Farina: “Me piden disculpas por no reconocer que hace años yo tenía una visión con la música urbana”

La cantante colombiana protagoniza una nueva película en la que cuenta una historia parecida a la suya: una artista que se enfrenta a varios obstáculos para irrumpir como mujer en el mundo del rap y el reggaetón

Farina durante un concierto en Miami el pasado diciembre.
Farina durante un concierto en Miami el pasado diciembre.John Parra (Getty Images)

Hace casi dos décadas, antes de que cantantes como Karol G o Cazzu se convirtieran en las caras de la música urbana latina liderada por mujeres, existía en Colombia Farina, mejor conocida como ‘la nena fina’. “Cuando yo salí, la mitad del país no entendía bien lo que yo quería dar a conocer”, cuenta a El PAÍS sobre el momento en que se hizo famosa, a sus 17 años, en un reality llamado Factor X. Eran tiempos de Ivy Queen en Puerto rico y La Mala Rodríguez en España, cantantes cuyos ritmos de reggaetón y rap que Farina intentaba replicar en Sudamérica, pero sentía que en su país no había espacio para algo que no fuera vallenato o pop. Para Farina (Medellín, 35 años) el reconocimiento ha sido un proceso lento. Aunque ha firmado con disqueras como Sony y ha sido producida por el rapero Wyclef Jean, a finales del año pasado recibió su primera nominación a los Latin Grammy, en la categoría de mejor canción urbana, por su sencillo A fuego. Era la única mujer nominada en esa categoría.

Quizás por eso decidió contar ahora una versión de su historia. Este año es la protagonista de una nueva película, Flow Calle, de la productora Caribbean Films, en la que interpreta a Yizelle: una chica con pocos recursos, un sueño de ser famosa, y un universo musical que no entiende bien lo que tiene para dar. “Saben que soy de barrio pero me sobra el glamour”, canta para la película. El filme ya se estrenó en República Dominicana (país que al parecer sí aprecia la música de Farina: su sencillo Bendecido es el más escuchado allí en la plataforma de Spotify) y pronto lo hará en el resto del continente. El viernes pasado también lanzó Fiesta, su nuevo sencillo con el colombiano Ryan Castro y en cuyo video ella es arrestada en un bar por la policía por lo único de lo que se siente culpable: tener un “exceso de flow”.

Pregunta. Usted es protagonista en una nueva película que se llama Flow Calle. ¿Qué tan biográfica es?

Respuesta. Es una película que les va a encantar, llena de mucha pasión, amor, disciplina, música, rap, en donde van a poder ver artistas como Yandel, Zion, Jay Wheeler, una cantidad de artistas que llevaron la película a otro nivel. Es una película sobre una artista que se asemeja mucho a mi vida, diría yo que el 90% de la película es mi vida, es el proceso por el que las mujeres y muchos artistas tenemos que pasar para llegar hasta esa meta de llenar escenarios, tener un montón de seguidores que aplauden tu música. La película se parece mucho a mi vida por todos los procesos que me ha tocado vivir para llegar donde estoy. He logrado cosas muy lindas que visualicé desde muy niña y también he tenido momentos difíciles, situaciones en donde estás tocando puertas y te dicen que tu no das la talla, que no es lo que están buscando, que te falta…una cantidad de frases que duelen, pero que te hacen más fuerte. Lo que le hacen a la persona es un favor al decirle que no sirve. Eso fue lo que me pasó a mí: yo cogí todas esas frases y en vez de echarme a morir y a la pena. Lo que hice fue colgármelas y decir ‘¿que no sirvo pa esto? Claro que sí sirvo pa esto”.

P. Usted cuenta que le fue difícil entrar al mundo de la música pero viene de una familia de músicos. ¿Esto no le permitió acercarse a productores?

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R. Sí, vengo de una familia de músicos, mi madre nació en [la ciudad del caribe colombiano] Mompox, se crió en Talaigua, que es como una pequeña islita colonial. Yo crecí en medio de farotas, de tambores, de millos, de flautas, y con música de Toto La Momposina, que es la tía de mi madre [y la reconocida como reina de la cumbia en Colombia]. Entonces crecí en medio de todo este folclor colombiano pero salí haciendo música urbana. Mi madre a muy temprana edad se fue para Medellín con su familia a buscar oportunidades pero no relacionadas con la música, eran oportunidades de trabajo para salir adelante. Mi mamá no tenía la capacidad económica para llevarme a un estudio de grabación, yo no sabía ni cómo ir ni a quién tocarle la puerta. Cuando yo tenía 17 años el reality Factor X fue una oportunidad muy especial, ahí fue cuando me di a conocer a nivel nacional, fue por primera vez cuando pude ir a un estudio de grabación.

