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CARTAS AL DIRECTOR

Referéndum andaluz

Lo que UCD ha hecho del referéndum andaluz es algo que nos irrita incluso a los que, como es mi caso, no somos andaluces. No voy a entrar en discusiones partidistas que, por mi condición de no militante en ninguna de ellas, no hago(Pasa a página 10.)

(Viene de página 9.)

mías. Lo que intento hacer.e s protestar por la forma en que el Gobierno y su partido han desvirtuado y ridiculizado un proceso democrático y han jugado con, la libertad de un pueblo, sinplemente, como declaró el diputado de UCD Gregorio Peláez, porque no son mayoría entre el pueblo andaluz.

Lo de UCD en el referéndum ha sido un «pucherazo» sin paliativo alguno. Y entiéndase que no lo digo por irregularidades en el recuento de votos, que en estas circunstancias es lo de menos, sino por el continuo boicot a la democracia que ha desarrollado antes de la campaña electoral, durante ésta e incluso el mismo día del referéndum.

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Ha recortado los días de campaña electoral y el presupuesto destinado a ella. No ha permitido el uso de Televisión Española en horas de una decente audiencia. Ha entorpecido el voto por correo de los emigrantes andaluces residentes dentro y fuera de España. Ha adoptado una postura, la abstención, que es la menos indicada en un partido que, como UCD, se considera demócrata. Ha hecho suya la abstención, olvidándose de las ocasiones en que, no interesándole a UCD dicha postura, ha bombardeado con su televisión a los españoles indicando que era una postura incívica, antidemocrática e indigna de un buen ciudadano. ¡Qué descarada manera de jugar con el pueblo!

Y, en el colmo de la desvergüenza dernoctútica, ha alterado situaciones de colegios electorales, papeletas de voto, censos de votantes y ha impedido a funcionarios públicos votar.

¿Hubiera sido esta la postura de UCD de haber sido este un año de elecciones? No; pienso que no se hubiera atrevido, por el coste en votos que le hubiera supuesto.

UCD espera que de aquí a 1983, próximo año electoral, la inmensa mayoría habrá olvidado todos estos hechos. Pero desde aquí aprovecho para decirles que varias personas, fieles votantes de UCD, que, al igual que yo, no caben en su asombro ante seméjante «pucherazo», han cambiado su opinión con respecto a estos señores.

Y esto es lo único positivo que de todo este tinglado ha salido, junto con la lección de honradez y ética política demostrada por el señor Clavero y todos los que con él han abandonado UCD, desvinculándose así de la estafa que ha cometido el Gobierno con el pueblo andaluz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de marzo de 1980