ÓPERA
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

‘Tirant y Carmesina’, cuando el amor se liberó de la Edad Media

Magrané perfila unos tipos musicales que combinan el lenguaje contemporáneo con toda una estrategia de referentes “a la antigua” que funcionan magníficamente

Una escena de la ópera 'Diàlegs de Tirant e Carmesina', de Joan Magrané.
Una escena de la ópera 'Diàlegs de Tirant e Carmesina', de Joan Magrané.© Pablo Lorente (TEATROS DEL CANAL)

La presentación en Madrid de la ópera Diàlegs de Tirant e Carmesina invita a dedicar unas palabras a una de las iniciativas más lúcidas y de mayor duración de las que se han producido en España en las últimas décadas, Òpera de Butxaca i Nova Creació, una ejemplar empresa de producción y difusión de óperas contemporáneas con sede en Barcelona que, desde hace 25 años, no deja de crecer y que acumula un activo formidable. En primer lugar, en compositores que se han ido asociando con ellos, pero no solo, también cuentan con colaboradores de diversa índole y con una figura que hoy es ya su director artístico, Marc Rosich, y que, en la producción que nos ocupa, es libretista y director de escena. Si volvemos sobre los compositores, el que firma la música de esta visión del clásico Tirant lo Blanc, Joan Magrané, ha ido dando pasos en el terreno lírico con prudencia, pero con seguridad. Por ceñirnos a lo que de él hemos visto en Madrid, apareció en una producción a cuatro de una Dido y Eneas muy interesante; entre los cuatro se encontraba Raquel García Tomás, reciente Premio Nacional de Música. Más tarde llegó otra producción compartida, con Magrané y García Tomás, una visión de la gentrificación y el drama de los desahucios que era un díptico de dos óperas, yuxtapuestas pero diferentes. Más tarde, Raquel García Tomás presentó ella sola una curiosa producción cómica, Je suis narcissiste, que se estrenó en el Teatro Español y que todavía está en la agenda de Òpera de Butxaca i Nova Creació.

Así que esperábamos con interés la presentación en Madrid de estos Diàlegs de Tirant e Carmesina, con firma de Magrané, un compositor de sólida formación europea y una destacada carrera compositiva en diversos géneros. Se añadía, además, la colaboración escénica de Jaume Plensa, que ha aportado un fondo a modo de instalación que indica el paso del tiempo, casi al modo de un reloj digital gigante.

Y la presentación de esta ópera en Madrid, que se estrenó en el Festival de Peralada en 2019, y que lo hace en la Sala Verde de Teatros del Canal con coproducción del Teatro Real, ha deparado una interesante velada, capaz de alzarse por encima de la modestia con la que se mueve habitualmente esta productora. En primer lugar, el libreto de Rosich que selecciona y condensa los episodios del encuentro amoroso entre Tirant y Carmesina, proponiendo un triángulo de intérpretes, uno de ellos doble, que refleja la modernidad de un encuentro amoroso que ya asombró a Cervantes. Para las hazañas de Tirant en el campo de batalla hubiera sido necesaria una película.

A partir de esa base, Magrané perfila unos tipos musicales que combinan el lenguaje contemporáneo con toda una estrategia de referentes “a la antigua” que funcionan magníficamente: desde unos recitativos y solos bien dibujados hasta unos conjuntos, dúos y tríos realmente admirables. El sexteto instrumental, dirigido con eficacia por Francesc Prat, sobrevuela un conjunto de técnicas de emisión de gran mérito, especialmente por sostenerse en una pieza de 80 minutos.

Los tres protagonistas muestran un compromiso vocal de alto nivel y solo se puede hablar de desigualdades en el terreno puramente teatral. Aquí, la mezzo Anna Brull, que se desdobla en dos papeles contrapuestos, la malvada Viuda reposada y la cómplice y algo celestinesca Plaerdemavida, está genial sin sobreactuar. Por su parte, la soprano Isabella Gaudi, como Carmesina, tiene una prestación teatral correcta; pero es el barítono Josep-Ramon Olivé quien se muestra teatralmente más desvaído y con un diseño del personaje más flojo y rígido. Con todo, el espectáculo va ganando consistencia con el paso de los minutos y alcanza un final que es casi cita de Tristán e Isolda. Un triunfo por más que sea de bolsillo.

Diàlegs de Tirant e Carmesina

Música, Joan Magrané. Libreto, Marc Rosich (a partir de Tirant lo Blanc, de Joanot Martorell). Dirección musical, Francesc Prat; dirección de escena, Marc Rosich; espacio escénico, Jaume Plensa. Solistas de la Orquesta Titular del Teatro Real. Intérpretes, Josep-Ramon Olivé, Tirant; Isabella Gaudi, Carmesina; Viuda reposada / Plaerdemavida, Anna Brull. Teatros del Canal, Sala Verde. Madrid. Del 23 al 26 de noviembre.

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