El Museo Reina Sofía activa la sucesión de Manuel Borja-Villel después de 15 años como director

El patronato marcará plazos y condiciones del concurso público en la sesión del 28 de noviembre

Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía, entre dos cuadros del museo, de James Dine y Ellsworth Kelly (derecha).
Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía, entre dos cuadros del museo, de James Dine y Ellsworth Kelly (derecha).ÁLVARO GARCÍA

El patronato del Museo Reina Sofía celebra su última reunión del año el próximo 28 de noviembre. En el orden del día lleva un punto que desde hace tiempo ocupa las conversaciones del mundo del arte. En esa sesión está prevista la aprobación de las bases por las que se convocará el concurso público del nuevo director, cargo que ocupa Manuel Borja-Villel (Burriana, Castellón, 1957) desde enero de 2008, hace 15 años. Si los plazos acordados se cumplen, la convocatoria del concurso público se daría a conocer el 21 de enero, justo un día después del vencimiento del contrato del director, quien al ser miembro del patronato no podrá seguir desempeñando el cargo “en funciones” hasta que el jurado de expertos se pronuncie. Mientras tanto, el Reina será gobernado por el subdirector gerente, Julián González Cid, y la subdirectora artística, Mabel Tapia.

Según los tiempos que se manejan ahora en el museo y en el Ministerio de Cultura, el nombre del nuevo director o directora se tardaría en hacer público en unos tres meses; es decir, ya en el mes de abril.

En contra de lo que cabría pensar, esta convocatoria de carácter público no supone forzosamente que el actual director no pueda presentarse. De hecho, en su entorno se apuesta fuerte por esa posibilidad. Por su parte, Manuel Borja-Villel asegura que no ha tomado ninguna decisión al respecto. También ha declinado añadir alguna palabra que sirva de pista para los aspirantes a sucederle en el cargo. Con 65 años recién cumplidos, no considera que la edad sea un problema para un trabajo intelectual y de conocimiento como el suyo. Tampoco cree que 15 años sean demasiados según para qué tipo de actividades se desempeñen ni en qué institución se hagan.

Las bases se adaptarán a la ley de autonomía que disfruta el museo desde mayo de 2011. Es un marco jurídico similar al del Museo del Prado, que no existía cuando Borja-Villel llegó a la institución. Esa ley es, precisamente, uno de los mayores activos de su gestión junto a la transformación de la colección permanente, el programa de exposiciones, la creación de la Fundación Reina Sofía o la incorporación del Archivo Lafuente. Todos ellos son logros que han convertido al Reina Sofía en un museo de referencia en el mundo del arte contemporáneo.

Al concurso de buenas prácticas que ganó en diciembre de 2007 se presentaron unos 30 candidatos que, en su mayor parte, trabajaban en centros museísticos de España y del extranjero. Los nombres de los participantes en estos concursos no se dan a conocer por la debida deferencia al candidato. El comité que eligió a Borja-Villel le escogió por su capacidad “de atracción del público”, su “voluntad de contar otras historias” y su plan para “configurar un archivo del siglo XXI”.

Licenciado en historia del arte en la Universidad de Valencia, realizó un doctorado en la City University of New York, gracias a una beca Fulbright. A su vuelta a España dirigió la Fundació Antoni Tàpies de Barcelona desde su inauguración en 1990 hasta 1998. Ese año pasó a ocuparse del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), donde estuvo diez años. En enero de 2008 empezó a ejercer como director del Reina Sofía.

El museo nació como Centro de Arte en 1990 con Carmen Giménez como responsable, aunque sin cargo de directora, un título que sí ostentaron sus sucesores, Tomás Llorens, María Corral, José Guirao, Juan Manuel Bonet, Ana Martínez de Aguilar y Borja-Villel.

Los hitos de la gestión de Manuel Borja-Villel son muchos y algunos no exentos de polémica, como su personal organización de la colección. Entre sus principales logros están la creación de la Fundación del Museo Reina Sofía, la Fundación de la Asociación de Amigos, el aumento exponencial de los recursos propios y de visitantes (cuatro millones en 2019), las exposiciones de tesis, la creación del Área de Actividades Públicas, el Centro de Estudios, del Museo en Red (Internacional, Museo Situado, Red Conceptualismos del Sur), la compra del Archivo Lafuente, el legado de Soledad Lorenzo y donaciones tan importantes como la totalidad de la obra de Elena Asins y una parte sustancial de la colección de Patricia Phelps de Cisneros. En la actualidad, el Reina Sofía está considerado como uno de los museos de arte contemporáneo de referencia a nivel mundial.

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