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EEUU emplea el arma del trigo contra la URSS por su intervencion en Afganistán

En su decisión más firme desde su acceso a la presidencia, hace cuatro años, el presidente Carter, presionado por la opinión pública, ha decidido responder a la Unión Soviética por su intervención en Afganistán bloqueando la venta de diecisiete millones de toneladas de cereales norteamericanos a la URSS, previstas para este año, y rearmando a Pakistán. Anoche se anunció también en Washington que Estados Unidos estudia la posibilidad de ofrecer apoyo militar a la guerrilla musulmana que combate al Ejército soviético en Afganistán.

Carter anunció por televisión a todo el país, en la madrugada del sábado (hora española), que sólo suministrará este año a Moscú ocho millones de toneladas de grano de las veinticinco previstas según los acuerdos ya firmados. La Unión Soviética, que en 1979 ya tuvo un importante déficit en su cosecha, se verá privada de un 6% de sus necesidades globales debido a la decisión norteamericana. En los últimos días, Moscú, que preveía la decisión de Washington, aceleró la compra de grano americano. Carier dijo también que cuenta con el compromiso de otros países cerealistas, Canadá y Australia entre ellos, de que no reemplazarán con sus cosechas de trigo el cereal que EEUU no venderá a la URSS. «La historia enseña tan sólo unas cuantas lecciones claras», afirmó el presidente estadounidense al anunciar las represalias, «pero una de ellas es que la agresión se convierte en una enfermedad contagiosa si no se responde a ella. »

Estados Unidos ha decidido también eliminar los privilegios pesqueros de la Unión Soviética en aguas norteamericanas y cancelar la venta de tecnología americana a Moscú.

«Un Afganistán ocupado por Rusia», dijo Carter al fundamentar su decisión, «amenaza la seguridad de Irán y de Pakistán y es la piedra angular para el posible control por Moscú de gran parte de los recursos petrolíferos del mundo. » La Unión Soviética respondió ayer a las medidas de Carter calificándolas de una vuelta a la «guerra fría».

Por otra parte, la Unión Soviética y sus aliados fracasaron ayer en sus propósitos de impedir el debate del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre Afganistán, solicitado por más de cincuenta países, entre ellos España. El ministro afgano de Asuntos Exteriores, apoyado por el representante de Moscú, afirmó que lo ocurrido en su país es una cuestión de pura política interna.

Páginas 2 y 3

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de enero de 1980

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