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El gobernador civil de Asturias paraliza el derribo del palacete de Concha Heres

Ante la indignación popular y la visita efectuada al Gobierno Civil por los representantes de los partidos políticos y de la plataforma para la defensa del patrimonio artístico, el nuevo gobernador civil, Fernando Giménez López, decidió -en su primera actuación pública como gobernador de esta provincia- ordenar la suspensión durante 48 horas de las obras de derribo del palacete ovetense de Concha Heres. La suspensiónde los trabajos de demolición tiene como finalidad que los abogados del Estado puedan estudiar si ésta es o no legal.

Durante todo el día de ayer y anteayer, numerosas personas se congregaron junto al edificio parcialmente derruido para expresar su protesta contra los propietarios y contra el Ayuntamiento. Con gritos de Ayuntamiento dimisión y No a la destrucción, grupos de ovetenses se manifestaron por las calles de Oviedo, para concurrir en la plaza del Ayuntamiento, donde fueron invitados a disolverse; fueron efectuados entonces, después de tres minutos para dispersarse, varios disparos de pelotas de goma por parte de la policía, que no alcanzaron a ninguno de los manifestantes.La plataforma para la defensa del patrimonio artístico y cultural alberga todavía esperanzas de que se produzca la paralización total de las obras y de que se reconstruya la parte derruida a base de la edificación que realice el Banco de España, que pretende adquirir la finca, aunque, según parece, esta entidad ya ha manifestado que en las actuales condiciones considera inservible para sus fines el edificio que querría convertir en su sede ovetense.

La asociación de pintores y escultores de Asturias ha denunciado este derribo, considerándolo tan grave como la destrucción de las joyas de la Cámara Santa, por entender que en aquel caso el autor fue un joven que no sabía lo que hacía, mientras que ahora las personas implicadas actúan con perfecto conocimiento de lo que están haciendo.

La grúa comenzó las obras el lunes, cuando la alcaldesa de Oviedo, Eloína Suárez, se encontraba en Madrid, y unas horas antes de que tomara posesión de su cargo el nuevo gobernador civil. La inmediata reacción popular ha conseguido, sin embargo, convencer al nuevo gobernador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de junio de 1978

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