Hoy se reúne el Consejo de Seguridad de la ONU "para tratar la crisis norteamericano"

El País|Agencias
Nueva York-México - 30 nov 1979 - 23:00 UTC

El Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas, de cuya presidencia tomó posesión anoche el embajador de la República Popular China, Cheng Chuh, se reunirá hoy en Nueva York para debatir la crisis norteamericano - iraní. Fuentes de la Naciones Unidas descartan que a los debates asista el nuevo ministro de Asuntos exteriores de Irán, Sadeq Gotbzadeh, ya que el régimen de Teherán se expone a la reunión del Condejo de Seguridad de la ONU mientras no se conceda la extradición del sha.

La negativa del Gobierno mexicano a renovar el visado de entrada al país de Mohamed Reza Pahevi complica peligrosamente la crisis desatada entre Estados Unidos e Irán a raíz de la llegada a Nueva York del ex emperador persa, el pasado 22 de octubre, para someterse a tratamiento médico en un hospital neoyorkino. Portavoces presidenciales norteamericanos manifestaron su sorpresa por la decisión del Gobierno azteca, si bien afirmaron comprender las razones -no reveladas- por las cuales el presidente mexicano, López Portillo, decidió rechazar la renovación del visado al sha.

Egipto acogería al sha

Por su parte, el Gobierno egipcio afirmó ayer, a través de un portavoz oficial, que Egipto está dispuesto a recibir al ex monarca iraní, «por la ayuda brindada a nuestro país por Reza Pahlevi durante la guerra de 1973». Las autoridades de El Cairo acogerían al sha, aunque en medios internacionales se considera que la presencia de éste en Egipto podría suponer un factor de desestabilización en Oriente Medio, zona involucrada en la crisis.La situación se agrava paulatinamente, pese a que un portavoz del ex mandatario persa dijo ayer, en Nueva York, que el sha se halla dispuesto a. abandonar Estados Unidos en un plazo inmediato. Portavoces del Gobierno de Washington aclararon ayer que las autoridades norteamericanas «ni pedirán a Reza Pahlevi que permanezca en Estados Unidos, ni le urgirán para que abandone el país».

La repercusión de la crisis en la política interior norteamericana cobra intensidad también desde el punto de vista electoral. Algunos candidatos a. la presidencia recelan de que el presidente Carter, si resuelve positivamente la situación y consigue la liberación de los rehenes, pueda capitalizar, a efectos electorales, este triunfo. El propio Jimmy Carter subrayó ayer que tiene perfectamente claros ambos planos políticos, por lo cual no piensa rentabilizar electoralmente este episodio.

Kissinger, atacado

Asimismo, gran parte de las tensiones existentes entre la clase política en Estados Unidos se han encauzado hacia el ex secretario de Estado, Henry Kissinger, a quien algunos políticos y parlamentarios acusan de apadrinar la idea de que el ex monarca iraní se encuentre en Estados Unidos. En un amplio artículo publicado en el diario de la capital norteamericana The Washington Post, Kissinger se defiende de estos ataques y afirma que fue la Administración norteamericana la que le pidió a él que buscara un alojamiento Para el sha después de su derrocamiento. El ex secretario de Estado subraya que inmediatamente después de recibir la oferta conversó con David Rockefeller, quien a su vez le remitió a su hermano Nelson. «Dos semanas después moría Nelson Rockefeller y David se volvió a hacer cargo del asunto», dice Kissinger, «logrando encontrar una residencia para Reza Pahlevi en las Bahamas.»Kissinger manifestó que realizó gestiones ante el Gobierno mexicano y logró que las autoridades aztecas permitieran la estancia del sha en México. El ex profesor de la Universidad de Harvard rechaza categóricamente los ataques de que ha sido objeto y subrayó que el ex monarca persa demostró, en distintas ocasiones, su condición de aliado de Estados Unidos.

Por su parte, Lillian Carter, madre del presidente norteamericano, Jimmy Carter, mini rueda de prensa: New Hampshire, que «si tuviera un millón de dólares (unos sesenta y cinco millones de pesetas) contrataría a alguien para que asesinara al ayatollah Jomeini». La concurrencia prorrumpió en aplausos hacia la madre del presidente. Respecto a la posibilidad de enviar al sha a Irán, como piden las autoridades iraníes, Lillian Carter preguntó: «¿Cómo vamos a enviar al sha Reza Pahlevi a una muerte segura?»

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 30 de noviembre de 1979.

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