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Entrevista:

Uribe: «"El proceso de Burgos", es mi película, no la de Herri Batasuna»

Hoy se estrena el polémico filme en Madrid

El proceso de Burgos, primer largometraje de Imanol Uribe -autor de los cortos Off y Ez, con anterioridad-, se presenta hoy en Madrid tras haber sido ya estrenada en diversas capitales españolas y en el País Vasco. La película, a la que le ha sido denegada toda ayuda económica oficial, ha obtenido ya tres premios -Perla del Cantábrico, en San Sebastián; el primer premio en Benalmádena, y el del Público, en el Festival de Cine Histórico de Córdoba-, fue presentada en la pasada Semana de la Crítica en Madrid y ha sido seleccionada para Rotterdam, y posiblemente lo será para la Semana de la Crítica en Cannes. Su carácter histórico, analítico y documental configuran la película como eminentemente política. Su director, Imanol Uribe, no está totalmente de acuerdo.

«No sé si es correcto catalogar El proceso de Burgos como cine político nada más. Euskadi me interesa (soy vasco) y me planteé el filme como vía de conocimiento de la realidad del pueblo vasco. En aquel momento, y en éste, la realidad más preocupante era la de la lucha armada, la de ETA. Lo que sí te digo es que El proceso de Burgos no es cine militante en cuanto portavoz de la línea determinada por un partido político... Pero por supuesto que te predispones cuando eliges a optar por esto y no por lo otro y te comprometes políticamente. No se puede ser neutral, se puede ser honesto. »Pregunta: ¿Fuentes, problemas, contactos a la hora de elaborar los preliminares del rodaje? ¿Cómo conectó con los dieciséis procesados?

Respuesta: Cuando llegué a la conclusión de que quería hacer un filme sobre el proceso de Burgos, trabé amistad con Teo Uriarte (amigo común de un amigo mío). Le planteé el tema, dijo sí, y que a través de él podríamos conectar con el resto de procesados. Siempre fui consciente de que si fallaba uno de los dieciséis lo mejor sería abandonar el proyecto. Hubo suerte. Les dije que se trataba de una película en la que cada uno contase sus experiencias en el proceso, limitándose al año setenta, que no lo extrapolaran al momento actual, en que sus diferencias políticas son, en algunos casos, muy gordas.

P. ¿Por qué nunca reúne a los dieciséis? ¿Una estrategia o una táctica para evitar enfrentamientos dialécticos?

R. La película iba a terminar con una secuencia donde se reunían todos. Fue una imposibilidad física. Cada uno tiene su trabajo, en fin..., imposible. Además estaban en plena campaña electoral.

P. ¿Ha tenido autonomía en el control ideológico del filme? ¿Qué grado de participación han tenido en el resultado del montaje final los dieciséis protagonistas?

R. He actuado en total libertad. Me limité a mostrarles un segundo montaje de cuatro horas para que intercambiáramos puntos de vista. Deseaba que viesen lo que yo había seleccionado de quince horas filmadas y lo que ellos me habían dicho espontáneamente por si querían corregir algún matiz. Tal vez se habían quedado cosas en el tintero o quizá lo que ellos me dijeron en el rodaje perdía significación dentro del contexto donde yo lo había insertado tras el montaje. Con pequeños matices por la intervención de Letamendía, todos estuvieron de acuerdo.

La película se estructura en tres bloques: cómo llegaron a ETA, el proceso de Burgos y desde Burgos hasta la actualidad. Esta tercera parte ha quedado prácticamente fuera del montaje por imperativos comerciales y la película, en mi opinión, cojea, para quien espera obtener datos sobre el momento actual.

He intentado compaginar el interés humano y el interés anecdótico con el interés político. Quise hacer un filme donde la gente no se saliera de la sala. Pienso en el espectador normal que va al cine y no a una conferencia o a un mitin. Además, creo que en este momento no se puede hacer una película sobre ETA. Nunca pensé que se podría hacer, aunque en el fondo a mí lo que me interesaba era hacer una película sobre ETA, pero quizás sea ésta la única aproximación posible que existe para acercarse al fenómeno de la lucha armada en Euskadi.

P. El contexto histórico lo da el prólogo, con la intervención de Letamendía. ¿Qué criterios le llevaron a articular el nexo de unión con las opiniones del citado junto a Miguel Castells y Juan Mari Bandrés?

R. Los tres abogados más singulares del proceso fueron Etxebarrieta, Bandrés y Castells. El primero había muerto. Lo de Letamendía era porque deseé hacer una introducción histórica al tema, y de los implicados en el proceso el que más fe había dedicado a la historia de Euskadi era él, ésta fue la causa. No calibré las connotaciones políticas que esto conllevaría por su significación en Herri Batasuna. Su intervención ha provocado recelos y se tilda al filme de ser de Herri Batasuna, primero por Letamendía y segundo porque Castells da más juego que Bandrés en la película. Resulta que Castells es un actorazo y aprovechó mejor los metros que Bandrés. Pero nadie me ha dirigido. Es mi película, no la de Herri Batasuna. Esto que quede claro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de abril de 1980