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Los ministros de Exteriores de la CEE quieren reforzar su cooperación política

La reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de los diez concluyó el pasado domingo con la voluntad de lograr una "modesta mejora de su cooperación política". Sin embargo, la iniciativa francesa de reconocer a la guerrilla salvadoreña ha sido acogida con frialdad por los ministros europeos.

La cumbre que se clausuró el domingo en Brockett Hall (cerca de Londres) ha servido para que los ministros de Asuntos Exteriores de la Europa de los diez apoyen tibiamente un refuerzo de la cooperación política europea. El principal valor de este acuerdo estriba en que, según ciertas delegaciones, se ha aprobado que los problemas de seguridad (desarme y relaciones Este-Oeste) sean abordados en este cuadro de cooperación. Los resultados de este "fin de semana de reflexión", que marcan la rentrée en Europa, son exiguos.Los diez ministros europeos han acordado crear un nuevo equipo encargado tanto de la profundización como de la continuidad de una cohesión política europea. Se ha optado por una solución de compromiso a medio camino entre las ambiciones de Hans Dietrich Genscher, que buscaba el establecimiento de un tratado de cooperación política que completase el Tratado de Roma, y las de lord Carrington, que hubiese querido instituir un secretariado permanente entre los diez, y la oposición de otros ministros a la institucionalización de esa modalidad de cooperación.

Reforma del presupuesto

En la cumbre del fin de semana los ministros no trataron el problema capital de la reforma del presupuesto de la Comunidad y pospusieron la primera reunión de la comisión ad hoc, encargada de los trabajos de esta reforma, en vísperas del Consejo de Ministros previsto para los días 14 y 15.

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Los problemas internacionales constituyeron el núcleo de la reunión plenaria. Claude Cheysson, ministro francés de Relaciones Exteriores, fue interrogado sobre su reciente visita a Oriente Próximo y sobre la declaración franco-mexicana sobre El Salvador, y tuvo que escuchar cómo sus colegas consideraban el reconocimiento galo de la oposición armada salvadoreña como algo "inhabitual".

Los ministros de Asuntos Exteriores de la CEE también abordaron el problema de la seguridad en el Mediterráneo, que inquieta a los italianos, especialmente tras las amenazas del coronel Gadafl con tra las bases de la OTAN en Sicilia, Grecia y Turquía, y parece que los diez han manifestado su deseo de que Libia adopte una actitud más moderada y su voluntad de mantener el diálogo con Trípoli.

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