El movimiento de países no alineados, hacia una posición internacional más militante y activa

Los ministros de Asuntos Exteriores del movimiento de países no alineados, al que se unieron ayer, como miembros de pleno derecho, Nicaragua, Granada , Bolivia, Irán, Pakistán, el Frente Patriótico de Liberación de Zimbabwe y Surinam, han iniciado, a puerta cerrada, la discusión de la declaración final de la cumbre de La Habana: un torrente de retórica, radical en la forma y de difícil aplicación práctica contenido en cien folios.

El papel protagonista de Cuba es muy marcado desde el comienzo de esta reunión de los tercermundistas, y parece claro que La Habana desea que la sexta cumbre constituya un hito en la historia de los no alineados, exactamente igual como lo fue para el movimiento la reunión de Argel en 1973. Aunque fuentes cubanas confirmaron que Fidel Castro desea radicalizar el movimiento no alineado, es muy consciente de que éste es muy heterogéneo y que en el mismo conviven países fuertemente, «alineados» en las posiciones prooccidentales, por ejemplo, Marruecos, Egipto, Zaire, etcétera.La posición inicial de Cuba es denunciar las maniobras occidentales apoyadas por China, realizadas mediante una campaña «bien organizada y mejor pagada» (son palabras del ministro cubano de Exteriores, Isidoro Malmierca), al tiempo que multiplica sus declaraciones de iNtención de reforzar el movimiento no alineado con respecto a todas las tendencias existentes en el mismo. Paralelamente, Fidel Castro trata de llegar a un acuerdo con el presidente yugoslavo, Tito, el único fundador superviviente de los no alineados, con quien cenó anoche el líder cubano para persuadirle de la necesidad de convertir al grupo en un factor más activo y militante en la escena internacional, sin romper los principios esenciales del movimiento.

El borrador de declaración final, que deberán discutir y aprobar los jefes de Estado y de Gobierno a partir del lunes, define así la política no alineada: «Una fuerza histórica que debe ser necesariamente tomada en consideración en el establecimiento de un orden internacional, basado en la justicia y equidad, que satisfaga los intereses de todos los pueblos ».

En su análisis de la situación mundial, los no alineados estiman en el citado borrador que «el mundo se enfrenta a una situación compleja llena de peligros, pero también de posibilidades estimulantes; ha habido complots para retrasar el proceso de descolonización y la aplicación del principio de autodeterminación y persisten los esfuerzos para yugular el establecimiento de un nuevo orden económico internacional. Los imperialistas llevan a cabo constantes maniobras para prolongar la opresión en Suráfrica, Oriente Próximo y otras regiones, estimulan otras fuerzas reaccionarias en sus designios hegemonistas y expansionistas».

A pesar de este sombrío cuadro de la escena mundial, los no alineados reconocen que el movimiento se ha apuntado algunas victorias, en las que incluyen el desmantelamiento de las alianzas militares regionales CENTO y SEATO.

En su evaluación del conflicto de Oriente Próximo, los no alineados entienden que existe «un peligro de guerra por culpa de Israel y la actitud hostil de Estados Unidos hacia los palestinos», condenan tajantemente los acuerdos de Camp David y el tratado egipcio-israelí de 29 de marzo pasado, al que califican de «clara conspiración» contra el pueblo palestino. Piden a los miembros del movimiento que, no reconozcan los citados acuerdos. El documento contiene una condena de Egipto; ayer volvieron a reunirse aquí los países árabes con la OLP para estudiar una posición conjunta sobre Oriente Próximo, al que acusa de violar los acuerdos de los no alineados por su paz separada con Israel.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete

El documento pide la retirada completa e incondicional de Israel de los territorios árabes ocupados y la restitución de sus derechos al pueblo palestino, incluida1a creación de un Estado nacional.

Latinoamérica

La celebración de la cumbre en Cuba y los intereses cubanos de «resucitar» su influencia en las luchas de liberación en marcha o que puedan producirse en el continente sobre todo, después de la revolución nicaragüense, es una «impostergable ocasión», según palabras de Malmierca, para convertir a Latinoamérica en primera protagonista de esta reunión.

El proyecto de declaración final pide, entre otras cosas, que sean disueltos el TIRAR (Tratado de Asistencia Recíproca Interamericana) y el Condeca (Consejo Centroamericano de Defensa), por considerarlos «instrumentos» de la dominación político-militar de Estados Unidos en el continente.

El documento denuncia el terrorismo de Estado en Latinoamérica (curiosamente no alude para nada a Argentina, miembro de pleno derecho de los no alineados) y pide medidas para aislar a la Junta fascista de Chile.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS