Paul Preston: “La exhumación de Franco es un paso gigantesco, pero cambiar de lugar los restos no cambia las mentiras”

La nueva colección de EL PAÍS presenta la biografía de Franco en 10 entregas con un nuevo capítulo sobre la exhumación del dictador del Valle de los Caídos

El historiador Paul Preston, tras una entrevista en Londres en 2019.
El historiador Paul Preston, tras una entrevista en Londres en 2019.Ione Saizar

El hispanista Paul Preston (Liverpool, 76 años) ha pasado parte de sus Navidades escribiendo un nuevo capítulo para su conocida biografía de Franco, probablemente la más completa de cuantas se han escrito sobre el dictador. Publicó “el mamotreto” -como se refiere a su libro de casi 1.100 páginas- por primera vez en 1993, y desde entonces no ha dejado de profundizar en su figura. La nueva edición de esta obra, cuenta el autor por teléfono desde Londres, suma ahora un pasaje reciente, el proceso de exhumación de Franco del Valle de los Caídos. En él Preston explica por qué ha pasado, quién estuvo a favor y quién en contra y qué se espera ahora que ha terminado el peregrinaje. EL PAÍS publicará esta edición de la biografía del dictador en diez tomos que podrán adquirirse con el periódico cada domingo en el quiosco por 5,95 euros cada uno. La primera entrega de la colección estará disponible el próximo 29 de enero con el periódico, así como en la web de colecciones de EL PAÍS.

Pregunta. Después de tantos años estudiando a Franco, ¿cómo resumiría su figura en pocas palabras?

Respuesta. Franco era un hombre increíblemente egoísta y ambicioso, con una mezcla misteriosa de astucia y mediocridad. Era un hombre frío, pero también brutal. Si pensamos en el número de víctimas y sus ambiciones, le hace comparable a Hitler, solo que el campo de juego de Hitler fue toda Europa y el de Franco, parte de España. Todos los adjetivos de aquel se pueden aplicar a Franco: cruel, astuto, mediocre... hay de todo. Después de tantos años estudiándole, me resisto a definirle en una sola frase.

P. ¿Le queda por saber algo del dictador?

R. Hay cosas pequeñas. Por ejemplo, un tema que cuento en el libro son los sobornos de Gran Bretaña a los generales de Franco para hacer lo posible para mantenerle neutral durante la Guerra Mundial. Para mí es un misterio... Lo que me falta es saber si Franco sabía lo que estaba pasando. Puedo tener intuiciones porque, si de repente uno de sus generales tiene una cuenta bancaria en Nueva York con un millón de dólares, dices, ¿cómo es posible que Franco no lo supiera? Pero no lo sé.

P. De todas las mentiras o mitos que ha escuchado o leído sobre él, ¿cuáles se repiten todavía?

R. Yo diría que la primera es que salvó a España de los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Otra es la mentira de que la Guerra Civil salvó a España de las garras de Moscú, y que el auge económico de España a partir de los años 60 fue obra suya. Hay muchísimas más, pero esas son las mentiras principales.

P. Usted vive en Londres. ¿Cómo ha seguido la salida de Franco del Valle de los Caídos y el ruido político de estos años para intentar evitarlo?

R. Bueno, yo soy un guiri inocente. Hace muchos años que no vivo en España y lo he seguido desde lejos. Pero para entender todo el follón hay que verlo dentro del proceso de la transición a la democracia y los límites de esta transición. El hecho de que el dictador estuviera en un lugar más o menos sagrado y que fuera un lugar de peregrinaje de los franquistas era una ofensa a lo que poco después iba a ser la democracia. Si hacemos la comparación, y yo la hago con la Alemania nazi o la Italia fascista, habría sido imposible imaginar eso—que hubiera monumentos a estos dictadores―. Franco gastó una fortuna inmensa de dinero estatal en hacer lo que iba a ser un monumento a sí mismo. Si me pregunta qué me parece, me parece una vergüenza tremenda.

P. ¿Por qué se permitió en España un monumento así y no ocurrió nada igual en países como Alemania o Italia?

R. Porque en el año 45, al final de la Segunda Guerra Mundial, los países donde hubo un proceso de desnazificación ―como Alemania e Italia― estaban ocupados militarmente por las potencias que ganaron la guerra. Franco hizo una gran inversión del terror durante la Guerra Civil y pudo vivir de esos beneficios. Durante décadas, los republicanos fueron ejecutados, estaban en el exilio o en campos de concentración y no se atrevían a resistir a la dictadura. Además permanecía el dominio de los medios de comunicación y de la educación, que fue la base de un gran lavado de cerebro. Eso fue un pilar del poder de Franco y se llamó franquismo sociológico.

