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Simón Casas “Estoy cansado de la mala imagen del empresario taurino; yo no soy un golfo”

Reflexiones del productor francés y su socio en Las Ventas, Rafael García Garrido, al hilo de su renovación como gestores de la plaza madrileña

Rafael García Garrido, a la izquierda, y Simón Casas, empresarios de la plaza de Las Ventas.
Rafael García Garrido, a la izquierda, y Simón Casas, empresarios de la plaza de Las Ventas.ANDRES GETE SANZ

“Yo estoy un poco cansado de que el empresario siempre sea el malo de esta fiesta; ¿qué tenemos este señor (Rafael García Garrido) y yo de malos? Siempre he recibido el mensaje de que el empresario taurino es un golfo. Lo serán otros; nosotros, no”.

Así se expresaba el pasado día 8 de septiembre ante los medios de comunicación Simón Casas, socio de Rafael García Garrido en la gerencia de la plaza de Las Ventas, cuyo contrato de explotación acaban de renovar con la Comunidad de Madrid por cuatro años más y dos prorrogables.

Casas y Garrido -responsables de la empresa Plaza 1- forman una singular pareja; el primero, un taurino apasionado, que se autodenomina ‘productor cultural’, exitoso empresario y apoderado, hablador compulsivo, aficionado a las arengas filosóficas, y que carga sobre sí fama de mal pagador, de persona poco fiable y con una economía personal en números rojos; el segundo, un empresario del sector turístico, director general de Nautalia Viajes, que se asoció con Casas y ambos ganaron contra todo pronóstico el concurso de explotación de Las Ventas en noviembre 2016. Garrido es, en apariencia, una persona fría y circunspecta, que llegó a la gerencia con el legítimo propósito de celebrar en la plaza espectáculos no taurinos, y en enero de 2017 se encontró con la taxativa prohibición municipal. Seguro que no ha ganado lo que pensaba, pero se ha hecho un nombre en el mundo del toro y se ha atrevido a volar en solitario en las plazas de Valencia y Valdemorillo. Parece una persona tímida, un hombre de despacho, con la cabeza llena de números, fechas y contratos, y las ideas claras.

Nadie daba un duro por este curioso ‘matrimonio’ entre un ‘empresario serio’, -aficionado, pero ajeno al mundo del toro-, y un taurino francés, torero frustrado, con ínfulas de cowboy descarado, que prefiere ir por libre, y que ofrece una imagen -quién sabe si a propósito- de taurino desordenado y pícaro. Se ha dicho que se llevaban como el perro y el gato, que el empresario de verdad era Garrido, que era quien ponía el dinero y que, más pronto que tarde, ‘la UTE de conveniencia’ saltaría por los aires.

“A pesar de la subida de precios para un pequeño sector de Las Ventas, se pueden ver toros por 12 euros; ¿eso es caro?”
Rafael García Garrido

Pues no ha sido así. Hace unos días, Casas y Garrido se sentaron frente a un nutrido grupo de periodistas para evidenciar que la pareja funciona y, prueba de ello, es que ha vuelto a presentarse al concurso de Las Ventas y, como era de esperar -esta vez, sí, después del mal trago de la pandemia- la Comunidad de Madrid le ha renovado la confianza.

Los flamantes empresarios no se limitaron a contar el diseño de su proyecto; la comparecencia fue larga y ambos -especialmente, Simón Casas- aprovecharon la circunstancia para opinar sobre distintos aspectos de la fiesta de los toros.

El taurino francés, consciente, quizá, de los comentarios maledicentes que circulan en torno a su persona, no tuvo empacho en abrir fuego con una encendida defensa de la figura del empresario taurino.

“Desde hace más de un siglo, el empresario es el malo de la película, junto con las figuras y el mal llamado ganadero comercial”, afirmó, “cuando es el que sostiene la fiesta con el dinero que sale de su bolsillo”. “No crean que el empresario es un tipo malo, un cínico que carece de humanidad y cultura; los habrá malos”, insistió, “pero este señor (refiriéndose a Garrido) y yo nos consideramos de los buenos, sin falsa modestia, y no solo por la calidad de nuestros espectáculos, sino porque tenemos en cuenta la realidad artística, económica y cultura de la fiesta de los toros”.

Fachada principal de la plaza de toros de Las Ventas.
Fachada principal de la plaza de toros de Las Ventas.A. L.

Y, a continuación, hizo una llamada a los presentes, periodistas todos, “para que seamos más positivos que negativos a la hora de hablar sobre la fiesta”. Dijo ser muy respetuoso con la libertad de expresión, lo que no impidió que avisara del peligro que supone que “el enemigo esté dentro; es decir, que los mensajes negativos sobre el arte del toreo intoxiquen a gran parte de la sociedad”. “Hablemos bien de los toros, aunque no compartamos las mismas ideas”, añadió.

García Garrido, por su parte, más comedido, señaló que el objetivo prioritario de la empresa es incrementar el número de abonados, y se mostró convencido de la necesidad de protegerlos frente a los espectadores ocasionales. Explicó que la subida de precios para las localidades no abonadas afecta a una pequeña parte de la plaza, “si tenemos en cuenta que el 60 por ciento son clientes fieles, y unas 3.000 personas, entre jubilados y jóvenes, podrán entrar gratis”.

“Es un error pensar que los toros deben ser baratos cuando su producción es muy cara”, añadió; “todavía se puede ver una corrida en Las Ventas por 12 euros, ¿eso es caro?”. “El espectador ocasional deberá pagar, como ocurre en otros espectáculos”, concluyó. Aun así, coincidieron los dos empresarios en que Las Ventas sigue siendo más barata que otras plazas, entre las que citaron La Maestranza, Bilbao y Ronda.

“La tauromaquia es un producto de lujo”, incidió Simón Casas, “porque los toreros se juegan la vida, produce emociones como ningún otro arte, y es un evento incomparable que funciona sin ayuda oficial, a diferencia del resto de las industrias culturales”.

Casas aprovechó que estaba en el uso de la palabra para pedir un debate sobre la difusión de los toros en televisión. A su juicio, el hecho de que algunas autonómicas retransmitan festejos desde plazas casi vacías y con toreros que aún no tienen capacidad para crear un gran espectáculo puede ser contraproducente. “Debemos agradecer que se preocupen por la fiesta, pero creo que es un debate que está pendiente”, explicó.

“Plaza 1 comprará este invierno corridas a ganaderos en apuros y les adelantará 3.000 euros para que puedan alimentar el ganado
Simón Casas

Como empresario que es, García Garrido se negó a hablar de dinero. Se escudó en que aún no está cerrado el balance económico de su primera etapa de cuatro años al frente de Las Ventas, aunque admitió que no habrá sido malo cuando se han vuelto a presentar de nuevo para dirigir la plaza.

Casas cerró la comparecencia con una noticia sorprendente: Plaza1 está dispuesta a comprar este invierno corridas a ciertos ganaderos que estén pasando apuros económicos y adelantarles 3.000 euros para que puedan alimentar el ganado.

Y sin que nadie le preguntara, cerró el acto con una máxima propia del personaje: “La tauromaquia no es obsoleta; puede serlo la producción del toro, pero la fiesta tiene futuro si es capaz de adaptarse a la modernidad”.

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Sobre la firma

Antonio Lorca
Es colaborador taurino de EL PAÍS desde 1992. Nació en Sevilla y estudió Ciencias de la Información en Madrid. Ha trabajado en 'El Correo de Andalucía' y en la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA). Ha publicado dos libros sobre los diestros Pepe Luis Vargas y Pepe Luis Vázquez.

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