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Breitner ataca a la Junta Militar argentina y a la Federación alemana

Un artículo de Breitner en la revista Stern, en el que ataca a la Junta Militar argentina y al propio tiempo a la Federación Alemana de Fútbol por connivencia con aquélla, ha despertado enorme polémica en toda la República Federal. Breitner, en su artículo, señala que el futbolista no debe ser un «eunuco político», y pide a los seleccionados alemanes, y a la Federación que, aunque acudan al Mundial, manifiesten su repulsa hacia la Junta Militar.Breitner milita actualmente en el Eintracht de Braunchsweig. Desde que fichó por el Real Madrid dejó de acudir a la selección alemana, en la que hasta entonces había sido titular indiscutible: fue uno de los jugadores que ganaron para su país el título en el último Mundial. En su explosivo artículo en Stern, Breitner acusa a la Federación Alemana de estar colaborando con su pasividad con los fines propagandísticos de la Junta Militar, que desea mejorar su imagen con el Mundial. «Alemania es el actual campeón y eso le hace tener unas responsabilidades especiales. La selección no debe dejar que la utilicen como una marioneta, porque los deportistas, aunque tengan en el deporte su principal preocupación, no deben ser eunucos políticos.» Breitner aconseja que la selección tome parte en el Mundial, pero pide a sus compañeros y a la Federación que manifiesten su repulsa por todos los medios posibles a la Junta Militar.

Encuesta

Por su parte, los presuntos seleccionados alemanes para el Mundial no manifiestan un criterio unificado respecto al tema. En una encuesta publicada también ayer, podía recogerse todo un espectro de opiniones. Flohe y Neumann, del Colonia; Russmann, del Schalke 04; Rummenige, del Bayern; Seliger, del Duisburgo, y Franke del Eintracht de Draunchsweig. son los que se muestran más partidarios de seguir los consejos de Breitner, y están dispuestos a adoptar en el partido inaugural del campeonato -en el que Alemania se enfrentará a Polonia- alguna actitud que deje ver claramente su repulsa a la Junta Militar. Posiblemente, negarse a estrechar la mano de Videla en la ceremonia inaugural.

Vogts, el célebre lateral del Borussia, se muestra indiferente hacia este tipo de actitudes, y se queja de que estas campañas no se hagan también con respecto a la violación de los derechos humanos en países socialistas; el célebre meta Maier, del Bayern, que firmó un documento de Amnesty International solicitando que el Mundial sea aprovechado para el restablecimiento en aquel país de los derechos humanos, piensa que con esta actitud es suficiente, y prefiere no provocar incidentes de ningún tipo durante el campeonato. La respuesta más fría acaso haya sido la de Beer, del Hertha de Berlín: «Cada día me gasto doscientos marcos en comer sin preocuparme por los que pasan hambre en la India; creo que eso es lo que hacemos todos. Respecto a Argentina, no puedo decir otra cosa. Yo iré a jugar y ganar partidos y dinero.»

Pesimismo deportivo

Y dejando ya aparte la polémica en torno a los aspectos políticos del Mundial, hay que reflejar en el plano deportivo el fuerte pesimismo que entre aficionados y prensa ha creado la derrota sufrida por la selección alemana ante la brasileña en partido amistoso disputado anteanoche en Hamburgo. Brasil ganó por uno a cero y se mostró absolutamente superior a Alemania. La opinión general de la prensa es que con el equipo que jugó este encuentro, Alemania tiene muy poco que hacer en el Mundial. Pocas veces se había visto a Alemania tan impotente ante un rival superior, y mucho menos aún en campo propio. «Se ha llegado al punto más bajo», «Adiós, Argentina», son dos de los titulares que reflejan esta opinión. Alemania, campeona en el último Mundial ha perdido desde entonces a cuatro de sus más destacados jugadores: Muller, Beckenbauer, Overath y Hoennes; este último ha sufrido una larga serie de lesiones que han frenado mucho sus posibilidades de convertirse en una figura mundial. Perdidos estos jugadores, Alemania se ha convertido en un equipo del montón, algo a lo que no está acostumbrado el aficionado. Las perspectivas de un mal papel en el Mundial duelen, pero la opinión general es que no conviene hacerse muchas ilusiones respecto a las posibilidades del equipo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de abril de 1978