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La corrala de la calle de Tribulete, en peligro inminente de hundimiento

La asociación ecologista Adelpha denunció ayer públicamente que la célebre corrala de la calle de Tribulete está en peligro inminente de hundirse. Según esta asociación, el hundimiento de La Corrala podria estar motivado directamente por una rotura producida en la red de saneamiento que da a la calle del Sombrerete, lo que ha producido una corriente de aguas que ha dañado los cimientos del edificio y ha hecho que éste empiece a ceder.

El peligro denunciado por Adelpha fue reconocido ayer a EL PAIS por el director general del Patrimonio Artístico, el concejal de UCD del Ayuntamiento de Madrid, Javier Tusell, y por un representante de la Gerencia Municipal de Urbanismo.El primero de los citados, en su condición de director general, que no de concejal, aseguró haber dirigido una carta al alcalde de Madrid, Enrique Tierno, en la que, después de hacer mención al «grave estado» por el que atraviesa el edificio en cuestión, le recuerda al presidente de la Corporación municipal el que La Corrala es «uno de los únicos monumentos de competencia del Ayuntamiento de Madrid» y le ruega que «acelere los trámites del proyecto que sabemos tiene en curso esa Corporación municipal y examine la posibilidad de un aumento del presupuesto para una rehabilitación que promete ser realmente modélica».

Dicho de otra forma, la Dirección General descarga sobre el Ayuntamiento toda la responsabilidad de conservación de La Corrala. Sin embargo, el propio director general aseguró verbalmente a EL PAIS que el organismo que él preside podría disponer, para la reparación inmediata del edificio, de «cantidades inferiores al millón de pesetas», que podrían ser invertidas en un breve plazo de tiempo. Asimismo, en la carta dirigida al alcalde, el señor Tusell ofrece toda la colaboración posible por parte de los servicios técnicos de su Dirección General.

El Ayuntamiento hará las reparaciones

Por su parte, un representante de la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid, informó a EL PAIS que existe un presupuesto en torno a los dos millones de pesetas para ejercer la acción sustitutoria en el edifico de La Corrala y proceder a su reparación, habida cuenta de que la propiedad del mismo no la realiza.Esta actuación municipal se concretará en aliviar la grave situación actual, mediante la reparación de las cubiertas de La Corrala y la realización de todo el saneamiento del edificio, tanto el vertical como el horizontal. Sin embargo, la reparación total de este monumento típicamente madrileño seguirá sin ser realizada, situación a la que parece contribuir el enfrentamiento de competencias entre la Aministración central y la local.

Según la nota distribuida ayer por Adelpha, la consolidación de. La Corrala prevista por el Ayuntamiento está pendiente desde el año 1976, sin que el proyecto en cuestión haya sido acometido nunca. Además, de la nota de esa asociación parece desprenderse que las obras que el Ayuntamiento prevé realizar en La Corrala se limitan a la fachada de la calle de Tribulete, la que actualmente se encuentra apuntalada, y no afectan para nada a la fachada de la calle del Sombrerete, la que, de acuerdo con la información facilitada por la propia Adelpha, se encuentra en un mayor riesgo de hundimiento.

La corrala de la calle de Tribulete se ha convertido en los últimos años, sobre todo a partir de su declaración monumental, en el ejemplo más conocido y característico de la tipología urbana madrileña de las casas de corredor de mediados del siglo pasado. En una de ellas está situada la acción de más de una pieza teatral. Puede que la más conocida de éstas sea lazarzuela La verbena de la Paloma.

De todas maneras, la de la calle de Tribulete es una de las cuatrocientas corralas que se calcula puedan existir en la ciudad. Las primeras de ellas comenzaron a surgir mediado el siglo XVII. Su composición básica consiste en un patio de vecindad que ofrece todos; los servicios -tendederos, lavaderos, retretes-, al que abren sus ventanas los distintos cuartos de la casa, nunca por encima de las dos piezas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de marzo de 1980