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La URSS defiende a Afganistán y lanza un duro ataque a Irán

La posibilidad de una invasión iraní en Afganistán ha provocado en la Unión Soviética un movimiento de solidaridad informativo paralelo al producido a partir del 17 de febrero a favor de Vietnam. Desde Moscú se acusa a los religiosos reaccionarios de mantener estas tensiones y se hace especial mención a la ayuda que ofrece Pakistán a los contrarrevolucionarios afganos, que practican el terrorismo instruidos desde las fronteras limítrofes.

También Egipto, China y, sobre todo, Pakistán son señalados como países que apoyan a los contrarrevolucionarios de Afganistán, según se informa desde la Unión Soviética, en la lucha contra la República Democrática implantada en abril del pasado año por N. Taraki; éste, pocos meses después de su triunfo, recibió el espaldarazo de los más altos dirigentes del Kremlin, con quienes firmó un tratado bilateral de amistad, buena vecindad y cooperación y se formó una comisión intergubernamental permanente para la cooperación económica.Los medios informativos soviéticos anuncian desde el pasado domingo la declaración del Gobierno de la República Democrática de Afganistán, a través de la cual se informa de que 100.000 personas procedentes de Irán, «soldados sin uniforme», pretenden instalarse en Afganistán. Siete mil han sido ya introducidos en la ciudad afgana de Herat, donde han provocado algunos desórdenes. Según la declaración oficial, el moderado líder religioso iraní ayatollah Cabariat-Madiari provoca a los musulmanes con informaciones sobre las persecuciones religiosas que se producen desde hace un año en Afganistán.

En un artículo de Pravda de ayer, lunes, se ofrecen datos sobre los logros obtenidos en los doce meses de gobierno de los revolucionarios afganos y se niega cualquier tipo de persecución religiosa.

La reacción de Afganistán se concreta, según fuentes soviéticas en la secta religiosa agrupada bajo el nombre de «Hermanos Musulmanes», quienes celebraron recientemente una conferencia en la ciudad paquistaní de Peshawar, a la que asistieron, además del dirigente de la contrarrevolución Guibeldlin, otros políticos extranjeros.

En la URSS se acusa a los paquistaníes. de prestar «refugio a los contrarrevolucionarios para la instalación de campos de instrucción de terroristas y, en contraposición, adoptar medidas para mejorar las relaciones con el Gobierno de la revolución». Además de Pakistán, e Irán, se incluye en la lista de países que atacan al Gobierno de Taraki a Egipto, que ofrece a los Hermanos Musulmanes fuertes sumas de dinero, y al grupo maoísta Choleie Diabid, quien mantiene instructores chinos para los terroristas afganos. Asimismo se especifica que China envía armas, municiones y material de propaganda para organizar la operación de «reconquista» en la República Democrática de Afganistán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de marzo de 1979

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