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Manuel Rivera: "Mis obras son el fruto de una crisis permanente"

Muestra retrospectiva del pintor granadino

Esta tarde se inaugura en Madrid, en las salas de la Biblioteca Nacional, una exposición retrospectiva del pintor granadino Manuel Rivera (1927), miembro fundador del grupo El Paso y ampliamente conocido por sus telas metálicas. Centenar y medio de obras componen esta muestra, analizada por su creador como el fértil producto de una crisis permanente. Rivera se la dedica a Pablo Picasso, «espejo en el que me miro», conmotivo del centenario de su nacimiento.

Esta retrospectiva, «de estructura semejante a la realizada hace cinco años en el Museo de Arte Moderno de París», va de 1956 a 1981. La primera fecha, como apunta Miguel Logroño en el impresionante catálogo editado para acompañamiento de la muestra, es la del encuentro de Manuel Rivera con la materia.Es decir, con la tela metálica: «Se me convierte en un soporte y trabajo sobre él como en el lienzo Pinto formas con una pintura muy espesa, que me da un espacio real. Las formas se quedan flotantes. Pero veo que hay un contrasentido entre lo opaco de lo pintado y la transparencia del fondo. Esto da lugar a que, un día, en vez de poner pintura, recorte un trozo de tela metálica y, a modo de collage, lo ponga sobre el fondo».

Manuel Rivera estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Granada y en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla. Es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Granada y hace sólo unos días que fue nombrado vicepresidente del Patronato del Museo Español de Arte Contemporáneo. Sus obras figuran en los más prestigiosos museos internacionales. La actual retrospectiva señala el creador, «empieza en 1956, porque con anterioridad creo que yo no había hecho nada singular en el terreno artístico».

Se trata, pues, de reflejar lo creado a lo largo de veinticinco años:

«En el fondo es verdad que produce satisfacción ver reunida toda la obra. Pero al mismo tiempo se tiene la sensación de haber quemado toda una vida, sin saber si lo realizado merece la pena o no tanto esfuerzo. Lo que sí puedo asegurar es que me he pelado el cerebro y, las yemas de los dedos en esta aventura. Además, merezca o no la pena, lo cierto es que no hubiera sabido hacer otra cosa. De todas formas, una retrospectiva desencadena siempre cierta parálisis momentánea, pero luego se vuelve a trabajar más libremente».

Evoca Manuel Rivera lo que significó El Paso: «Y o nací con el grupo. Y éste nació de la necesidad atroz de unirnos que teníamos unos cuantos pintores. Fue una experiencia muy importante».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de marzo de 1981