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Reportaje:

Las bibliotecas escolares, base para potenciar la literatura infantil

Que el 30% de los fondos destinados a la adquisición de libros para las bibliotecas públicas se dedique a la compra de libros infantiles y juveniles, que se supriman los requisitos formales de censura previa que afectan todavía a este género de ediciones, y que se articule un plan de formación del profesorado de educación general básica en dicha materia, son algunas de las conclusiones elaboradas, a modo de propuestas, por los participantes en el Primer Simposio de Literatura Infantil. Dicho simposio se ha clausurado el miércoles pasa do, en el monasterio de Santa María de El Paular (Segovia), lugar donde se desarrollaron las sesiones de trabajo durante tres días.

«No creo que el simposio tenga resultados prácticos inmediatos, pero no deja de ser un síntoma positivo que refleja cierto grado de sensibilización por parte de la Administración ante un tema como el libro infantil, que hasta ahora estaba desatendido y olvidado», comentó el señor Azaola, de la editorial Altea, uno de lo participantes en el simposio, al término del mismo. «La necesidad de favorecer el funcionamiento y creación de biblioteca escolares y populares es un punto en el que se ha insistido especialmente, y con unanimidad, como medio más eficaz de fomentar los hábitos de lectura del niño y la difusión del libro infantil.»En relación con este punto, las conclusiones del simposio incluyen una serie de propuestas concretas, como, por ejemplo, que de los presupuestos totales para EGB y BUP se invierta un por centaje fijo, podría ser el 2%, en el capítulo de las bibliotecas escolares. Asimismo, implantar una experiencia piloto de bibliotecas escolares y que se capacitara a lo enseñantes para convertirlas en aulas de animación cultural, integradas en la vida de todos lo centros docentes.

Para llevar el libro infantil y juvenil a las zonas rurales, se sugiere la utilización del servicio de bibliobuses y de la red de telecubes que ya existen con una infraestructura propia, aunque deficiente e incompleta, que habría que revitalizar. En relación con la formación del profesorado, la escritora Carmen Bravo Villasante propuso e su ponencia la creación de cátedras de literatura infantil en las escuelas normales y en la universidad, y la organización regular de cursillos intensivos como el celebrado recientemente en Santiago de Chile, con asistencia de cuatrocientos profesores de todo el país. La publicación de un manual de bibliotecas escolares y un catálogo anual de obras seleccionadas para constituir sus fondos, son otras medidas complementarias que se consideraron interesantes.

El estudio de un nuevo marco financiero que responda a las necesidades reales de cada uno de los sectores implicados en la producción y comercialización del libro infantil, es la petición que dichos sectores, representados en el simposio, formularon a la Administración. La liberalización de la importación de papel para ediciones de libros infantiles y juveniles, la supresión de todo tipo de barreras aduaneras y una política fiscal, son las líneas maestras que podrían definir ese nuevo marco.

Con el fin de institucionalizar la presencia del libro infantil en la sociedad española, la comisión de los gremios de Editores de Cataluña y de Libreros de Barcelona, que asistió al simposio, recogió una sugerencia de Aurora Díaz Plaja, en el sentido de establecer un premio para la publicación periódico o revista que, a lo largo del año, dedique más espacio al mundo de los libros y de la lectura infantil.

La institución de un calendario festivo del libro infantil, el lanzamiento de campañas de promoción a través de los grandes medios de comunicación social, el establecimiento de bolsas de estudio, becas o premios nacionales para estimular los trabajos de creación o investigación en el campo de la literatura infantil, son otras vías de actuación que se recogen en las conclusiones del simposio.

Por otra parte, en la actualidad del libro infantil destaca la convocatoria de los Premios Lazarillo 1979 y la apertura de una exposición histórica del libro infantil en España, que se inaugura esta tarde en las Salas Nobles de la Biblioteca Nacional

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de diciembre de 1979