital del Principado, Avilés, Gijón y Pola de Siero. A este público le gusta la ópera italiana. Vidal Peña, aficionado y experto, que lleva asistiendo a la ópera de Oviedo desde hace veintisiete años, afirma que al aficionado asturiano le importa poco la puesta en escena, relativamente muy poco la orquesta y nada su concepción como proyecto estético que aúne los elementos integrantes de la representación. Todo eso le importa mucho menos que oír cantar.

Programa similar al de Bilbao

En los últimos años la temporada de Oviedo solía repetir la programación de Bilbao. Sin embargo, en esta ocasión, los organizadores optaron por Madame Butterfly, de Puccini, y Macbeth, de Verdi, como óperas diferenciales. En Iis demás (La Gioconda, de Ponchielli; Rigoleto, de Verdi, y El pescador de perlas, de Bizet) existe coincidencia en los programas de los dos escenarlos del Norte. La Organización de Oviedo corre a cargo de la Asociación Asturiana de Amigos de la Opera, que este año ha tenido que hacer frente a un presupuesto de treinta millones de pesetas, un 20% superior al de 1980. Los precios de las localidades se incrementaron con tal motivo en un 12% y el Ministerio de Cultura elevó su subvención de cuatro a seis millones de pesetas.

RTVE había decidido grabar íntegramente la representación de Rigoletto, La Gioconda y El pescador de perlas para ofrecerlas a través de la pequeña pantalla en diciembre o en enero, mediante el pago a la Asociación de Amigos de la Opera de un millón de pesetas por función. Sin embargo, la rotunda oposición de Alfredo Kraus, que actúa en dos de estas tres óperas, obligó a la rescisión del contrato con Televisión. La Asociación de Amigos de la Opera se encuentra dolida con Kraus y contrasta su actitud con la generosidad de Carreras, que la semana pasada actuó gratuitamente en el Campoamor en el homenaje a Ignacio Alvarez Buylla y permitió a Televisión grabar el recital.

Por su parte, RTVE informó que, «en contra de lo acordado en el pasado mes de febrero, no se grabará ninguna de las tres óperas -Rigoletto, El pescador de perlas y La Gioconda. Sólo una semana antes del comienzo de la temporada la Asociación Asturiana comunicó a Televisión Española su deseo de grabar únicamente una de las tres óperas mencionadas: La Gioconda. Dicha grabación única no justifica económicamente el desplazamiento de las unidades móviles, por lo que Televísión Española. por causas ajenas a su voluntad, ve frustrado su deseo de ofrecer a los telespectadores de la segunda cadena la temporada operística de Oviedo».

Las 1.500 localidades del teatro Campoamor están abonadas en su totalidad y existen 150 asociados de cuota anual en lista de espera de posibles bajas para acceder a la condición de abonados. El abono a las seis funciones cuesta 4.500 pesetas en general y 23.500 en butaca de patio.

Coincidiendo con la actual temporada aparecerá el primer tomo de la Historia de la ópera de 0viedo, escrito por Luis Arrones, quien aborda en su obra la tradición operística ovetense desde las primeras temporadas, presentadas, a principios de siglo, en el viejo teatro del Fontán.

La celebración ininterrumpida de 34 temporadas de ópera revela la importante afición lírica de la capital del Principado, cuya constante, según Vidal Peña, es la propensión al tipo de canto del melodrama italiano (belliniano, donizettiano, verdiano antes del último Verdi) más bien que al tipo de canto de¡ drama musical (al verismo). Dentro de ese espíritu belcantístico, el público de Oviedo prefiere el tenor de agudos vibrantes y brillantes, y valora en la soprano la delicadeza del fraseo, el encanto de los trinos, picados, filados, etcétera.

Durante algún tiempo prendió la discusión en los entreactos del Campoamor entre belcantistas y dramatistas, pero los ovetenses se inclinaron por el canto del melodrama.

Un público desconcertante

El público ovetense es, a veces, apasionado y, en ocasiones, de una frialdad desconcertante. Vidal Peña dice que su pronunciamiento no se produce hasta después del primer descanso. Algunos aficionados se lamentan de la monotonía del repertorio, mayoría está de acuerdo con él. Francisco Izquierdo, preside la Asociación de Amigos era, ha comentado al respecto: "No es que se repitan año las mismas obras, aunque sí coinciden algunas; lo que ocurre es que el público de Oviedo prefiere la ópera ítaliana y hay que darle lo que pide. De todas formas, esperamos traer, en los próximos años, óperas no italianas, pero debemos tener en cuenta nuestras limitaciones. Por ejemplo, no podríamos representar a Wagner en el Campoamor de forma digna por el elevado número de músicos que exige. Estamos limitados, pues, por el gusto de la afición, por el reducido repertorio italiano y por las posibilidades de los locales».

El elenco contratado para este año en Oviedo está integrado por buenos profesionales (los tenores Alfredo Kraus y José Carreras, el barítono Mateo Manuguerra, las sopranos Mariella Devia y Angeles Gulin y el barítono Juan Pons, entre los principales).

La Orquesta Sinfónica de Asturias, que actuó siempre mal pagada y no pudo trabajar suficientemente las óperas, será sustituida por la Sinfónica de Karlovy Vary, de Checoslovaquia, que, sin embargo, supone a la Asociación de Amigos de la Opera un ahorro de casi 1.500.000 pesetas respecto a la primera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de septiembre de 1981