El primer ministro griego desmiente que la entrada de su país en la CEE socave la unidad europea

Agencias
Atenas, Bruselas - 30 dic 1980 - 23:00 UTC

El primer ministro griego, Georgios Rallis, ha desmentido públicamente los temores de que la entrada de Grecia en la Comunidad Económica Europea (CEE), que tendrá lugar oficialmente el jueves 1 de enero, socavará al Mercado Común.

«No existe tal riesgo», aseguró el lunes en Atenas, en una conferencia de Prensa, aludiendo al posible perjuicio que causará a los países ricos de la CEE el ingreso en la Comunidad de países pobres. «La misma preocupación sobre la creación de una Comunidad de dos o tres velocidades o niveles fue formulada ya cuando Irlanda se adherió a la CEE, pero se demostró que carecía de fundamento». «No hay riesgo», añadió, «de que deterioremos la calidad de la Comunidad o su paz in tema».Georgios Rallis desmintió que los nueve miembros de la CEE hayan aceptado el ingreso de Grecia por motivos esencialmente políticos y sentimentales, y sin tener suficientemente en cuenta las repercusiones económicas negativas para ambas partes. «No hay un solo sector de nuestra economía que vaya a resultar dañado por la adhesión», afirmó Rallis. «La industria, la agricultura, nuestros emigrantes e incluso el nivel de precios resultarán beneficiados», declaró el jefe del Gobierno griego.

El ministro griego encargado de las relaciones con la CEE, Georgios Kontogiorgis, precisó, durante la misma conferencia de Prensa, que tras sustraer la contribución de Grecia al presupuesto comunitario, Atenas recibirá en 1981, de la CEE, 14.000 millones de pesetas. En 1986, cuando haya acabado el período de transición, la ayuda comunitaria ascenderá a 52.500 millones de pesetas.

El primer ministro subrayó que Grecia ganaba tanto económica como políticamente, porque la adhesión incrementará su prestigio y porque el reglamento de la Comunidad prevé la expulsión de los miembros con régimen no democrático. «Cualquier dictador en potencia se lo pensará diez veces antes de pasar a la acción en Grecia», dijo Rallis.

No hay unanimidad entre las fuerzas políticas griegas sobre el tema del ingreso en la CEE, que no ha dejado de agitarla vida nacional en ningún momento desde la petición oficial (12 de junio de 1975).

Mientras la derecha defendió la adhesión a la CEE como un factor para la estabilidad política y económica del país, la izquierda lo presentó como un intento de los grupos reaccionarios para conservar su dominación.

Tanto el Pasok (partido socialista griego) como los dos partidos comunistas (en total suman 105 escaños de los trescientos del Parlamento), han argumentado en sus campañas de oposición que la entrada en el club de los ricos servirá para convertir al país en una colonia económica del capitalismo internacional.

Los observadores han subrayado en Bruselas que, de todos sus argumentos, el más fundado resulta la comprobación de que el pueblo griego no ha sido consultado.

Se recuerda en este sentido que Noruega no se convirtió en 1973. en el décimo país miembro de la CEE, puesto que ocupará ahora Grecia, porque sus ciudadanos se pronunciaron negativamente en un referéndum.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 30 de diciembre de 1980.

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