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La Ford no vertirá sus aguas residuales a La Albufera

El vertido de las aguas de la planta de Almusafes de Ford-España, SA, a la acequia de La Foya, que atraviesa el terreno de la factoría y muere en La Albufera a unos dos kilómetros, ha dado un giro de 180 grados. Ayer tarde, los representantes de la empresa afirmaban que difícilmente va a llegar una gota de agua residual al lago si no es en los meses de noviembre y diciembre, período en que las lluvias son más fuertes en Valencia. Ford ha decidido verter sus aguas en la acequia real del Júcar, situada al oeste de su terreno, acequia que abastece el riego de los campos de cultivo, con un curso casi nulo de agua más allá de 15 kilómetros de la factoría. La llegada de agua a La Albufera sólo se produciría en caso de que las ex corrientes fuesen abundantes en épocas de lluvias.Tal como declara su director de fabricación, señor Brand, «no queremos cometer errores y tenemos que admitir nuestra importante parte de responsabilidad. Sentimos un gran respeto por la opinión pública y por la comunidad en que vivimos», el problema de vertidos se está planteando estos días ya que el proyecto inicial no encontró un acuerdo favorable del Ayuntamiento, ni el apoyo de una opinión pública suspicaz a la multinacional.

El plan inicial, que consistía en la instalación de una depuradora con un coste de 74 millones, se ha ampliado en 200 millones de pesetas para establecer un sistema de reutilización del agua industrial, que reduce el suministro de 7.200 metros cúbicos a 4.000 y el vertido de 3.600 a 1.400. Este último volumen, según la solución de la empresa de verter a la acequia real del Júcar, guarda una relación con el caudal medio de ésta de 1/250. Mientras Ford aportaría 16 litros/segundo de agua industrial depurada, el caudal medio con el que se mezclaría se estima en 4.000 litros/segundo.

Esta solución está completada con la construcción de unas lagunas de retención que permiten albergar el agua de 6 semanas de producción.

Sin embargo, la empresa considerando que estas soluciones, aunque le permiten iniciar sus planes de producción sin más demoras, no es la óptima. Aboga por una puesta en marcha de la infraestructura del canal periférico de La Albufera, aspecto urbanístico que la Administración le había prometido cuando decidió su localización.

De esta manera, Ford quiere apoyar los intereses de la comunidad que al tiempo que denuncian el peligro de sus aguas no han tomado conciencia del largo centenar y medio de industrias que están vertiendo en La Albufera, desde hace años sin el más mínimo control. Este canal periférico recogería las aguas de estas industrias y las de la factoría Ford.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de julio de 1976