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Chile, eliminada: un ciclo se apaga

El campeón de las dos últimas ediciones de la Copa América cierra una época dorada y Pizzi deja el banquillo

Brasil Chile
El jugador chileno Valdivia, tras el partido. Getty Images

Pendientes de los partidos Ecuador-Argentina y de Perú-Colombia, los chilenos han vivido con nerviosismo y amargura la derrota de su selección ante Brasil por 3-0 en São Paulo. Por lejos era la jornada de mayor importancia para La Roja en los dos años de clasificatorias para el Mundial: era el todo o nada y Chile quedó en el grupo de los caídos en combate. La generación dorada del fútbol chileno, que ganó dos Copa América consecutivas en 2015 y 2016, no viajará a Rusia 2018. Para los chilenos, se comienza a apagar un ciclo de su fútbol que, como nunca en la historia, estuvo marcado por los triunfos y el éxito. El seleccionador, Pizzi, comentó que no seguirá en el cargo.

Chile ha quedado en silencio. La algarabía que se vivió en toda la jornada a la espera del partido, con atascos en las principales ciudades del país poco antes del encuentro, se ha transformado en una tristeza insonora. Ni la suerte que supuestamente le da al equipo la presidenta Michelle Bachelet, que llegó a Brasil a petición de los jugadores, pudo contra los pentacampeones.

La afición experimenta una mezcla de sentimientos. Por una parte, un agradecimiento infinito hacia ese grupo de jugadores –como Alexis Sánchez, Arturo Vidal, Claudio Bravo– que llevó a la selección chilena a lugares donde nunca había estado. Además de ganar las dos Copa América, este equipo que nació de la mano del argentino Marcelo Bielsa hizo que La Roja llegara a Sudáfrica 2010 y a Brasil 2014. Pero, por otra parte, la hinchada se queda con el sabor de boca de que "la eliminación es un fracaso, injustificable y que recae solo en factores internos", como señala el analista deportivo de Canal 13 Rodrigo Garra Eyzaguirre.

Comienza una noche de cuchillos largos. La esposa del capitán Bravo, Carla Pardo Lizana, apuntó en su cuenta de Instagram al comportamiento inapropiado de algunos jugadores como una de las razones de la eliminación. Los analistas locales acusan al seleccionador, el argentino Juan Antonio Pizzi, como principal responsable del fracaso chileno. Pero también a Vidal. No solo fue descubierto en agosto pasados en festejos en un casino de juegos, sino que realizó un autogol ante Paraguay luego del incidente y, por suspensión, no jugó ante Argentina de local y de visita ni tampoco en Sao Paulo.

Colombia se clasifica

Minutos antes de que comenzara el partido Colombia-Perú, circulaba por redes sociales un vídeo de esos que viralizan como la pólvora porque une emoción, fútbol, país y un reto: llegar a Rusia 2018. Los jugadores de la selección cafetera abrazados en un círculo escuchan a un compañero gritar: "Hoy tenemos un compromiso grande con la gente que está acá, con la gente que está en las casas, con nuestra familia y con el país. El compromiso más importante es con nosotros, hermano. Tenemos que demostrar para qué mierda estamos. ¿Y estamos o no? Vamos con todo. ¡Colombia, Colombia, Colombia!". 

Colombia dependía de sus goles, pero sobre todo de los que se marcaran en otros campos latinoamericanos. "Una situación muy colombiana", decían algunos. El primer gol de James Rodríguez, ya en la segunda parte, cumplió el lema que desde la mañana del martes se repartía gratis en Twitter: #ConLaFeIntacta. Los candidatos a entrenador nacional que se multiplican en las redes se aferraban a esa idea de que José Néstor Pékerman, el seleccionador, no había perdido dos partidos seguidos en toda la eliminatoria. 

Ni siquiera cuando la selección inca marcó un gol de tiro indirecto que James y el portero David Ospina podían haber evitado si se hubieran quedado quietos, Colombia dejó de bailar. Al final del partido, los peruanos se pasaban la pelota como en el patio del colegio esperando que se cumpliera el tiempo. Colombia no amagó en robarles el balón. Sonó el silbato y los dos equipos celebraron. Los de Pékerman se van a Rusia. Los locales esperan conseguir el billete contra Nueva Zelanda.

En Bogotá, el presidente Juan Manuel Santos barrió para Casa Nariño y mezcló la clasificación cafetera con la paz con las FARC en un vídeo que publicó minutos después en redes. Y Falcao no marcó, pero ganó el mundial que se perdió en Brasil. "Le quiero agradecer a Dios. Pasé dos años horribles, pero Dios me dio la esperanza para seguir adelante. Y Jesús restaura y lo ha hecho conmigo. Felicidades al pueblo colombiano y a los peruanos. La felicidad de dos países". Su fe también estuvo intacta.

Perú celebra la repesca

La selección de fútbol de Perú, que dirige el argentino Ricardo El Tigre Gareca, ha cambiado el ánimo de una nación, frustrada durante décadas porque desde España 1982 no había podido volver a un Mundial. La noche del martes, después del empate (1-1) con Colombia en el Estadio Nacional, el país andino lo ha festejado casi como si hubiera clasificado, aunque aún debe esperar a la celebración de dos partidos contra Nueva Zelandia en noviembre para saber su destino en Rusia 2018.

"¡Gracias, Paolo! Todo el Perú te ama, te quiere", gritaba un hincha en la Plaza de Armas de Lima, agradecido a Paolo Guerrero, el delantero que anotó el gol para Perú en el minuto 76 del encuentro, el jugador más carismático de la selección y el más efectivo frente al arco.

La noche del martes decenas de municipalidades instalaron pantallas gigantes para que el público viera el partido en las plazas. Las asistentes llegaron pronto con banderas y bufandas, cintas en la cabeza, sombreros rojiblancos de bufón y hasta orejas postizas en homenaje al centrocampista Edison Oreja Flores. 

"Lo importante es que dependemos de nosotros mismos", comentó Gareca después del partido de Argentina-Perú. El mensaje es una novedad para los peruanos que han pasado años rumiando la pena de no ir a un Mundial. Miles de niños de todo el país fueron este martes a la escuela vistiendo la camiseta blanquirroja, los centros de trabajo permitieron a sus empleados ponerse los colores de la selección, padres de familia y nanas llevaban a niños de edad preescolar al hotel donde concentraba la selección peruana de fútbol, para alentarlos con una bandera hecha en cartulina y pintada con crayón rojo. Todo eso es una novedad, para quienes nacieron en el hiato del mundial, luego de 1982.

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