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Kaspárov vuelve a jugar un torneo rápido a los 54 años

El excampeón, residente en EE UU, se enfrenta con dos banderas, la rusa y la croata, a rivales de élite

Gari Kaspárov, el año pasado en Madrid, durante el congreso MABS Ampliar foto
Gari Kaspárov, el año pasado en Madrid, durante el congreso MABS

Con una campaña de mercadotecnia muy exagerada por muchos medios de comunicación, por los organizadores de la Copa Sinquefield en San Luis (EE UU) y por él mismo, Gari Kaspárov vuelve a jugar, a los 54 años. Serán, desde este lunes, cinco días de partidas rápidas y relámpago, válidas para las listas mundiales de esas modalidades, frente a nueve rivales de élite (no estará el actual campeón, Magnus Carlsen), un año después de que el ruso-croata, retirado del ajedrez clásico en 2005, reapareciese con éxito en un torneo similar.

No hacía ninguna falta exagerar los detalles para etiquetar la noticia como importante. Entre los 50 mejores del escalafón, tanto en la modalidad clásica como en la rápida, sólo hay un jugador de más de 50 años, el británico Nigel Short, de 52, que ocupa los puestos 50º y 37º respectivamente; y ocho más que han pasado de los 40 años. Enfrentarse a nueve fieras de postín con muy poco entrenamiento a los 54 años requiere una valentía enorme. En su primera partida, el excampeón del mundo hizo tablas con blancas en la primera ronda con el actual subcampeón del mundo, el ruso Serguéi Kariakin, sin sufrir apuro alguno durante los 57 minutos que duró la partida. En la segunda, el ruso sufrió mucho y rozó la derrota ante el estadounidense Hikaru Nakamura, pero éste cometió un error bajo la presión del reloj, y Kaspárov logró arrancar el empate.

Además, Kaspárov obtuvo un resultado brillante el año pasado: era una liga a séxtuple vuelta de partidas relámpago (unos siete minutos por jugador y partida), a un ritmo electrizante. Superó a Caruana (2º entonces de la lista mundial) por 4-2, y a Nakamura (6º) por 3,5-2,5; sólo fue dominado por So (10º) por 2-4 tras desperdiciar dos posiciones ganadoras. Nakamura ganó el torneo (11 puntos), seguido de So (10), Kaspárov (9,5) y Caruana (5,5). Ese torneo no fue contabilizado en la lista mundial.

Kaspárov, durante una de sus partidas en San Luis en 2016
Kaspárov, durante una de sus partidas en San Luis en 2016

“Voy a ser la presa más deseada de la historia del ajedrez”, dijo ayer Kaspárov, muy consciente de que sus adversarios irán a por él con saña. Algunos, en especial el pentacampeón del mundo Viswanathan Anand, por la inquina personal que le profesan tras múltiples roces; los demás, porque casi todos se enfrentan por primera vez a una leyenda viva, el mejor ajedrecista de la historia en opinión de muchos. “Todos nosotros le tenemos muchas ganas”, confirmó el estadounidense Hikaru Nakamura, quien llegó a contratarlo como entrenador, hasta que Kaspárov decidió que era demasiado vago e indisciplinado para lograr grandes objetivos.

Se sabe que El Ogro de Bakú no ha dejado de disputar partidas rápidas nocturnas por Internet desde que se retiró tras ganar el torneo de Linares (Jaén) en 2005 para dedicarse prioritariamente a luchar contra el presidente ruso, Vladímir Putin. Y puede darse por seguro que habrá intensificado su preparación para este torneo. Pero también es cierto que ha realizado varios viajes intercontinentales durante las últimas dos semanas.

Kaspárov acaba de darse cuenta de que ha cometido un error, en una de sus partidas contra So, el año pasado en San Luis.
Kaspárov acaba de darse cuenta de que ha cometido un error, en una de sus partidas contra So, el año pasado en San Luis.

