La OCDE predice fuerte recesión y aumento del paro en 1980 en los países industrializados

La cumbre petrolera de Caracas y el futuro del mercado petrolero mundial fueron los protagonistas de la presentación del informe anual de perspectivas económicas de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), celebrada ayer en París. El informe, realizado bajo la hipótesis de una estabilidad de los precios del crudo en 1980, augura menores tasas decrecimiento de las economías industrializadas ( 1 % para el conjunto de la OCDE), mayores tasas de inflación (9,5 % de media), endurecimiento de las circunstancias más desfavorables con que se cierra 1979 y nuevos incrementos del desempleo (más del 6%). Los expertos de la organización indicaron al presentar sus conclusiones que cualquier elevación de los precios reales del petróleo u otra circunstancia desfavorable en el mercado mundial de crudos comportarían necesariamente augurios todavía más pesimistas.La impresión general que se desprende de las conclusiones elaboradas por el secretariado de la OCDE es la de que nada o muy poco va a cambiar en los próximos doce meses en el panorama económico mundial, como no sea a peor, en el ya prácticamente inevitable contexto de un progresivo encarecimiento de los crudos petrolíferos.

El punto de arranque del informe elaborado por los expertos de la OCDE es la justificación del incumplimiento de las previsiones adelantadas hace doce meses, cuando se consideraba satisfactoria la evolución del segundo semestre de 1978 y se auguraba el inicio de una ligera recuperación, «fruto de la aplicación por los países miembros de las políticas antiinflacionarias recomendadas por la OCDE». El editorial con que tradicionalmente se abre el informe atribuye a «acontecimientos producidos en el mercado internacional del petróleo» el nuevo empeoramiento de la coyuntura en el conjunto de países de la organización.

La evolución de las economías de los países industrializados, entre las que destaca un crecimiento negativo (-1,25 %) de Estados Unidos, dependerá obviamente del desarrollo de los acontecimientos en el mercado petrolífero; pero los redactores del informe han elaborado sus previsiones bajo el supuesto de una estabilidad de los precios durante el próximo año. Ante la evidencia de una situación totalmente opuesta a la hipótesis de base del informe, los miembros del secretariado insisten en recordar sus recomendaciones de mayor liberalización de los sistemas y las políticas económicas y perseverancia en las actuaciones antiinflacionistas.

Los redactores del informe no ocultan su preocupación por la actitud de los siete grandes países de la OCDE y la evolución de sus respectivas economías. Confirmando sus pronósticos del pasado año, estiman que la recesión estadounidense no incidirá excesivamente en la marcha de las restantes economías, pero sí que las posibilidades de los pequeños países se verán sensiblemente recortadas por el menor ritmo de crecimiento global del grupo de cabeza. Especialmente, preocupa el deterioro en la confianza empresarial de Estados Unidos y Gran Bretaña, contrastada con un mayor afianzamiento en Japón y la RF de Alemania.

Los tres grandes países verán incrementada su inflación, especialmente Japón, que pasará del 3,25 % del presente año hasta un 7,25% en el próximo. Gran Bretaña e Italia se situarán, respectivamente, en torno al 13% y 15%, con lo que la media de los siete países será del 9,25 %, idéntica a la del conjunto de la organización.

En lo que se refiere al crecimiento, además del retroceso de Estados Unidos (2% en 1979, y -1,25% en 1980), Japón crecerá sólo al 4,75% (6% en este año), y la RF de Alemania, al 2,25 % (4,25 % en 1979). La evolución de las balanzas corrientes y las tasas de paro será, igualmente, desfavorable para el conjunto de los siete países.

Problemas financieros

Uno de los aspectos que preocupan en mayor medida a los expertos de la OCDE es el progresivo endurecimiento de los mercados financieros, en buena medida como consecuencia de la aplicación de políticas monetarias eminentemente restrictivas, como único medio de controlar la inflación. Tras advertir de los graves peligros que pueden derivar de esta situación, el informe sugiere la aplicación de medidas de control de la demanda que, sin alterar lo esencial del mercado, limiten los efectos inflacionistas de las alzas de los precios de los productos básicos. También se recomienda efusivamente mantener criterios rígidos en la política de controles salariales y en la formación de los precios interiores.Cara al futuro, el informe de OCDE recomienda la adopción de políticas «equilibradas, encaminadas a atenuar las contracciones que pesan sobre el crecimiento y a ampliar el margen de maniobra disponible, para lo que resulta trivial recomendar nuevamente la formulación por los Gobiernos de políticas a más largo plazo». Los expertos consideran que una de las posibles vías de actuación para atenuar los efectos de las alzas del petróleo y de los tipos de interés en los mercados financieros puede ser el reforzamiento de la cooperación internacional en temas como la reducción de consumos energéticos, intercambio de excedentes, complementariedad de recursos financieros y otras.

Mañana, EL PAIS ofrecerá un amplio resumen del contenido del informe elaborado por la OCDE sobre las perspectivas para 1980.

EL PAÍS de la mañana

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