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"En mayo comenzaré el rodaje de «Operacion ogro»"

Entrevista con Gillo Pontecorvo

Gillo Pontecorvo, 58 años. Estudió Química. Fue corresponsal en París de varios periódicos italianos. Ayudante de dirección de Yves Allegret. En Italia rodó varios documentales, compuso música de películas y escribió diversos guiones. En 1956 realizó su primera película, Giovanna. Desde entonces ha realizado cuatro largometrajes: Prisionero del mar, Kapó, La batalla de A rgel y La quemada. En la actualidad trabaja en los últimos retoques de un guión sobre la Operación ogro, que costó la vida del presidente del Gobierno español, almirante Carrero Blanco.

-Para la preparación de Operación ogro quiero señalar que el libro de igual título -cuyos derechos para el cine compró Cristaldi, el productor de la película- es sólo un punto de partida en el guión. Tanto Hugo Pierro como yo estuvimos durante cerca de ocho meses entrevistándonos con numerosos españoles y vascos, incluso con gente muy próxima a la que intervino en el atentado. Ahora estamos ya en la última fase de la elaboración del guión y pensamos comenzar a rodar en mayo. »-¿Qué actores intervendrán?

-Bueno, ese es un tema sobre el que tengo bastantes dudas en estos momentos porque a mí me gusta trabajar con actores desconocidos o incluso novatos en el oficio. Así lo hice: en algunas de mis películas anteriores y todo ello en función de intentar dar una imagen más verosímil de la historia. En esta ocasión, el tema tiene un gran peso específico, no sólo ideológico, sino existencial. Los cuatro componentes del comando pasan por momentos difíciles, situaciones delicadas que exigen una interpretación llena de matices sutiles que sólo puede alcanzar un gran actor. De ahí el que dude en el, reparto. Personalmente me gustaría que trabajaran conmigo Robert De Niro -a quien conozco mucho- y Al Pacino; los dos son espléndidos, pero lo cierto es que no sé si será posible.

Con ello Pontecorvo parece volvera repetir una fórmula que le dio éxito y celebridad. Su última película, La quemada -que por absurda actuación de la censura española se llamó aquí Queimada, cambiando la nacionalidad de la colonia rebelde- estaba protagonizada por Marlon Brando. Tema político y reparto internacional, una combinación rentable. ¿Sólo le interesa el cine con un contenido directamente político?

-En primer lugar hay que decir que yo dirijo películas de una forma muy espaciada. Lo que en realidad me interesa es la condición humana, las películas que profundizan en la dificultad de encontrar la libertad del hombre. Ahora bien, el que me interesen este tipo de películas no quiere decir que en un momento dado no haga un filme que narre la dificultad de vivir, desde una perspectiva íntima e individual. No son temas antagónicos.

Problemas comunes

-La batalla de Argel habla de la lucha por la independencia nacional. La quemada analiza el mecanismo del imperialismo económico que sustituye paulatinamente la dominación militar de los conquistadores. ¿Por qué temas de países extranjeros? ¿No supone ello una *dificultad para un realizador italiano?-Creo que el tema de La batalla..., La quemada u Operación ogro coinciden, que son comunes para todos los hombres, puesto que las dificultades en la búsqueda de la libertad que mencionaba antes son similares. En cualquier caso -y como también comenté con anterioridad-, como hago pocas películas tengo el tiempo suficiente para documentarme en los temas que me interesan. Piense que tardamos un año o un año y medio en preparar un guión.

-Tras los numerosos contactos con los vascos, ¿qué impresión sacó de ellos y de sus problemas?

-Bueno, mi impresión es que el vasco tiene una identidad nacional muy precisa. Que el primero de sus problemas, en tanto que pueblo, es el de conseguir una autonomía más amplia. Pienso que este es un tema que tendrá que discutirse en una mesa, sobre el tápete. Quiero añadir que estas impresiones hay que situarlas en un nivel relativo; en definitiva, yo no estoy capacitado para juzgar. Por lo que respecta a la sicología del pueblo vasco, ahí me muevo con mayor facilidad. Pienso que es un pueblo muy tenaz y de una gran sencillez y que ha conservado una cierta pureza, a diferencia de los franceses o italianos, que hace que el charlar con ellos resulta enormemente agradable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de febrero de 1977