P. ¿Era difícil en ese momento ser una mujer que hacía free style o rap?

R. Cien por ciento, fue súper difícil. Yo recuerdo que cuando yo salí, la mitad del país no entendía bien lo que yo quería dar a conocer. Y lo entiendo perfectamente. Colombia es un país donde se escucha más pop, o más vallenato, o más ranchera, más folclor, y la música urbana no era nuestro fuerte. Lo más cercano que teníamos entonces era el Chombo de Panamá, Fulanito o Proyecto Uno de República Dominicana, el reggaetón de Puerto Rico, el hip-hop de los Estados Unidos, y todos los ritmos de Jamaica. Yo me enamoré escuchando estas culturas, música de otros países, y me dediqué a hacer música urbana. Pero en ese entonces no había una mujer, además de Ivy Queen [de Puerto Rico] que nos representara a nivel mundial. Por eso fue al comienzo muy difícil, y la gente me vió haciendo escuela delante de todo el país.

P. Dijo en una entrevista que guarda un tuit que dice que su trabajo aún no ha sido reconocido en Colombia.

R. Bueno lo de guardar el tuit no es real. Yo lo que dije fue que hace poco leí un tuit, o he leído varios tuits, en los que varias personas de mi país me piden disculpas por no reconocer que hace tantos años yo tenía una visión que hoy se está dando con la música urbana. Mucha gente entonces se preguntaba qué es lo que yo estaba tratando de hacer. Digamos que yo agradezco todo eso, agradezco el no apoyo, porque eso me incentivó a crecer y a evolucionar más, y a mostrarle a la gente que sí era posible. Y tengo mucho que agradecer porque tengo muchos seguidores en mi país. Así como había gente que no estaba de acuerdo con lo que yo hacía y no entendía lo que yo hacía, tenía un montón de gente que me sigue acompañando y que son mis seguidores, mi ejército. Entonces digamos que tengo los dos lados.

P. ¿Se considera pionera de fenómenos musicales como el de Karol G?

R. Mira, yo fui la primera artista que salió comercialmente en televisión haciendo música urbana. Supongo que había más chicas en barrios, que no eran conocidas, chicas que estaban intentando tocar una puerta. Pero obviamente sí considero que abrí muchas puertas y me siento muy orgullosa de eso. Abrir esa puerta a nivel nacional después de una Ivy Queen [en Puerto Rico], después de una Mala Rodríguez [en España], que eran nuestros más grandes referentes latinos. Luego había una colombiana llamada Farina que estaba intentando mover esa puerta y tocando, y de ahí pa’lante empezaron a salir todas estas caballotas que ya todo el mundo conoce. Ellas ahora están abriendo puertas a otra generación.

P. ¿Qué opina de la pelea entre Residente y J Balvin sobre qué tanto debe el último estar comprometido con la realidad política del país?

R. ¿Tú crees que nosotros tenemos que estar muy comprometidos? Yo creo que cada artista decide si comprometerse o no. Yo creo que la opinión de uno, la posición de uno, debe ser respetada por la gente. Yo sé que somos artistas y que le debemos a todas las personas lo que somos. Balvin le debe demasiado a Colombia, que desde el primer día le está apoyando. Pero yo he visto que él ha hablado de lo que piensa, muchas veces, y aún así veo que hay muchas personas que no se sienten conformes solamente con que demos solo una opinión. Yo he visto que él ha dado muchas alegrías al país, he visto que ha trabajado para un montón de gente sin él decirlo, me he dado cuenta como artista. Entonces no todo es negativo. Tenemos que poner también en esa balanza todas las cosas hermosas que nos ha dado J Balvin, todas esas puertas que ha abierto a los músicos, y no tanto negativismo contra él.

Obviamente como artista, sí, nos debemos comprometer con nuestro país pero no es algo de lo que nosotros sabemos mucho. Nosotros sabemos hacer música. Entonces a veces yo no hablo mucho porque digo ‘miércoles, yo no sé mucho de política’. Sí estamos comprometidos con nuestra causa, que es llevar amor y música, y dar nuestras opiniones en lo que podamos. Pero no nos tiren tan duro porque nosotros no somos políticos.

Sobre la firma

Camila Osorio

Corresponsal de cultura en EL PAÍS América y escribe desde Bogotá. Ha trabajado en el diario 'La Silla Vacía' (Bogotá) y la revista 'The New Yorker', y ha sido freelancer en Colombia, Sudáfrica y Estados Unidos.

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