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El genio truncado de Dicker-Brandeis: artista de la Bauhaus, pintora, pedagoga, resistente comunista, asesinada en Auschwitz

Tres exposiciones en Austria durante este año reivindican la figura de una figura multidisciplinar, vanguardista y experimental, deportada por los nazis al campo de exterminio

Dicker Brandeis
Dibujo de Margit Koretzová (1930-1944) en el campo de Terezín. Friedl Dicker-Brandeis (1898–1944) puso en marcha un programa clandestino para que los niños dibujasen su experiencia en el campo.MUSEO JUDÍO DE PRAGA (Jewish Museum in Prague)

Sabemos que detrás de los alegres y coloridos dibujos de los niños del campo de concentración de Terezín, a 60 kilómetros de Praga, estaba la mano de la profesora Friedl Dicker-Brandeis. Su estrategia pedagógica y su fórmula para distraer a los críos de la opresiva realidad del gueto, antesala de los campos de exterminio nazis. Lo que no sabíamos tan bien era quién estaba detrás de la profesora: una mujer judía nacida en Viena en 1898, artista multidisciplinar de la Bauhaus, pintora de las vanguardias, pedagoga experimental, diseñadora de interiores de salones aristocráticos, carismática falsificadora de pasaportes, cartelista comprometida con el ideario antifascista y el feminismo. Hasta ahora su profunda biografía artística siempre quedaba a la sombra de la tragedia personal, su asesinato en Auschwitz.

Este año se han organizado en Austria hasta tres exposiciones para iluminar su figura. El Wien Museum MUSA se centra en sus años ligada a la Bauhaus y reconstruye el estudio que compartía con el arquitecto Franz Singer en Viena en la década de los veinte. Ambos se formaron en la Escuela de la Bauhaus de Weimar (Alemania) e importaron sus ideas sofisticadas y prácticas de diseño y arquitectura. El museo exhibe un original bestiario de dibujos axonométricos, modelos, mobiliario, fotografías y collages. “Su montaje exigió una labor casi de arqueología. Los proyectos más importantes del estudio fueron destruidos durante el nazismo, pero su archivo, milagrosamente, se conservó”, explica Andreas Nierhaus, comisario del Wien Museum.

Los planos muestran la obra del club privado de tenis de Hans Heller —a quien también habían amueblado su apartamento— o de la residencia de la condesa Hildegard von Auersperg. Las fotos revelan el diseño funcional de espacios tan dispares como el salón de la firma de alta costura Lore Kriser & Co. o un kindergarten de pedagogía del método Montessori. Ambos trabajaban para una clientela de mentalidad abierta, en su mayoría intelectuales y artistas judíos que buscaban habitar un espacio moderno enfrentado al estilo vienés tradicional.

Friedl Dicker-Brandeis, en un 'collage' de 1930, en una imagen de la exposición sobre esta artista en el Museo de Viena.
Friedl Dicker-Brandeis, en un 'collage' de 1930, en una imagen de la exposición sobre esta artista en el Museo de Viena.Wien Museum (Wien Museum)

En los años treinta, la pareja se separó (profesional y sentimentalmente, él estaba casado, era una relación borrascosa nada funcional, muy poco Bauhaus) y Dicker-Brandeis entró en contacto con el Partido Comunista. Aplicó la creatividad al activismo: fue arrestada por la falsificación de pasaportes de camaradas y sentenciada a tres meses de cárcel, donde tejió bordados en su uniforme de presidiaria (cuando Franz Singer fue llamado a testificar en el juicio, quiso exculparla con una declaración mordaz que definía su relación: “Friedl es incapaz de trazar una línea recta”).

Tras su liberación, continuó diseñando carteles de propaganda para el Partido. Los fotocollages en blanco y negro denunciaban las condiciones de vida de la clase trabajadora y advertían de la amenaza nazi. Las crisis del capitalismo como desencadenante del totalitarismo. En uno de los ocho negativos en placas de vidrio que se han rescatado despunta el recortable de Hitler. En otro, desenmascara el rol castrante de la mujer en la sociedad industrial. Eran fotomontajes dadaístas de gran formato que tuvo que destruir antes de exiliarse.

Las turbulencias del austrofascismo la convencieron para emigrar a Checoslovaquia, donde se casó con su primo Pavel Brandeis. En Praga alternó las clases con el arte vanguardista. En Viena había comenzado la docencia de maestros de jardines de infancia, a quienes enseñaba a usar el arte como terapia, y ahora entre sus alumnos incluía a niños de familias que habían huido de la Alemania nazi. Lo llevó a la práctica con sus propios monstruos: dibujó una serie de autorretratos expresionistas con el trasfondo traumático de su detención, incluidas escenas de su interrogatorio.

Dibujo de Hana Lustigová (1931–44), en el campo de Terezín. Friedl Dicker-Brandeis (1898–1944) puso en marcha un programa para que los niños del campo dibujasen.
Dibujo de Hana Lustigová (1931–44), en el campo de Terezín. Friedl Dicker-Brandeis (1898–1944) puso en marcha un programa para que los niños del campo dibujasen.MUSEO JUDÍO DE PRAGA (Jewish Museum in Prague)

Pintó el lienzo Fuchs aprende español, una alegoría surrealista sobre la Guerra Civil española, que se pudo contemplar en la exposición celebrada en otoño en el Heiligenkreuzer Hof de Viena. Su comisaria, Cosima Rainer, editora de un catálogo canónico sobre la artista en el sello de la Universidad de Artes Aplicadas, dice: “¿Cómo es posible que Dicker-Brandeis no tuviera este reconocimiento hasta ahora? Su papel en el desarrollo de formas de expresión experimentales es único en el periodo de entreguerras. Hizo de todo. Paradójicamente, esa versatilidad supuso un lastre para reivindicarla”. La primera exposición dedicada a su producción artística se presentó en Linz (Austria) a comienzos de año, en el Museo de Arte Lentos.

Dicker-Brandeis halló la ingravidez en el arte y la gravedad en la política. Con el paso del tiempo fue a la inversa. Cuando la deportaron a Terezín (República Checa) se volcó en educar el instinto creativo de los niños. Era su salvación. Allí contempló, demudada, cómo una delegación de la Cruz Roja inspeccionaba el gueto en junio de 1944 para afirmar ante el mundo que no se cometían atrocidades. La voz en off en alemán del falso documental que se rodó para la misión describe el paraíso judío en la Tierra: “¿Quién no querría vivir aquí?”.

Poco después, en octubre, se subió como voluntaria al transporte que conducía a Auschwitz para reunirse con su marido, deportado días antes. Ignoraba lo que le esperaba. A su sobrina, a quien había cuidado hasta entonces como si fuera su hija, la despachó de mala manera del andén para evitar que se subiera al tren, y dejó a buen recaudo un par de valijas con casi cinco mil dibujos y collages infantiles. El transporte lo recibió el doctor Mengele que, como si fuera ganado, seleccionó una partida para sus experimentos médicos. Su marido sobrevivió al Holocausto, pero ella murió en la cámara de gas con 46 años.

La exposición ‘Atelier Bauhaus, Viena’ estará abierta en el Wien Museum MUSA (Viena, Austria) hasta el 26 de marzo de 2023.

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