Kaspárov ha dejado muy claro que se trata de un regreso muy fugaz, y más aún que no volverá a jugar torneos de ajedrez clásico (cuatro horas o más por partida), no sólo porque su energía -aunque todavía muy abundante- no es la misma que en los años ochenta, cuando mantuvo con Anatoli Kárpov la mayor rivalidad en la historia de todos los deportes, sino sobre todo porque su motivación está ahora en otros frentes.

El excampeón fue el número uno durante veinte años consecutivos (1985-2005) a pesar de que su compatriota y exalumno Vladímir Krámnik le quitó el título mundial en 2000. Trasladó su residencia en 2013 de Moscú a Nueva York, dejando a su inseparable madre en la capital rusa, porque su vida corría serio peligro –“Es el próximo en la lista”, dijeron varios opositores de Putin- tras haber sido arrestado o golpeado varias veces. Entonces adquirió la nacionalidad croata -siempre ha disfrutado de sus vacaciones veraniegas en una isla de Croacia- sin renunciar a la rusa, y por eso jugará bajo ambas banderas en San Luis.

Kaspárov, durante una entrevista tras las partidas de San Luis 2016
Kaspárov, durante una entrevista tras las partidas de San Luis 2016

Kaspárov perdió su amarga lucha de 2014 para ser presidente de la Federación Internacional (FIDE) y reducir la enorme corrupción de ese organismo. Ahora tuitea cada día contra Putin y Donald Trump, preside una asociación pro derechos humanos (Human Rights Foundation, HRF), da numerosas conferencias sobre estrategia para altos directivos, escribe libros, supervisa el entrenamiento de los jóvenes talentos de EE UU, promueve el ajedrez especialmente en África y lo fomenta mucho como herramienta pedagógica a través de su fundación, entre otras actividades profesionales. Sin olvidar las familiares: se ha casado tres veces y tiene cuatro hijos.

Además de Anand (7º) y Nakamura (10º), seis de los otros siete rivales de Kaspárov en San Luis desde hoy también están hoy entre los 25 mejores del mundo en la modalidad clásica (los escalafones de rápidas y relámpago son menos fiables porque se crearon hace pocos años): el armenio Levón Aronián (4º), el estadounidense Fabiano Caruana (5º), el ruso Serguéi Kariakin (11º), el ruso Ian Nepomniachi (22º), el vietnamita Liem Le Quang (23º) y el cubano Leinier Domínguez (24º). El otro, un enorme talento lastrado por el síndrome de Ásperger, es el checo David Navara (33º). Los premios suman 150.000 dólares (127.140 euros), aportados por el mecenas Rex Sinquefield, gran promotor del ajedrez en EE UU durante el último lustro. Kaspárov donará la totalidad de su premio al desarrollo del ajedrez en África.

Kaspárov, durante una de sus partidas ante Caruana en San Luis 2016
Kaspárov, durante una de sus partidas ante Caruana en San Luis 2016

Hay pues motivos de sobra para evaluar la noticia como importante sin necesidad de comparar esta reaparición con las del boxeador Cassius Clay (o Muhammad Alí) y el baloncestista Michael Jordan, ocultando o difuminando que Kaspárov ya reapareció en 2015, cuando aplastó a Short en un duelo rápido, y en el citado torneo de 2016. El propio Kaspárov ha alentado esa exageración con el empleo de la expresión “torneo oficial” cuando no lo es, dado que no está organizado por federación alguna. Se trata de un torneo privado, durísimo, cuya principal novedad es que sus partidas serán contabilizadas en la lista mundial.

En todo caso, este valiente salto a la arena reafirmará a Kaspárov como el campeón que más ha contribuido a la popularidad del ajedrez en el mundo. Mucho más que Fischer, cuya explosión en 1972, cuando destronó a Borís Spassky en plena guerra fría entre EE UU y la URSS, fue seguida de 20 años de reclusión, sin competiciones ni actos públicos. Uno de los lemas que han guiado la vida de Kaspárov desde niño estaba en un cartel pegado por su madre en la pared de su habitación en Bakú: “Si no lo haces tú, ¿quién lo hará?”.

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