Crítica | Fátima, la película
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

‘Fátima, la película’, una cuestión de fe, y también de política

Las implicaciones de las apariciones de la Virgen a tres niños en un pueblo en 1917 tienen mucho de fascinante, pero eso no está en este largometraje

Imagen de 'Fátima, la película'

Se sea o no creyente católico, las implicaciones de las apariciones de la Virgen a tres niños en el pueblo portugués de Fátima entre mayo y octubre de 1917 tienen mucho de fascinante. Sobre todo, al menos para este crítico, en apartados en principio alejados de la espiritualidad.

El marco político, con Portugal en plena participación en la Primera Guerra Mundial al lado del bando aliado, y además en un periodo laico (y en parte anticlerical) de su historia, la I República, entre 1910 y 1926, y las apariciones (reales o imaginarias) como posible respuesta al clima político y social. El marco religioso, con las consabidas dudas incluso dentro del propio poder católico, temeroso de que su esquinada situación fuera incluso a peor por las repercusiones de los sucesos. El posterior componente profético de los llamados Misterios de Fátima, o los secretos confiados por la Virgen a aquella niña convertida más tarde en carmelita descalza, y muerta en 2005 a los 100 años, con “Rusia esparcirá sus errores por el mundo” como uno de sus ejes. Y, en fin, el apartado mental, o quizá prodigioso, con el milagro del Sol del día 13 de octubre, y sus efectos ópticos ante nada menos que 70.000 personas, donde se excluye la histeria y la alucinación colectiva, tanto por el amplísimo número como porque además parece que fue visto en un radio de casi 20 kilómetros.

Todos estos elementos aparecen en Fátima, la película, aproximación a los hechos reales del italiano Marco Pontecorvo, hijo de Gillo, autor de la sensacional La batalla de Argel. Sin embargo, todos ellos se desarrollan casi de soslayo, sin la menor capacidad crítica ni analítica. La médula de esta nueva producción, de evidente raigambre católica, es la de siempre, la emocional, y destinada en todo momento al ya convencido, al creyente: las apariciones, el papel de los tres niños y el clímax final en la jornada del milagro del Sol. Es decir, una película para gente de fe, que estuvo a punto de estrenarse en cines justo antes la pandemia del coronavirus, y que ahora llega en exclusiva a la plataforma Amazon.

Con visualizaciones entre lo académico y lo pobre, y un extraño reparto internacional que va de Harvey Keitel y Sonia Braga a la niña española Stephanie Gil, Fátima es otra oportunidad perdida. Que se parezca tanto a la versión de Rafael Gil del año 1951, en pleno franquismo, parece un contrasentido, cuando estamos en un periodo de libertad. ¿Contrasentido? Quizá no tanto.

FÁTIMA, LA PELÍCULA

Dirección: Marco Pontecorvo.

Intérpretes: Harvey Keitel, Sonia Braga, Goran Visnjic, Stephanie Gil.

Plataforma: Amazon.

Género: drama. EE UU, 2020.

Duración: 113 minutos.

Estreno: 13 de mayo.

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Sobre la firma

Javier Ocaña

Crítico de cine de EL PAÍS desde 2003. Profesor de cine para la Junta de Colegios Mayores de Madrid. Colaborador de 'Hoy por hoy', en la SER y de 'Historia de nuestro cine', en La2 de TVE. Autor de 'De Blancanieves a Kurosawa: La aventura de ver cine con los hijos'. Una vida disfrutando de las películas; media vida intentando desentrañar su arte.

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