Las difíciles relaciones franco- americanas
«Con la negativa de Francia de participar en Bonn en una conferencia euro-americana sobre las relaciones Este-Oeste en general, y len las sanciones contra la URSS después del golpe de Kabul, en particular, ¿volveremos a la guerra fría franco-americana? ( ... )A los americanos les es difícil comprender que los europeos, todavía más interesados que ellos mismos por la seguridad de las rutas del petróleo, no abracen como un solo hombre la doctrina Carter para la defensa del golfo Pérsico, y se muestren reticentes en adoptar sanciones económicas contra la URSS. El episodio de la reunión de Bonn prefigura a sus ojos una ruptura peligrosa, el menos, sobre el plan psicológico.
Sería un error de su parte reducir la negativa francesa a una cuestión de amor propio. Las incertidumbres y los cambios intempestivos de la diplomacia americana son difíciles de describir. ¿Se ha olvidado a Foster Dulles, dándole un portazo en las narices a Nasser, al que él había anteriormente adulados, sin preocuparse de las consecuencias para los europeos? ( ... )
Queda el problema de fondo. Consiste, de una parte, en ayudar a los afganos a desembarazarse de un ocupante, y más vale no hacer publicidad sobre los medios empleados; por otra parte, como lo recuerda justamente Couve de Murville, en restablecer el equilibrio de fuerzas entre el Este y el Oeste por la mediación de una negociación de tipo SALT, si la URSS la acepta, y de rearme si no la acepta. ( ... )»
, 11 de febrero


























