P. Pero la democracia española tiene más de 40 años, ¿por qué ha tardado tanto en llegar la exhumación?

R. Primero, por miedo. Durante los años de Suárez no había mucho deseo de esa liberalización, y en los primeros años de Felipe González todavía había un temor a provocar lo que se llama un backwards ―una vuelta al pasado― de las fuerzas franquistas. También había un sentimiento o una sensación de que podía ser muy complicado. Hasta entrado en este siglo no hubo un gran movimiento a favor de hacer algo, lo que se llamaba la recuperación de la memoria histórica. Las leyes de Memoria Histórica del 2007 han tardado por la gran inversión del terror por Franco.

Preston, durante una entrevista en 2019.
Preston, durante una entrevista en 2019.ione saizar

P. Al principio, de acuerdo, ¿pero y después?

R. La primera generación no se atrevía porque estaba destrozada por la Guerra Civil, por el exilio, los encarcelamientos, ejecuciones... La segunda generación, sus hijos, también se habían criado en el miedo. Fue la tercera, los nietos, los que empezaron a hacer campaña para que se hiciera algo para recuperar la memoria histórica y hacer justicia.

P. Rajoy paralizó lo que aconsejó la comisión de expertos creada en 2011 por el PSOE, sacar los restos del dictador. De no ser por el PSOE, ¿habría salido adelante?

R. No. De hecho la primera ley de recuperación de la Memoria Histórica fue paralizada económicamente por el gobierno de Rajoy. Muchas medidas eran bastantes caras. Una cosa era pagar la exhumación de Franco, pero la exhumación de la cantidad ingente de fosas comunes y el proceso de ADN costaba mucho dinero. Cuando el Gobierno de Rajoy pasó el muerto a los municipios, estos no tenían dinero. Y entonces obstaculizaron no solo la exhumación de Franco, también la de los muertos republicanos.

P. Cuenta en el libro que Franco soñaba con su permanencia total en el Valle de los Caídos. En este sentido era más ambicioso que Hitler.

R. Yo creo que su manera de hacer su esfuerzo bélico en la Guerra Civil es otra de las grandes mentiras. No era un gran estratega. Hizo un esfuerzo político increíblemente lento para conquistar España y así establecer los cimientos de un régimen que duraría para siempre. Y lo explico en esta edición, que si Hitler hablaba del imperio de 1.000 años, eso para Franco era quedarse corto. Él estaba pensando en algo eterno.

P. Ahora que está fuera del Valle de los Caídos se acaba con el peregrinaje, ¿pero se acaba un poco con esos mitos franquistas?

R. Hace 25 años que amigos periodistas me hacían la pregunta de cuánto durarían los mitos. Inocentemente, yo decía que pasarían pronto, pero no es el caso. La exhumación es un paso gigantesco, pero cambiar de lugar los restos no cambia las mentiras, se establecieron muy bien con tantos años de lavado de cerebro y la supervivencia del llamado franquismo sociológico. No sabemos cuánto tiempo durará el mundo con el cambio climatológico. Yo no sé qué va a durar más, el Ártico o los mitos de Franco.

P. ¿Esa creencia del franquismo sociológico se ha acentuado con los partidos de extrema derecha o siempre han estado ahí?

R. Creo que estaban ahí, pero si hay líderes políticos que utilizan la retórica franquista, evidentemente tiene su impacto. No sé hasta qué punto, pero me parece lógico que tenga un efecto.

P. ¿Ha visto el reciente acto dedicado a Millán Astray del Ayuntamiento de Madrid? El alcalde ha inaugurado una estatua del fundador de la legión y hasta le dedicó unas palabras. ¿Qué opinión le merece?

R. ¿Me está diciendo que hubo un homenaje a Millán Astray organizado por el Partido Popular? En mi libro Las tres Españas del 36 hice la biografía de Millán Astray y evidentemente era un loco. Me deja sin palabras pensar que hubiera un homenaje oficial. Me choca. España es un país muy crispado y estas cosas no contribuyen a pacificar las almas.

P. ¿Con esta nueva ampliación del libro, da por concluida la biografía de Franco o es interminable?

R. No dudo de que habrá colegas y jóvenes historiadores que seguirán aportando cosas. Y si vivo para hacerlo, tendré que incorporarlas en una nueva edición.

Sobre Paul Preston

Paul Preston se graduó en Historia por la Universidad de Oxford. Está considerado como uno de los hispanistas más destacados del mundo. Ha realizado las destacadas biografías de Franco y el Rey Juan Carlos. Publicó el libro La Guerra Civil Española en 1980. Este 2022 ha publicado El Gran manipulador, también sobre Franco. 

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