La manager de ABBA: “El grupo nunca dijo adiós. Solo querían explorar nuevos caminos”

Görel Hanser, que ha trabajado para la banda más de 50 años, analiza la trayectoria del cuarteto pop

Görel Hanser, manager de ABBA. Mia Segolsson
Görel Hanser, manager de ABBA. Mia Segolsson

Görel Hanser (73 años, Skultorp, Suecia) lleva toda una vida junto al cuarteto pop sueco más famoso de todos los tiempos. Hace más de medio siglo que se unió a la banda, cuando ni siquiera ABBA se llamaba ABBA y Agnetha, Frida, Björn y Benny llevaban sus carreras en solitario. Comenzó a trabajar de secretaria a los 19 años para Stig Anderson, el antiguo manager del grupo y creador de la primera discográfica de la banda, Polar Music. En los 70 ya era imprescindible en esta empresa, y muy pronto fue nombrada vicepresidenta. Hoy Görel Hanser es más que la manager personal de ABBA, y después de numerosos cargos vinculados a los miembros de la banda, una de las personas que mejor conoce al grupo, que acaba de regresar a los escenarios con un espectáculo virtual en Londres. “Los he visto crecer. Es como si el tiempo no hubiera pasado”, dice sobre el esperado reencuentro de hace solo unas semanas en Londres.

Han tenido que pasar más de 40 años para que los cuatro volvieran a posar de nuevo juntos en público. No lo hicieron para subirse al escenario, sino para presentar su noveno álbum y el espectáculo del mismo nombre, Voyage, un concierto tecnológico que devuelve al cuarteto a la escena. Aunque no son ellos los que actúan, sino sus ABBAtars, como han llamado a sus réplicas tecnológicas. ¿Y por qué ahora, cuatro décadas más tarde? “ABBA nunca dijo adiós. Simplemente tomaron sus propios caminos, como lo habían hecho antes, pero no se despidieron. Participaron en shows de televisión e hicieron otras cosas, como componer canciones más largas para un musical”, responde por teléfono.

Hanser, que en 2018 recibió un premio Grammi sueco por su trabajo con Stikkan Anderson y ABBA durante años, conversa sobre el cuarteto al que ha acompañado toda una vida con motivo de la colección de ABBA de EL PAÍS, que reúne la discografía completa del grupo y dos discos adicionales y cuya primera entrega, Ring Ring (1973), se ofrece este domingo con el diario. La colección completa también se puede adquirir en la web de colecciones del periódico.

Guarda Hanser un buen recuerdo del primer álbum. Fue algo más que un debut sencillo. Ring Ring fue también la canción con la que aspiraron a participar en Eurovisión en 1973: “Trabajábamos muy duro. Fue una buena combinación de música, letra y canto. Fue como el comienzo para lanzar a ABBA fuera de Suecia. Quizá fue bueno que no se clasificaran con Ring Ring porque al año siguiente, cuando tuvimos Waterloo, todo el mundo estaba mucho más preparado”.

Görel Hanser, manager personal de ABBA, con los cuatro miembros. / Anders Hanser/Rockshot
Görel Hanser, manager personal de ABBA, con los cuatro miembros. / Anders Hanser/RockshotAnders Hanser

Ríe al otro lado de la línea antes de repasar algunas anécdotas vinculadas a sus álbumes: “A ver si me acuerdo”. Recuerda especialmente el despegue, con Waterloo (1974), el álbum y el éxito con el que los cuatro actuaron en el concurso de canción europea, un año más tarde de Ring Ring. No se olvidará de los periódicos al día siguiente de la victoria: “ABBA estaba en todas partes. ABBA, ABBA, números uno, ABBA…”. Era la primera vez que Suecia ganaba Eurovisión.

En el 75 llegaron los éxitos de Mamma Mia, I Do, I Do, I Do y SOS; para Gorel, tres grandes temas que consolidaron al grupo en los mercados de Australia y Reino Unido. De Arrival (1976) recuerda especialmente esa portada en helicóptero, “una foto icónica”. Pronto llegaron las inolvidables canciones de Dancing Queen y Money, Money, Money, y esa música disco que hoy cualquiera reconoce, especialmente tras el disco Super Trouper (1980), después de la película. The visitors (1981) fue el octavo álbum antes de su silencio sobre los escenarios, pero aquello nunca fue una despedida, vuelve a insistir Gorel.

Lo ha demostrado el grupo con el último trabajo. La idea de hacer un espectáculo de avatares sin que ABBA estuviera allí surgió hace algo más de cinco años. “Querían probar algo nuevo. Björn y Benny escribieron dos nuevas canciones, a las chicas les encantaron, se metieron en el estudio y grabaron”. Después captaron sus movimientos con unos trajes especiales para el espectáculo virtual de Londres durante semanas. “Es una cosa enorme, hay mucha técnica detrás”, dice sobre el concierto y su compleja producción. El grupo llevaba décadas sin juntarse para grabar, “pero fue como si hubieran estado ayer juntos en el estudio. Como si no hubiera pasado el tiempo. Hubo risas, respeto y alegría”.

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