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Czeslaw Milosz, premio Nobel de Literatura 1980

División de opiniones en Polonia

«La concesión del Premio Nobel de Literatura a Czeslaw Milosz supone una gran alegría para todos nosotros y para las letras polacas», ha declarado el escritor y crítico literario de esta nacionalidad Andrej Kiowski, consultado en Varsovia por EL PAIS. «Es nuestro tercer Nobel de Literatura, después de Sienkiewicz y Reymont, y lo consideramos como un altísimo poeta, cuya influencia sobre la literatura polaca actual es muy grande, lo mismo que como ensayista. Su libro de pensamiento La razón cautiva ha tenido un gran eco entre nosotros, pues nos ha descubierto los contenidos auténticos del estalinismo».«He tenido el honor de conocer personalmente a Milosz, en París y en Berkeley. Es sobrino de otro gran escritor lituano, Oscar Ladislao de Lubicz Milosz, que escribió su obra en francés y falleció en 1939. Sus libros han contribuido a la actitud de los hombres de nuestra generación. Su independencia intelectual, que le costó el exilio, ha tenido una gran importancia. Sus principios poéticos se adscribieron al llamado "catastrofismo" el grupo poético Zagary, de Vilna, al que perteneció. Aquellos poetas escribían obras apocalípticas, profetizando catástrofes y el hundimiento de la cultura polaca y occidental, bajo la influencia de Spengler y su pensamiento».

«Después de la guerra», sigue diciendo Kiowski, «escribió sobre los horrores de la ocupación nazi y la destrucción del gueto de Varsovia y la crisis moral que todo ello produjo en nuestro país. Durante su servicio diplomático en París eligió la libertad, y a partir de entonces se inicia una nueva etapa en su obra. Milosz comienza un gran diálogo con el totalitarismo y el marxismo con sus libros poéticos Tratado poético e Hijo de Europa, el ensayo citado y la novela Toma del poder. Pero en los últimos años su obra ha entrado en otra etapa más clásica, de recuperación de la gran tradición literaria, habiendo publicado una Historia de la literatura polaca, en inglés, y estudios sobre Goethe, Swedenborg y Dostoyewski».

Por último, el crítico polaco ha señalado que desde que Milosz partió al exilio, su obra ha sido sistemáticamente censurada en Polonia y sus libros circulan clandestinamente, mecanografiados o multicopiados también. Publica su obra en idioma original en la casa de edición polaca exiliada Kultura, en París. «Nuestra juventud», señala, «ha podido leer su antología Hijo de la luz clandestinamente, y su prestigio entre los jóvenes ha aumentado».

En contraste con estas declaraciones de uno de los más significativos críticos literarios de Varsovia, la obra del premio Nobel de Literatura no ha sido valorada positivamente por el agregado cultural de la Embajada polaca en Madrid, señor Lubik. Tras calificar a Milosz, en declaraciones a Efe, como un poeta esteticista, irónico y trágico, dijo que a él no le gustaba personalmente su poesía y que prefería a los poetas del siglo XVIII y del romanticismo.

En Varsovia, los medios oficiales polacos (tanto la radio como la agencia de noticias Pap) dieron la noticia de la concesión del Premio Nobel sin comentarios. En los mismos medios oficiales se ha comentado que existen otros muchos escritores en lengua polaca con más méritos para merecer el Nobel. Sin embargo, la Embajada de Polonia en Estados Unidos manifestó ayer su satisfacción por la concesión a Milosz del Premio Nobel; también en Polonia, el diputado Jerzy Putrament y el escritor Marian Brandys elogiaron la obra de Milosz.

Al conocerse la noticia de la concesión del Premio Nobel al escritor polaco Milosz, su obra Signos de oscuridad, publicada en la República Federal de Alemania por Suhrkamp, se agotó inmediatamente en la Feria del Libro de Francfort, que se celebra estos días. La misma editorial, que ha editado además dos obras más de Milosz, anunció que durante esta feria del libro presentará nuevas obras del premio Nobel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 1980