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TEATRO

Estreno de "Esperando a Godot", de Samuel Beckett

La Compañía Estable de Mari Paz Ballesteros, que tiene como lema "Teatro es cultura", inició anoche sus actividades en el teatro Martín con el estreno de la obra Esperando a Godot, del novelista y dramaturgo irlandés Samuel Beckett (Dublín, 1906), premio Nobel de Literatura 1969. La obra, con escenografía de Josep María Subirachs y dirección escénica de Vicente Sainz de la Peña, está interpretada por Mari Paz Ballesteros, Maruchi Fresno, Rosa María Sardá, Maite Brik y Maite Tojar.

Samuel Beckett escribió Esperando a Godot en 1948. Tras ser rechazada, por varios empresarios, su estreno en París, en 1953, en un montaje de Roger Blin, se convirtió en uno de los momentos clave del teatro moderno, superando los esquemas de autores como lonesco o Adamov, iniciadores del llamado teatro del absurdo, vanguardia artística de los años cincuenta y sesenta.La obra se ha representado en nuestros escenarios en sesiones de cámara por grupos de teatro independiente y publicada, como las novelas del autor, en varias ediciones. Vicente Sainz de la Peña, director, y Mari Paz Ballesteros, actriz, en declaraciones a EL PAIS, reconocen el riesgo de montar esta obra de Beckett como comienzo del proyecto general de la Compañía Estable y, al mismo tiempo, significa un estímulo teatral para convertir el texto en un espectáculo entendible y directo, en un trabajo de búsqueda y experimentación.

«La angustia y el desencanto que se produce tras la amargura de la guerra, en el momento que se escribe la obra, afecta tanto a Beckett como a los existencia listas. Las circunstancias históricas no son las mismas, pero pensamos que existen algunas situaciones actuales parecidas en esta etapa posterior a un hecho histórico determinante. La obra, en su día. tuvo una gran repercusión intelectual y cultural; la forma de plantear una serie de cuestiones humanas chocó con sectores de la crítica de izquierdas. que la calificó como pieza del absurdo, incluso metafísica. Entendemos que es una obra profundamente realista y tremendamente irracional. con connotaciones sociales, indispensable para conocer tanto el teatro moderno como la sociedad cambiante de una época.»

Se ha considerado a Beckett como el profeta de la negación y la esterilidad, por su nihilismo inteIectual y pesimismo absoluto. «Al estudiar la obra vemos que para Beckett no existe esperanza ni en el estado racional ni en el metafísico. Es el final de la esperanza, pero a través de sus personajes dice que entre suicidarse o esperar hay que esperar. La obra es esperanzadora, siendo la esperanza un invento legítimo del hombre para poder vivir, a pesar de tratar las relaciones de opresión y dominio entre las personas.»

Los cinco personajes de la obra están representados por mujeres. «En esta visión del montaje era apasionante plantear las grandes preguntas de la humanidad con las matizaciones de la mujer, siendo distintas sus relaciones y reacciones con respecto a los hombres. Puede resultar más patético o más frívolo, pero es una propuesta distinta, un intento de comprender la visión del mundo a través de la mujer.»

«Las propuestas de Esperando a Godot son tristes y trascendentes. En nuestra versión, con algún traslado de lenguaje, es directa y divertida en algunos momentos, subrayando por contraste la posibilidad de juego como reflejo de la vida. Es una obra profundamente teatral, sin situaciones ni apoyo en el texto, por lo que se tiene que potenciar la interpretación. un reto de técnica profesional para las cinco actrices para conseguir la comunicación con el público.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de septiembre de 1978