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Tribuna:

El alojamiento del ser humano

A medida que nos vamos acercando al final del siglo se hace más evidente que el espacio de la arquitectura requerido para el nuevo medio artificial viene sufriendo en la sociedad industrial un desequilibrio y erosión ambiental, que se presentan cada vez más irreflexivos por el determinismo del hombre económico de nuestro tiempo. El arquitecto Fernando Ramón, en un trabajo de apreciaciones metodológicas, intenta llamar nuestra atención hacia la irracionalidad del hombre económico sobre el medio que construye; y lo realiza desde el supuesto más elemental de la situación del hombre sobre la tierra: el alojamiento. «Lo propio del ser humano es el alojarse, no ser alojado».señala el autor. El alojamiento -añade- es una actividad humana más, su realización es uno de los atributos de su libertad.» En torno a cualificar los grados de Iibertad y a desmitificar los apartados de la política de vivienda tan queridos por los Estados industriales modernos desarrolla la temática de este trabajo. ¿Por qué el Estado, se pregunta V. Ramón, ha llegado a responsabilizarse de la provisión de viviendas y sólo excepcionalmente de la provisión de otro tipo de alojamiento?, por el significado económico de la vida en familia y de una manera más específica, concluye el autor. «Como lugar institucionalizado donde Se acoje la fuerza de trabajo».Analizando otra serie de factores con la temporalidad del uso de la vivienda, su falta de adecuación, según los períodos de crianza, educación y madurez, el trabajo que reseñanlos criticará con un análisis sociológico de la reproducción de la fuerza de trabajo dentro de la casa, donde la faenas del hogar no constituyen ningún valor en el sentido capitalista.

El tenla del soporte, ya abordado en otros trabajos por Ramón, lo acota en el presente estudio con una dimensión de cualidades urbanas, la ciudad corno soporte de alojamiento de todos sus ciudadanos, pero en un grado de libertad «organizar a satisfacción propia, el espacio físico del que uno ha tomado posesión previa ». Romper el código de las sociedades Industriales, según el cual sólo una minoría puede «hacerse una casa» y la mayoría debe conformarse

Las dependencias entre sucio urbano y edificabilidad quedan significativamente señaladas como relaciones básicas de la segregación social de nuestras ciudades. El suelo urbano como valor dependiente de la plusvalía de cambio y la calidad de alojamiento. Como producto del valor de mercado que se le asigna al suelo. En los presupuestos ideológicos del estudio, su autor concibe el alojamiento de masas como un modelo represivo, el alojamiento que postula la burguesía no es un modelo real que pueda servir de ejemplo, y el asentamiento o alojamiento clandestino (chabolismo... ) representa la ausencia de una estructura urbana coherente.

El trabajo final está dedicado a un breve apunte sobre la vivienda española actual, sus tesis -vienen avaladas con una verdadera estrategia en la defensa del alojamiento sobre la ficción de la vivienda: «eliminar del control del alojamiento a los espontáneos, los intermediarios. tiburones de la promoción .... sólo si los protagonistas llegan a definir sus límites y consiguen defenderlos florecerán los nuevos acuerdos y surgirán los nuevos usos "

Trabajo que indudablemente aparece oportuno en el contexto de la realidad urbana nacional, donde una reflexión objetiva puede ayudar a configurar una nueva actitud contra los emocionalismos políticos de oportunistas demagogos o estetas dispuestos a cualquier arbitrio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de agosto de 1976