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Estreno de "Barba Azul y sus mujeres", de Juan José Alonso Millán

De nuevo se abre el telón ante la farsa, bajo el maquillaje de tono actual, todavía fresca y vivaracha la farsa cómico-musical de siempre. El sábado, en el teatro Príncipe, se estrenó Barba Azul y sus mujeres, «el más esperado triunfo de la risa». Humorismo picante con ribetes de sátira política y social, música pegadiza, un plantel de bellos muslos, la gracia de los cómicos y, por fin, la idea que da forma, color y movimiento al conjunto.En esta ocasión, el «sanguinario personaje legendario» ha inspirado a Juan José Alonso Millán «una especie de comic que se basa vagamente en la historia de Barba Azul, porque, en realidad, se trata de un pretexto para crear situaciones divertidas».

Clases de buenos modales

Manolo Gómez Bur es Manolo, último vástago de la prole barbazulada, madrileño castizo, pobre y solterón de solemnidad, vive de dar clases de buenos modales a novias descarriadas. Con la inesperada herencia que recibe al morir su antecesor, poder, mujeres, viajes y aventuras irrumpen de pronto en su sosegada existencia, hasta que al final vuelve a los brazos de su Sagrario, eterna novia fidelísima, viuda de un gallego tocador de gaita que le guisaba las lentejas.Ella es Carmen de Lirio, artista invitada del repertorio por su categoría de figura consagrada de la comedia musical. Veintiocho años en la profesión que han respetado la expresión de niña ingenua, ahora ya algo entrada en carnes, de quien fue una de las artistas más bellas de su generación.

Marisol Ayuso, Mónica Cano, Beatriz Escudero, Sara Mora y Carmen Roldán, junto a Manuel Aguilar, Nino Bastida, Rafael Guerrero y Francisco A. Valdivia, forman el resto del repertorio. Con las grandezas y limitaciones de este tipo de espectáculos, Barba Azul y sus mujeres cumple el objetivo de entretener sin más problemas. Un montaje y una interpretación correctos que el público aficionado verá con placer. La obra se representará en el teatro Príncipe mientras el respetable acuda regularmente a verla. Su permanencia en cartel puede ser un indicio revelador de si este género menor va a menos o no.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de septiembre de 1980