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Debate en Argentina: ¿Ganaría la selección si jugara en La Bombonera?

La albiceleste teme quedar fuera del mundial de Rusia 2018 y ante Perú podría jugar en el estadio de Boca

Messi mira a la tribuna buscando explicación ante el festejo de Venezuela. Ampliar foto
Messi mira a la tribuna buscando explicación ante el festejo de Venezuela. Télam

El último partido jugado por Argentina en la carrera por llegar al mundial de Rusia 2018 ha dejado muchos problemas en la cabeza del entrenador Jorge Sampaoli. Sobre todo en lo concerniente a su poder de fuego, dado que hasta el gol en propia puerta convertido por el venezolano Rolf Feltscher, que significó el empate en casa ante la vinotinto, la albiceleste cosechaba más de 300 minutos sin quemar redes. Pero, claro, sus artilleros siguen con la pólvora mojada a pesar de que el último fin de semana todos convirtieron para sus equipos. Entonces, los murmullos que al final del primer tiempo de aquel partido cayeron desde tribunas y plateas, al finalizar el partido se convirtieron en silbidos y la presión se convirtió en un rival impensado.

Todavía no se habían apagado las luces del estadio Monumental y Jorge Sampaoli intentaba explicar en rueda de prensa porque Argentina no le pudo ganar al último de la tabla. Ya en ese momento, muchos comentaban por lo bajo la posibilidad de que el próximo 5 de octubre, la albiceleste reciba a Perú en otro escenario. No uno cualquiera, sino el del archirrival de River, Boca Juniors.

El Gigante de Arroyito, en Rosario; el Mario Kempes de Córdoba y la mítica Bombonera sonaron entre las posibles alternativas. Sin embargo, EL PAÍS pudo averiguar que, si bien Sampaoli se le anima a cualquier cancha, prefiere no moverse de la ciudad de Buenos Aires y evitar incómodos traslados. Los jugadores, por su parte, habrían pedido el cambio de sede, salvo Lionel Messi, quién a pesar de no haber pisado nunca La Bombonera expresó que le da lo mismo cualquier cancha. Así, el estadio de Boca sería la opción que suena más fuerte por estas horas a pesar de que fue allí donde Argentina quedó fuera de un mundial por única vez, en 1969 y precisamente, ante Perú.

“Argentina juega contra sí misma”, coinciden desde el entorno de la selección. La referencia directa es hacia el comportamiento del público que asiste a los partidos, con un perfil muy diferente al que lo hace en los partidos de liga, domingo tras domingo, y que está más acostumbrado al apoyo sin reservas y al “aguante” de los colores sin importar el resultado. La afición de la selección argentina, en comparación con las de los clubes, cuenta con apenas un par de cantitos de apoyo al equipo, y es sabido que se trata de una parcialidad mucho más exigente y exitista. Es por ello que muchos ponen en duda que sea positivo trasladar al equipo a un estadio como La Bombonera, cuyas características estructurales la convierten en una caja de resonancia.

La AFA todavía no se expide ni muestra una preferencia de manera oficial. Daniel Ferreiro, hombre cercano del presidente Claudio chiqui Tapia, expresó en Twitter que “el presidente Tapia giró cuatro notas idénticas pidiendo habilitación de estadios de Rosario Central, Boca, River y el Mario Kempes de Córdoba. El presidente Tapia aún no definió el estadio. Una vez habilitados va decidir personalmente y pedirá el acompañamiento del Comité Ejecutivo. El Estadio de River está habilitado, sólo se pide confirmación. Rosario Central, Boca y El Kempes de Córdoba se solicitó habilitación”.

En medio de la polémica, un hecho aportó todavía más confusión. En las redes sociales se difundió un comunicado con membrete de la Federación Peruana de Fútbol (FPF) y firma de su presidente que expresaba “nuestra profunda preocupación ya que teniendo en cuenta los pocos días que faltan para la realización del partido, es complicada una inspección que asegure que sus instalaciones cumplan con las exigencias FIFA, recomendaciones técnicas, requisitos, disposiciones de seguridad y otras directrices e instrucciones elaboradas por el ente rector”. El argumento, no menor, del documento es que “en el año 2015 (el estadio de Boca) fue clausurado preventivamente por autoridades judiciales argentinas debido a los lamentables hechos conocidos por todos en relación a un gas pimienta que tiraron en el Estadio y que terminó con la suspensión de un clásico entre los clubes Boca Juniors y River Plate”. El comunicado resultó ser apócrifo.

Más allá de la falsedad del escrito, existe una premisa cierta, que las autoridades ya están evaluando: el artículo 21 del reglamento de la copa del mundo advierte que “las federaciones organizadoras comunicarán el nombre del estadio y la ciudad a sus adversarios y a la Secretaría General de la FIFA al menos tres meses antes de la fecha programada para el partido” y aclara que “Si la federación anfitriona solicitara el cambio de sede, deberá contar con la aprobación por escrito de la selección visitante antes de los 30 días previos al encuentro”. Lo único que podría habilitar la mudanza fuera de los plazos establecidos es una aprobación de la FIFA, algo posible habida cuenta de la buena relación que la AFA viene demostrando con la casa madre del fútbol mundial, desde que se oficializó la candidatura conjunta entre Argentina, Uruguay y Paraguay para organizar el mundial de 2030. Eso sí, la decisión final deberá llegar antes del 28 de septiembre, una semana antes del trascendental partido.

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