No parece que Francisco de Quevedo
inspire demasiado a los traductores que trasladan el español a otras lenguas. Resulta que el Ministerio de Cultura convocó en su día un premio de traducciones dotado con medio millón de pesetas, y sucede que el plazo de presentación de textos termina el próximo 15 de febrero. A pesar del aliciente económico, hasta ahora sólo ha concurrido una persona. En el propio Ministerio se atribuye esta escasa respuesta,a que se hubiera restringido el tema a un solo escritor, Quevedo, a quien se quería homenajear con ocasión del cuarto centenario de su nacimiento. Los traductores, por su parte, echan de menos que no se les hayan propuesto escritores vivos para realizar su trabajo. Consideran que son los escritores actuales españoles los menos conocidos y los que se beneficiarían más de esta iniciativa del citado Ministerio.


























































