Manuel Seco ingresó en la Academia con un discurso sobre los diccionarios históricos

Sobre el tema de los diccionarios históricos versó el discurso que, con motivo de su ingreso en la Real Academia Española (RAE), leyó el domingo pasado Manuel Seco Raymundo. «Lingüista poderado, gramático penetrante y lexicógrafo provisto de una técnica rigurosa», lo calificó Rafael Lapesa en su respuesta al nuevo académico.Catedrático de Lengua y Literatura Española desde 1960, Manuel Seco ha ejercido la docencia en varios institutos de enseñanza media y ha mostrado una constante preocupación por la renovación de la enseñanza de estas disciplinas en el bachillerato, y como investigador del idioma, el lenguaje coloquial es uno de los aspectos en que ha centrado su interés. Producto de su actividad en este doble campo son el Diccionario de dudas de la lengua española (1961) y Arniches y el habla de Madrid (1970), sus obras más importantes junto a Gramática esencial del español (1972), resumen de largas meditaciones sobre el sistema y la estructura de nuestra lengua.

Desde hace dieciocho años, Manuel Seco forma parte del Seminario de Lexicografía que, bajo la dirección de Rafael Lapesa, lleva adelante la elaboración del Diccionario histórico del español, magno proyecto redactado por Julio Casares y aprobado por la Academia en 1947, que incluye un total de 16.000 páginas, en quince tomos.

Al mismo tiempo, el nuevo académico dirige la realización en equipo de un Diccionario del español actual, cuyo propósito es reunir el léxico en el uso escrito durante el período 1955-1975, excluyendo voces anticuadas, así como comarcalismos o localismos.

Tras evocar la figura de Vicente García de Diego, otro notable lingüista, cuya vacante ocupa, Manuel Seco pasó a tratar el objeto de su discurso, «Las palabras en el tiempo: los diccionarios históricos», amplia exposición de sus características, métodos de elaboración e historia de los principales diccionarios de esta naturaleza que existen en Europa. Mencionó el profesor Seco el diccionario alemán de los famosos hermanos Grimm, el inglés de Oxford, publicado entre 1888 y 1928, y el catalán-valenciano-balear que inició en 1901 el canónigo mallorquin Antonio María Alcover, continuó Francisco de Borja Moll y apareció por fin con sus diez volúmenes en 1962.

Se refirió también el profesor Seco al primer plan de diccionario histórico del español concebido por la Real Academia Española en 1914, frustrado por la guerra civil, y al origen del nuevo proyecto actualmente en proceso de elaboración: la creación por decreto, en noviembre de 1946, del Seminario de Lexicografia, dependiente de la RAE y con una consignación anual por cuenta del Estado con la misión de garantizar la producción del definitivo diccionario histórico.

«Los diccionarios históricos se distinguen por su propósito de catalogar el léxico de una lengua sobre la base de una documentación que abarca toda la historia de esa lengua», definió Manuel Seco el tema de su discurso. «En ellos cada artículo viene a ser una monografía documentada sobre la evolución de una unidad léxica, tanto en el plano del contenido como en el de la expresión».

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 24 de noviembre de 1980.

Archivado En:

Te puede interesar

EmagisterCursos Recomendados

Lo más visto en...

Top 50