Washington insta a Somoza a que concluyan "Ias atrocidades"
En su declaración más fuerte contra el régimen de Anastasio Somoza, Estados Unidos instó ayer al Gobierno nicaragüense a que «discipline y controle» a sus fuerzas militares a fin de «prevenir más sufrimientos y sangre innecesarios».El Departamento de Estado dijo que el Gobierno norteamericano urge al Gobierno nicaragüense a que lleve a cabo investigaciones sobre las «atrocidades» cometidas por la Guardia Nacional.
El Departamento añadió que estas acusaciones deben ser investigadas urgentemente por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que quizá puede adelantar su viaje a Nicaragua previsto para el 5 de octubre próximo.
En Managua, un portavoz oficial del Gobierno nicaragüense aseguró ayer que la Guardia Nacional había reducido los más importantes núcleos de resistencia sandinista después de once días de insurrección popular.
El ayudante personal del presidente Somoza, Maximiliano Kelly, anunció que dos columnas de la Guardia Nacional habían convergido en el centro de la ciudad de Estelí, último bastión importante -de la guerrilla sandinista. Kelly afirmó igualmente que la autopista panamericana, en su trayecto por territorio nicaragüense, se encontraba «militarmente segura», aun que todavía no es practicable para el tránsito civil.
Agotada, aparentemente, la insurrección militar, el interés de los observadores políticos se volvían ayer hacia la posibilidad de que se encuentre una solución política en la reunión de cancilleres de la OEA (Organización de Estados Americanos), que se inicia hoy en Washington.
La posibilidad de que la OEA pueda llevar a cabo una labor de mediación parece, sin embargo, bastante remota, no sólo por la división existente entre sus veinticinco países miembros sobre una eventual solución, sino porque cualquier decisión necesita dos tercios de los votos para ser admitida.
Por otra parte, el presidente Somoza afirmó el martes por la noche, en una rueda de prensa, que no aceptaría ninguna mediación exterior y que su propósito es acabar con el movimiento guerrillero antes de conceder un alto el fuego solicitado esta semana, por segunda vez en poco tiempo, por el Gobierno norteamericano.
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